Título original: Deliverance
País: EEUU
Primera proyección: EEUU, 30 Jul. 1972
Duración: 110  min.
Director: John Boorman

Guión: James Dickey (Novela: James Dickey)

Entretenida película de aventuras realizada por el director John Boorman (“Excalibur“, 1981) que, sirviéndose del guión que James Dickey adapta de su propia novela, nos pone en la piel de un grupo urbanita que se dispone a disfrutar con las intensas emociones que a ellos les produce montar en canoa. Partiendo desde un pequeño y misterioso pueblo del que destacan las deformidades de algunos de sus habitantes, el reto al que se enfrenta el grupo compuesto por Ed (Jon Voight), Lewis (Burt Reynolds), Bobby (Ned Beatty) y Drew (Ronny Cox) consiste en descender en canoa a través de un río flanqueado por una admirable naturaleza, hasta llegar a Aitris. Un viaje aparentemente más sencillo de lo que parece que se verá condicionado por los problemas que surgirán ante dos lugareños con los que se cruzarán.

La película, que intenta ser un canto al poder de la naturaleza sobre la especie humana, criticando nuestras formas respecto a los parajes naturales, quiere también demostrar cómo para un chico de ciudad, acostumbrado a la vida fácil, una simple aventura en el bosque puede convertirse en una pesadilla, sorprendiéndose todos los personajes por el estilo de vida de los habitantes de los pueblos, a la vez que quedan prendados por la fauna y flora que reina el agradable lugar por el que desarrollarán sus aventuras.

Interesante sin más, contiene varios errores de bulto que no ayudan a olvidarse de que lo que se está viendo es sólo una película. En un momento en el que en una de las canoas van tres de los protagonistas, sólo se muestra a dos de ellos, quedando en medio de ambos un saco (¿será de patatas?) que pretende ser Burt Reynolds. En otra escena, la película se toma muchísimo tiempo para resolver un problema que más adelante vuelve a hacer presencia y que el director se quita del medio de un plumazo. ¿Era necesario dedicar tanto tiempo, tanta “deliberación” (palabra que da nombre al título original) para resolver un problema que después tendría réplica y se arreglaría de la forma más sencilla?. Por otra parte, toda la serie de niños discapacitados que aparecen en los primeros minutos del filme, carece de utilidad en el argumento. Tanto misterio, tanta intriga y tantas preguntas en torno a esta cuestión, para que finalmente sólo fuesen un adorno en el bosque que no quería decir nada. De todos modos, gusta el primer tramo de la película -inaugurado por el exquisito sonido de los banjos- en el que existe una atmósfera cargante que en los minutos posteriores, desaparecerá. La actitud heroica de Lewis, lo atormentado de Drew o los deplorables momentos vividos por Bobby son situaciones a destacar.

Y entre tantos minutos en los que priman las escenas que no buscan nada más que mostrar un paisaje y enseñar cómo se desciende por un río con una canoa, el irregular trabajo de un reparto del que sobresale sin ninguna duda Ned Beatty (“Nashville“, 1975), el más implicado y creíble de todos. Le siguen Ronny Cox (“Taps, más allá del honor“, 1981) y Burt Reynolds (“Boogie Nigths“, 1997), que dejan fuera del podio a un John Voigth (“Cuestión de honor“, 2008) perdido, ausente e inexpresivo, que recibe con casi total indiferencia las situaciones más trágicas de la historia, como si fuesen algo que se vive diariamente por un chico de ciudad.

La música, que combina el duelo de banjos de Eric Weissberg con el “Moonshiner” de Bob Dylan, es lo mejor de toda esta entretenida pero sobrevalorada película, que puede servir para pasar una buena tarde frente a la televisión local para disfrutar con una cinta que, como diría aquel, “puede gustar o no”.

Nota del autor:
6,0 ██████ (Correcta)

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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