Dead Man Down (La venganza del hombre muerto) (2013)

Título original: Dead Man Down
País: EEUU
Primera proyección: EEUU y Canadá, 08 Mar. 2013
Duración: 118 min.
Director: Niels Arden Oplev
Guión: J.H. Wyman
Música: Jacob Groth
Género: Thriller.
Reparto: Colin Farrell, Noomi Rapace, Terrence Howard, Dominic Cooper, Isabelle Huppert, Luis Da Silva Jr., Stu Bennett, Franky G, Declan Mulvey, John Cenatiempo, Roy James Wilson
“Un mero entretenimiento de aceptable aunque irregular factura, bañado en grandes tópicos y sostenido por una trama perezosa que guía con descaro a sus protagonistas [...] Pese a todo, te mantiene en la butaca sin aburrirte e incluso en ocasiones se permite el lujo de reírse de su propio argumento”
Niels Arden Oplev, responsable del original sueco “Millenium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres” (inmediatamente adaptado en forma de remake por David Fincher), estrena ahora “Dead Man Down”, un mero entretenimiento de aceptable aunque irregular factura, bañado en grandes tópicos y sostenido por una trama perezosa que guía con descaro a sus protagonistas. Colin Farrell encarna a Victor, un sicario que trabaja a las órdenes de la organización de Alphonse (Terrence Howard), criminal que está perdiendo a los miembros de su banda mediante misteriosos asesinatos que siempre vienen acompañados de un oscuro juego: tras cada crimen, una pista, una pieza del puzzle que conforman los trozos de una fotografía. Este hecho pondrá a toda la banda en estado de alarma, buscando con insistencia al autor de lo citado por los más diversos rincones de Nueva York y sumergiéndose en lo más profundo de los bajos fondos.
Hacen presencia algunos de los recursos más habituales (además del propio hilo central) del thriller de paso, como una foto dividida en pequeños trozos que hay que completar, media nota con un acertijo que pretende que su receptor se estruje las neuronas, o la típica pequeña llave de algún buzón o compartimento. Todo aquí está demasiado guiado, masticado, y la total falta de espontaneidad en la trama se reafirma en puntos como el carente de originalidad que hace que sus dos protagonistas principales puedan conocerse (vecinos que se ven de ventana a ventana), el aburrido y estúpido recurso de la pata de conejo como amuleto de la buena suerte (aquí utilizado hasta la extenuación casi como un elemento filosófico de la trama), la típica escena en la que dos de los más importantes criminales se reúnen a plena luz del día en un restaurante justo en la mesa pegada al ventanal principal (lo ideal para francotiradores o quienes quieran fotografiarles), una banda de torpes albaneses en la que todo parece cómico…
Gusta el tratado estético y técnico, con una atmósfera que parece buscar el aroma desesperanzado, caótico y oscuro de “La noche es nuestra” o “Broken City”, y ese retrato del Nueva York menos impresionante (aunque igualmente admirable) que nos muestra los barrios de clase media y baja, grandes urbanizaciones, callejones estrechos, lugares abandonados, puertos, calles muy transitadas pero apartadas de las postales más típicas de la Gran Manzana… También le beneficia el ritmo, sabiendo distribuir bien la acción (nada excesiva, aunque sí muy condimentada en ocasiones), los silencios y las escenas dedicadas a los diálogos (aunque éstos no vayan más allá de una corrección que no deja ninguna frase de interés por el camino). Pero sus personajes principales son planos y las interpretaciones de puro trámite.
Colin Farrell (“Última llamada“, 2002) no abandona el mismo rostro durante toda la película, y aunque podría justificarse diciendo que su papel es el de un hombre apático, no cuadra esa total falta de gesticulación facial, esa falta de sobresalto ante cualquier acontecimiento. Probablemente éste sea uno de los trabajos más rancios que le recuerdo. Me fastidia Noomi Rapace (“Prometheus“, 2012) porque es una actriz de calidad que se entrega a sus papeles sin importarle cómo tengan que retratarla: pese a cumplir con el poco nivel impuesto, da la sensación de ser un personaje desaprovechado y mal perfilado, perjudicado por un guión que se inventa una absurda historia hinchada para ella que bien pudieran haberse ahorrado. Y esto es doblemente delictivo si recordamos que Niels Arden Oplev fue el mismo director que la hizo brillar en “Millenium” con un papel extraordinario. Aunque, claro, allí su personaje estaba bien definido. Me quedo con la credibilidad y seriedad de Terrence Howard, muy acertado en el papel de Alphonse. Dominic Cooper cae en gracia, pero sus minutos son escasos.
Y pese a todo lo dicho y la prepotencia de la BSO de Jacob Groth, que busca aprovechar el recurso de las partituras minimalistas y ruidosas para impresionar, escapando de esto en un par de ocasiones que ofrece bellos resultados, “La venganza del hombre muerto” es una película que entretiene. Que ves sabiendo que tiene un montón de defectos y que sus virtudes no son lo suficientemente fuertes, pero que te mantiene en la butaca sin aburrirte y que incluso en ocasiones se permite el lujo de reírse de su propio argumento con algunas escenas intencionadamente paródicas. Si las pretensiones no son muchas y uno está dispuesto a verla sin creer que asistirá a algo más que un inocente thriller, puede servir para cubrir los minutos y devorar las palomitas en una aburrida tarde de domingo.
Distribuida en España por eOne Films Spain.
Vista en PASE DE PRENSA el 17 de Mayo de 2013 en los Cines Palafox, en Madrid.
Nota del autor:
5,0 █████ (Pasable)
Promedio de notas:
No realizado. Película en CARTELERA a partir del 24 de Mayo de 2013.
FilmAffinity: — | CINeol: — | IMDb: — | LGEcine: 5,0




















