Social Distancing (電子靈) (Gilitte Leung, 2022) – 98 min. –

Una joven se verá acosada por un espíritu maligno tras haber accedido al teléfono móvil de una mujer que se suicidó haciendo una sesión de streaming.

Olvidable película de miedo hongkonesa.

Creo que bien podría haber sido considerada un corto dentro de los recopilatorios de historias de miedo que se están lanzando estos últimos años (como Abc of Death, por ejemplo). Es decir, estamos ante una serie B made in Hong Kong, con actores de típico K drama. Nada especial, y para colmo con una historia alargada a la que se han ido añadiendo cosas.

No voy a negar que tiene una historia interesante y que las actuaciones principales no son nefastas (aunque los secundarios, en especial la madre, ¡ou yeah!). La suspendo por la indefinición que tiene con lo que quieren contar y que al final aburre. Y para colmo los minutos finales son de buena y sana carcajada.

Es como mezclar The Ring, con Kairo y sumar la situación actual de la pandemia. Y que por el ritmo tiende a la comedia involuntaria. Y mucho mucho, tratar el mundo de la creación de contenido. Especialmente en un mercado tan descarnado como el de Corea.

Empieza tratando la crueldad del mundo del streaming, con todo el campo lleno de haters, inútiles y gente de mal vivir. Como la gente lucha por intentar el estrellato en un mundo tan insustancial y efímero. Hasta el punto que tras haberlo dado todo, solo el suicidio es su salida, y a ser posible, en riguroso directo.

Como las nuevas tecnologías han aislado a la sociedad, hasta el punto de que no hemos necesitado una pandemia y mascarillas para mantener una distancia de seguridad entre nosotros, con las caras todo el día encima del móvil.

Hasta aquí todo muy bien, interesante, daría para un buen drama denuncia.

Continuamos con el mundo del streaming, como la gente hace cosas ridículas con tal de atraer la atención de gente que no conoce y no le importa en absoluto. Como se llegan a autodefinir con las cosas más jocosas.

Bien, otro fragmento de trama denuncia. Por que no.

A partir de aquí tenemos un espíritu, que al ser una película sobre nuevas tecnologías, en realidad es una IA (el Eghost, madre mía, se partieron el alma para el nombre). Cuya intención es aumentar su poder mediante la recolección de información global para saber como manipularnos y si es necesario, como quitarnos de en medio causándonos alucinaciones mediante inducción nerviosa (nada como tener un procesador potente en las manos de cada persona).

Hasta aquí tendríamos otra historia, aceptable, que da para jugar un rato.

A partir de aquí descendemos al infierno.

Un espíritu que te pone juegos (esto debería ponerlo lo ultimo, pero es demasiado ridículo), alegorías de la soledad y el aislamiento. Hackers terribles. Ikikomoris coreanos. Suma y sigue. Todo vale.

Pensándolo bien, cada pieza por separado tiene ideas interesantes, no son locuras. El problema es ponerlas una encima de otras (cuando llegamos a la parte del juego de la muerte, mis ojos no daban crédito).

Y el final, vaya fantasía. Vamos a explicar deprisa y corriendo todos y cada uno de los cabos sueltos loquísimos que habían.

La frase: «Mi familia esta en el negocio de las funerarias, estoy acostumbrado a ver espíritus todos los días a pelea final, es muy intensa y vibrante».

La escena: El primer momento en que la protagonista ve a la gente absorbida por el móvil.

Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2022

Nota del autor:

4,0 ████ (Mediocre) 


TRÁILER V.O.:

 

Written by Oscar Hidalgo

Cinéfago demente