Original, inmensamente entretenida, divertida y dramática por momentos. Así es esta serie, aupada por todo un elenco de actores no muy conocidos antes de su trabajo aquí, pero sí tan buenos en lo suyo que resultas los idóneos para los papeles que encarnan. Por supuesto, esta serie tiene como principal aliciente el genial y sorprendente detective privado que da nombre a la misma: Monk, Adrian Monk (Tony Shalhoub). Un hombre lleno de fobias y gobernado por su trastorno obsesivo-compulsivo que es el principal culpable de que no ejerza oficialmente en el cuerpo del policía del que en su día formó parte. A raíz de la muerte de su esposa, Trudy, en misteriosas circunstancias (hecho por supuesto que marcará al protagonista y que llevará la parte más enigmática de la trama de la serie), Adrian Monk no solo aumentó sus manías sino que las llevó hasta unos límites que le imposibilitarían desarrollar una vida norma, necesitando por ello la atención de una “acompañante-ayudante-enfermera”, primero encarnada por la alegre y dicharachera Sharona Fleming (Bitty Schram) y durante las últimas temporadas por Natalie Teeger (Traylor Howard), más simple y menos simpática que la otra, pero igual de aceptable en su trabajo. Respecto a este tema de las dos ayudantes, decir que en su día se creó polémica entre los fans de la serie debido a la empatía que Bitty Schram desprendía desde su personaje. Personalmente reconozco que me gustaba más ella, pero he terminado aceptando a la encarnada por la guapa de Traylor Howard.

A pesar del estatus no oficial de Monk como detective, faceta que deberá ejercer desde el ámbito privado, contará con la estrecha colaboración del cuerpo de policía de San Francisco, que aunque al principio se mostraba con lógico escepticismo respecto a sus dotes en la investigación, hoy no pone ninguna duda en el trabajo realizado por Monk, siguiéndolo casi a ciegas allá donde va, con su trastorno y sus fobias, que no dejan de resultar tan simpáticas como desquiciantes (sobre todo para aquellos que no sepan qué ha significado emularlo). El cuerpo de policía le brindará casos a Monk entre los que se encuentran muchos de dificil resolución y otros tantos que aparentemente ya han sido solucionados pero a los que Monk encontrará más de un cabo suelto.

monk

También, encontrará clientela privada gracias a su buena fama labrada por su inmensa calidad como detective. El capitán de policía Leland Stottlemeyer (Ted Levine) y el teniente Randall “Randy” Disher (Jason Gray-Stanford) son las caras visibles de la policía y quienes se codean con Monk -al que Stottlemeyer conoce sobradamente- en sus investigaciones. Stottlemeyer es correcto, a veces brusco y está lleno de frases sarcásticas y miradas “perdonavidas”, dejando claro cierto agobio por tener que soportar no sólo al fóbico detective sino también a su compañero y subordinado el teniente Disher, torpe, de pocas luces y demasiado inocente para la tarea que desempeña.
Toda una cadena de despropósitos metidos en una coctelera: se agita y aparece esta serie, a la que se puede tachar de repetitiva. Pero el jugo de una serie, y en este caso de una gran serie, está precisamente en ofrecer una y otra vez lo mismo con renovada frescura y haciendo que sus seguidores no pierdan el interés por la trama. Su música, su fresca fotografía, el trabajo de todo el reparto y lo ameno de todos sus episodios hacen de ésta una serie que supera lo notable y que según qué gustos puede ser catalogada igual que un servidor, mencionándola como una serie muy buena por original, por divertida y por lo grandioso de su personaje, que durante todas sus temporadas no para de sorprender con sus excentricidades. Algunos capítulos son más previsibles que otros, y no siempre se puede mantener el gran nivel que su serie en conjunto ofrece, pero eso en un formato como el que se presenta es prácticamente imposible. Además, es elegante y apta para todos los públicos, por lo que nos ahorraremos la presencia de cualquier tipo de vulgaridad gratuita. El nivel de suspense que logra crear en muchos de sus capítulos es digno de admiración, pues muchas veces consigue sorprender al espectador.
Memorable el capítulo en el que colabora el prestigioso actor John Turturro en el papel de Ambrose Monk (como hermano del protagonista), que para colmo es agorafóbico (tiene miedo al miedo y, en este caso, por esto no sale de su casa). También destaca la aparición del actor-director Jon Favreau como dentista en uno de los episodios. Son algunas de las múltiples colaboraciones de conocidas personalidades del cine y otros círculos que se dan cita en la serie. El actor Stanley Kamel, quien diera vida al emblemático psiquiatra de Monk como el Dr. Charles Kroger, soportando con maestría los devenires del peculiar investigador, falleció durante el transcurso de la temporada a la edad de 65 años. El primer capítulo de la séptima temporada, “El Sr. Monk compra una casa”, está dedicado a su memoria.

Con todo esto, un gran producto, un más que digno e inteligente entretenimiento y sin duda una de las mejores elecciones que podemos realizar en lo que respecta al ámbito de las series contemporáneas.

 

 

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.