Y es que la dirección realza con buena técnica muchas de sus escenas, pero éstas quedan empañadas cuando recordamos que el hilo principal no da como para magnificar sobremanera lo retratado. La película, envuelta por una corteza contemplativa sobre la que gotean los mensajes religiosos y moralistas, funciona mejor presentándonos sus virtudes individuales que en conjunto, dejándonos ver a un puñado de personajes desgraciados y estancados en el fango de una vida que se les ha revuelto, y dando la sensación de que se encuentran en el lugar equivocado. “Stone” se deja ver y se sigue con pausada fluidez, recordando por momentos a una cinta que se estrenaría un año más tarde: la controvertida “
Chirría la exagerada evolución del personaje de Norton (“

Estos son los hechos que Daniele Vicari retrata con precisión periodística en esta coproducción de Italia y Rumanía en la que es evidente el interés informativo, documentalista y a la vez crítico y de denuncia contra los hechos descritos, pidiendo incluso Justicia por considerar la dirección que es un caso que ha muerto en el intencionado olvido político. Su conjunto está lleno de tensión y ofrece escenas tan impactantes como desagradables, caracterizándose la cinta por un realismo que incluso incomoda, desplegando una buena cantidad de medios que transmiten el retrato de una Italia prácticamente sumida en estado de guerra. El argumento avanza y retrocede en multitud de puntos para adelantarnos el resultado de algo y explicar después cómo se llegó a ello, mostrando todo esto desde diferentes perspectivas.
Se prefiere optar por el realismo que aporta narrar lo que sucedió, con buen pulso, ritmo, sin estancarse en subtramas personales y limitándose a ser una cámara que es testigo de unos hechos reales. Sólo en sus minutos finales podemos notar cierto regocijo en lo dramático, sintiendo la sensación de que ya no hacía falta extenderse con ello puesto que todo lo que ya había aparecido en la película era lo suficientemente explícito para comprender la crudeza de lo mostrado. Pero para nada esto consigue empañar la convicción de que nos encontramos ante una gran película, otra lección de buen cine llegada de Italia, siempre con historias arriesgadas, que sorprenden, enganchan y hacen que el interés por las producciones de aquel país siga, al menos para este servidor, en aumento.
El magnífico Teho Teardo, autor de bandas sonoras como “

Pero lo mejor es que todas son importantes para comprender el mundo, la situación y las sensaciones del personaje tan brillantemente interpretado por Elio Germano (“
“La nostra vita” es, además de la disección de un drama social, una historia cercana de lucha, entrega y superación (pero no de esas impuestas bañadas en tópicos hollywoodienses), un retrato de unas vidas golpeadas que caminan a través de la realidad de unas escenas que no pintan un mundo alternativo, de ensueño o penumbras, sino simplemente el que es, con lo bueno, lo malo, lo sencillo y lo complicado. Las pequeñas y las grandes cosas que hacen que existamos. Personas que quieren ser felices y que cuando lo consiguen, radian tanta alegría y llenan de color todo su mundo que no sólo hacen que tú también te alegres por ellos, sino que te contagies de esa vida que desearías imitar, desparramado junto a tu pareja sobre unas suaves sábanas agitadas por la brisa de un ventilador que refresca tus sentidos mientras cantas el desgarrador 

“La caza” es una película dura, en continua evolución de calidad e interés a través de sus minutos, que transmite todas las sensaciones agobiantes de su personaje principal, excelentemente interpretado por Mads Mikkelsen (“Casino Royale“, 2006), dueño y señor de un reparto del que también deslumbra un fantástico Thomas Bo Larsen (“De største helte“, 1996) en el papel de Theo, seguido por la frescura que aporta Lars Ranthe (“Dirch“, 2011) como Bruun y la credibilidad que radia Susse Wold como la directora Grethe. La pequeña Annika Wedderkopp sabe retratar, con mucha naturalidad, la inocencia de una niña. Son interpretaciones que emocionan, fascinan y hacen llegar al espectador todo lo que sienten sus personajes, ya sea pronunciando sus diálogos o desde unas miradas penetrantes, repletas de una expresividad y reflejo de toda la historia que sostienen. He sentido impotencia por la injusta caza de brujas a la que se somete al personaje de Lucas, habiendo seguido la película con los ojos clavados en la pantalla, y más que interesándome, involucrándome directamente en la historia, pues todo aquí es tan auténtico y está tan bien reflejado que no es difícil sentir empatía por sus personajes y sufrir con sus vivencias. Y son más las emociones (dispares entre sí) que he podido revivir.
Pese a la buena crítica generalizada sobre esta cinta y lo bien que me habían hablado de ella, no llegué a la sala esperando encontrarme con tan grata sorpresa en forma de demoledora película, en la que todo (dirección, interpretaciones, apartado técnico, argumento) brilla pese al desgarro de una historia que angustia nuestro interior, que llega a nosotros envuelta de una atmósfera gris que dibuja frialdad, algo que puede palparse en los escenarios sobre los que fluye, en la desesperación de su protagonista y en la evolución, llena de matices, del resto de los personajes.
Sandro Fiorito 17:46 el 21/05/2013 Permalink |