Título original: Battle for Haditha
País:
Reino Unido

Duración: 93 min.
Director:
Nick Broomfield

Guión: Nick Broomfield, Marc Hoeferlin, Anna Telford
Música: Nick Laird-Clowes

“[…] Un documental barato […] Llena de intenciones y pobre en resultado, que no consigue emocionar ni de lejos […] Acartonada, con nula capacidad de transmitir un mínimo de realismo […] Una cinta muy floja, una mala película […]”

La intención del director Nick Broomfield (“Kurt & Courtney“, 1998) es ofrecernos un documento claro y sobrecogedor sobre el dramático y chapucero hecho que se vivió en Hadiza allá por el año 2005. Entonces, un grupo de soldados americanos, bajo el descontrol de sus mandos, se vengaba de la muerte de uno de sus compañeros, que murió asesinado por los insurgentes mediante una bomba que hizo explosión al paso de un convoy norteamericano.

Al parecer y según cuenta la película, que se basa en algunas grabaciones y reportajes de televisión, (sosteniendo todo esto en algo oficial como es la investigación que los EEUU pusieron en marcha después, destituyendo a los mandos encargados de la misión) cuando el vehículo militar salta por los aires dejando consigo un marine muerto y otros dos heridos, el resto de soldados cargaron sus armas, conquistaron los alrededores y asesinaron sin piedad a hombres, mujeres y niños que nada tenían que ver con la insurgencia.

Oficialmente, todo se presenta opaco respecto a esta cuestión, pero esta película, lejos de aclararme las cosas o como poco sobrecogerme, simplemente me entretiene, pareciéndome un documental barato que se apoya en apenas unos pocos datos para ofrecernos unas interpretaciones pobres, incapaces de transmitir un mínimo de emoción. Sólo Elliot Ruiz se salva raspado de la quema en esta película que se permite el lujo de dedicar medio minuto para llorarle a un soldado americano muerto pero que llena su metraje de jugosas y nutridas escenas de humanización al insurgente que puso la bomba en la carretera.

Nos lo venden como un tipo genial y lleno de amor, del que quizá podamos ver un amago de arrepentimiento y al que sólo faltó añadir una voz en off diciendo “pobrecito, el no tenía la culpa”. A su vez, el ejército americano es pintado como una panda de chavalotes que se van de juerga en sus coches, sacando el culo por la ventanilla y escuchando música a toda pastilla. Unos auténticos demonios sedientos de asesinar, sin mostrar miedo en ningún momento. El resto de estas caracterizaciones corresponde a los tópicos que se les han aplicado en otras películas bélicas.

Que el macabro hecho de la masacre es real, es posible. Que luego haya pasado de ser investigado por una revista y luego se haya hecho un documental descafeinado para después convertirse todo en un reportaje de media página en algún periódico y más tarde, ya con los datos oficiales en mano, Nick Broomfield haya exprimido todo esto y la gota que consigue es el distorsionado resultado de la película, pues también es posible. Que la cinta tiene fines políticos, insertando a George W. Bush entre sus fotogramas a la par que dice “la culpabilidad debe recaer sobre el comandante en jefe” (que es Bush), no es que sea posible, es que es cierto.

Una película llena de intenciones y pobre en resultado, que no consigue emocionar ni de lejos. Sus primeros minutos son bastante interesantes al comprobar cómo es el ambiente de guerra en Irak, aunque esto tampoco ha sabido ser bien explotado. Acartonada y con nula capacidad de saber transmitir un mínimo de realismo. Las muertes de los civiles resultan patéticas: “Por la carretera va un hombre con una pala. Elimínenlo.” Y los llantos de sus familias, más falsos que los collares de Mr. T del equipo A. Con todo esto, una cinta muy floja, una mala película de la que no me volveré a acordar hasta el día de mi muerte.

Nota del autor:
2,0
██ (Muy mala)

 

POSTAL

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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