Título original: Barrio
País: España
Primera proyección: España, 02 Oct. 1998
Duración: 94 min.
Director:
Fernando León de Aranoa

Guión: Fernando León de Aranoa

Gran película con guión y dirección de Fernando León de Aranoa (“Princesas“, 2005) que no necesita servirse de recursos forzados para ofrecer situaciones tan dramáticas y realistas como las presentadas desde las escenas protagonizadas por Rai, Javi y Manu, tres adolescentes que además de compartir entre sí una sincera amistad, coinciden en el hecho de tener una situación familiar caótica y desesperanzada, sumida en el más profundo sentido de la humildad. No son demasiadas pero a veces hay películas españolas que merece la pena ver. Esta me recuerda muchas cosas de mi infancia-adolescencia, con esos interminables paseos sin rumbo con amigos durante desérticos veranos madrileños, inventándonos cualquier chorrada o conversación absurda para matar el rato.

El argumento transcurre durante las vacaciones de verano de 1998, en algún barrio obrero y periférico de Madrid del que no se especifica una localización concreta. Los tres adolescentes citados anteriormente vagan, para matar su aburrimiento, por unas calles que parecen un laberinto sin salida, utilizando como metáfora de su reclusión urbana las rejas de la barandilla de una pasarela que cruza un tramo de la carretera de circunvalación M-40 sobre la que a veces pasan el rato, hablan, juegan, sueñan, ríen y se intentan impresionar entre ellos mismos mientras creen ser más lógicos que nadie, en esa edad por la que todos pasamos. Intercambian opiniones sobre hechos que en apariencia pueden resultar banales pero que en el fondo son la base de aquello que pretenden conseguir en sus vidas adultas.

Rai (Críspulo Cabezas) disfruta de la situación familiar más estable, pero la falta de control de la misma sobre el chaval fomentará que éste acabe relacionándose con un traficante de drogas de medio pelo, de esos que pasan por la calle luciendo un coche cutre tuneado y con la música a todo volumen, creyéndose los amos del mundo. Javi (Timy Benito) parece ser el menos fantasioso de los tres, pero igualmente acaba entrando en el juego de sus amigos, siempre impulsado por el aburrimiento y el no saber qué hacer. Vive con sus padres, su hermana Susi (Marieta Orozco) y su abuelo, que no se entera de nada gracias a su sordera. A Susi le apasiona bailar salsa y con ello consigue desprender una exquisita sensualidad que no tardará mucho en apoderarse de Rai, al compás de temas como “Devórame otra vez” de Lalo Rodríguez, que tanto y tan bien pegó en España en su momento. Manu (Eloi Yebra) es quizá el más centrado del pequeño grupo. Por ello empieza a trabajar como repartidor de pizzas, desplazándose en autobús para realizar los repartos, al no contar con la moto propia que le exigen en la pizzería. Vive con su padre, un hombre afable que delata desde su mirada una infinita tristeza que protagonizará algunas de las escenas más encantadoras de la cinta, intentando ser un buen padre desde un estado que se codea con la depresión.

Las vidas de estos tres amigos se fusionan hasta convertirse en una sola que trata de descubrir el mundo que le rodea mientras lo contempla con la indiferencia y la normalidad de aquel que está acostumbrado a vivir situaciones tan desoladoras como las que florecen en esta cinta, que desborda realismo abordando múltiples reflexiones sobre la amistad, las consecuencias de vivir en un barrio marginal, los ambientes familiares complicados, la adolescencia, etc. Toda una disección urbana perfectamente interpretada por Críspulo Cabezas, Timy Benito y Eloi Yebra, que se igualan en lo que respecta a la calidad de sus trabajos. También son dignas de mención las apariciones que realiza una convincente y expresiva Marieta Orozco, un inmenso Francisco Algora y el siempre gratificante Enrique Villén, uno de los mejores secundarios del cine español.

La música, muy variada y magistralmente escogida, cuenta con temas entre los que destacan la salsa de Lalo Rodríguez, hip-hop de HCD (“Hechos contra el decoro”) y hasta una preciosa canción árabe llamada “Douha Alia“, del argelino Mohamed Khelifati (más conocido como Cheb Mami) que se puede escuchar durante una de las escenas más bonitas y gráficas de la película, desarrollada en las entrañas de todo un emblema de la ciudad de Madrid: el Metro.

Nota del autor:
8,0 ████████ (Muy buena)

 

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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