Título original: Stop-Loss
Títulos alternativos: Ausente (Argentina / España)
País: EEUU
Primera proyección: EEUU, 13 Mar. 2008 (South by Southwest Film Festival)
Duración: 112 min.
Director: 
Kimberly Peirce 

Guión: Kimberly Peirce, Mark Richard

“[…] La parte bélica es de lo mejor que yo he podido ver a través de numerosas producciones desarrolladas en ese marco […] Secuencias palpitantes, llenas de tensión […] Logra algo tan extremadamente difícil en sus primeros minutos como hacer que se sienta empatía por sus personajes […] “

Sólo por su secuencia inicial, “Stop Loss” ya merece una oportunidad, pues es una de las mejores escenas bélicas de la guerra moderna que yo haya podido ver a través de las numerosas producciones cinematográficas y televisivas desarrolladas en ese marco. Tengamos en cuenta que la acción bélica no es el argumento central de esta película, sino que ésta es empleada para justificar el resto del argumento: donde otra cinta hubiera encasquetado un revoltijo lacrimógeno de trámite para cubrir esta función, la directora Kimberly Peirce (“Boys Don’t Cry”, 1999) apuesta por entregarse al máximo con un despliegue técnico ‘made in Hollywood‘ que construye unas secuencias palpitantes, llenas de tensión, precisas por el reflejo de las acciones tácticas de los soldados que en ellas se retratan, y logrando la realización algo tan extremadamente difícil en sus primeros minutos como hacer que se sienta empatía por sus personajes, algo que envidiarían muchas cintas que no son capaces de lo citado ni empleando todo su metraje.

Y a partir de entonces, una vez ya regresados los soldados a los Estados Unidos para licenciarse, es donde Peirce destapa su verdadera intención, que es la de analizar el estrés post-traumático de estos combatientes, escenificando cómo las secuelas psíquicas de éstos hacen mella en su vida cotidiana y no pueden adaptarse con facilidad a un día a día que aún les cuesta asimilar después de lo vivido en la Guerra de Irak. Algo que se complicará con la letra pequeña del contrato militar estadounidense, en el que una controvertida cláusula conocida como Stop Loss puede devolver nuevamente a un soldado a cumplir otro periodo, no permitiendo que éste se licencie para que así pueda combatir otra vez en Irak tras un breve permiso. Pero el soldado Brandon King (Ryan Phillippe) se niega a acatar esta orden, creando con ello una gran polémica que será el terreno por el que se mueva el film durante el resto de la película.

Si tuviera que elegir entre dos partes de la cinta (ambas están muy bien diferenciadas), me quedaría —como bien queda expresada mi admiración en líneas superiores— con la bélica, pues considero que de haber seguido el argumento por el sendero de la acción, podría haber dado pie a un muy buen aporte al género bélico. Queda demostrada la capacidad de Kimberly Peirce para ello, y confío en que pudiera mantener el mismo pulso durante toda una película dedicada al tema. Aunque por otra parte, me ha resultado muy interesante poder comprobar cómo una serie de hombres han parecido ser despojados de la visión que hasta antes de combatir, tenían de la vida. El dolor les ha transformado, y aunque en Irak soñaban con el regreso a casa, sus corazones se han congelado y no parecen tener intención de asumir que el mundo no es un lugar tan infernal… como el que han presenciado en unos cuantos miles de kilómetros de distancia de sus hogares.

Las interpretaciones son cumplidoras, con un reparto que ha buscado ser llamativo completándose con caras bonitas. Si bien Ryan Phillippe (“Banderas de nuestros padres“, 2006) lleva correctamente el peso del protagonismo, ha sido Channing Tatum (“Magic Mike“, 2012) el que más ha terminado sorprendiéndome por la sinceridad con la que se ha entregado al papel, algo que se nota en esa mirada, tantas veces cargada de ira. Joseph Gordon-Levitt (“Looper“, 2012), de aporte breve pero muy significativo, un natural Victor Rasuk (“Camino a casa“, 2002), y Abbie Cornish (“Sin límites“, 2011), más comedida en un papel extraño, son otros de los rostros que destacan en un reparto en el que también interviene, casi a modo de cameo, Timothy Olyphant (“Deadwood“, 2004-2006) como el Teniente Coronel, Boot Miller.

En la BSO, con score de John Powell (“United 93“, 2006), encontramos temas tan acertados y bien utilizados como “Matter of Time“, compuesto por 4th25, un grupo de hip-hop compuesto por soldados de la primera división de caballería del ejército norteamericano, “Can’t You See” de The Marshall Tucker Band, o el espléndido “Courtesy of the Red, White and Blue” de  Toby Keith cantado por el propio reparto en la escena de apertura (Joseph Gordon-Levitt guitarra en mano) entre otros de muy recomendable audición, que se insertan en momentos de gran interés.

Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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