Una madrugada de Oscars

oscar_001Y como cada año, todo cinéfilo de buen ver repite cada año el mismo rito casi místico de madrugar hasta las 6 de la mañana (*), rendirse ante la maquinaria de merchandising y el glamour de la Academia cinematográfica de EEUU y presenciar la ceremonia de los mundialmente conocidos como “Premios Oscar”
(*)Horario en España

Como si de un menú se tratara, el entrante se convierte en el desfile de las celebridades que desfilan por la alfombra roja y que al final se transforma en un acribillamiento de miradas sobre las mujeres (a buscar cuál tiene la peor pinta o cual está fashion que te mueres), mientras en el género masculino salen todos guapísimos con sus fracs, esmoquins, chaqués… no estaría mal que la Academia cambiase esa “discriminación de vestuario“. Después de momentos de cuore, entrevistas banales y perplejidad al ver que en nuestros queridos actores de toda la vida el tiempo les va haciendo tanta mella, empieza la ceremonia en sí, se acaba la señal de retransmisión en abierto y el cinéfilo de turno tiene que irse a un canal de TV de pago, a algún oscuro rincón de Internet o simplemente seguirla por la radio (como tantas veces he hecho antes de la llegada de las nuevas tecnologías)… Shhhhh ¡silencio! la espectacular y brillante gala acaba de empezar.

oscar_002Ellen DeGeneres, la maestra de ceremonias perfecta (con permiso de Whoopi Goldberg)
No podemos negar que sobre el maestro de ceremonias de la gala recae la gran responsabilidad de convertirse la misma en un pestiño infumable o en algo inolvidable; su humor y cómo va interaccionando con el elenco allí reunido son bazas fundamentales para que el espectador se quede enganchado o se eche a dormir.

Este año, Ellen DeGeneres ha conseguido convertir la gala (de cerca de 4 horas incluyendo los anuncios) en algo ameno y por momentos divertido. Ella no es novata por estos lares ya que fue maestra de ceremonias en el 2006 y también fue presentadora de los premios Emmy y Grammy (en 1996 y 1997). Ellen una de las comediantes más famosas del panorama televisivo estadounidense y se hizo famosa por usar uno de sus programas de TV para anunciar abiertamente su homosexualidad (lo que le produciría que el canal ABC retirara su programa de la parrilla). Se ha curtido en una mujer hecha a sí misma, una humorista que esgrime con inteligencia su humor sin caer en lo patético o en lo forzado.

Este hecho se ha visto plasmado en una ceremonia llena de naturalidad, en la que todo parecía salir espontáneamente y donde tanto el público asistente como el espectador se convertía en “cómplice” de sus travesuras.

oscar_004This is entertainment
Así, pudimos ser testigos de cómo salía con su smarthphone y sacaba fotos de la ceremonia mientras mencionaba que lo iría subiendo a Twitter —cosa que hizo—, o cómo preguntaba a los presentes si tenían hambre y si querían pizza y luego veíamos a estrellas consagradas comiendo pizza como si tal cosa, pidiendo dinero para pagarlas, etc. Un juego que simplemente me encantó, quitando el férreo protocolo de tratar a los actores/directores como estrellas y divos.

También vimos cómo algunas actrices se animaban a bailar mientras Pharrell Williams —y su estrafalario sombrero— alentaba al graderío con su Happy; el maravilloso Jim Carrey tan brillante como genial en una pequeña aparición; la hermosa dedicatoria de Jared Leto (mejor actor de reparto) a su madre y a todos los están bajo la opresión en Venezuela y Ucrania; las lágrimas de la espectacular Lupita Nyong’o  (mejor actriz de reparto);  el descojone de Jessica Biel mientras presentaba los candidatos a mejor banda sonora y Jamie Foxx tarareaba y escenificaba el tema principal de Carros de fuego (1981); la reivindicación de Cate Blanchett (mejor actriz principal) porque se siga haciendo cine donde el protagonista recaiga sobre una mujer; el sincero agradecimiento de un hombre lleno de fe y de principios como fue el de Matthew McConaughey (mejor actor principal), la cantante Pink cantando el mítico tema Over the rainbow de El mago de Oz (1939), etc… llenaron la gala de momentos realmente inolvidables.

Aunque no os puedo ocultar que las escasas apariciones de la actriz Jennifer Lawrence fueron lo peor de la gala y con menos gracia que nuestro ministro de Cultura.
oscar_003
Sobre premios merecidos, premios cantados y premios perplejos
Toda ceremonia de premios que se aprecie raramente se escapa de la sensación de injusticia a la hora de premiar ciertas películas, actores, directores, etc…  Y los Oscars, por así decirlo, es la madre de los despropósitos, y a su historia nos tenemos que ceñir y comprobar cómo nunca le han concedido este galardón a actores de la categoría de Ava Gardner, Cary Grant, Kirk Douglas, Marilyn Monroe, Robert Mitchum, Julianne Moore, Montgomery Clift, Glenn Close o directores como Alfred Hitchcock, Charles Chaplin, Stanley Kubrick, Luis Buñuel, Akira Kurosawa, Ingmar Bergman, etc… Aún sabiendo esto nos propusimos  disfrutar de la gala y tragarnos todo lo que viniera en pos del espectáculo.

PREMIOS MERECIDOS: Había unanimidad tanto en que Jared Leto y Lupita Nyong’o se lo merecían (ambos en la categoría de actores de reparto) al igual que ante la demoledora interpretación de MatMatthew McConaughey (como actor principal) que no sólo se quedó en un cambio radical de su físico sino que llegó a apoderarse del personaje haciéndolo más allá de lo creíble (aunque muchos ya daban por ganador a Leonardo DiCaprio, sinceramente veía que repetía el mismo personaje y peinado que ha hecho en casi toda su carrera); Cate Blanchett (actriz principal) fue otro de los grandes aciertos y 12 años de esclavitud como mejor película, también… aunque tuve dudas hasta el último momento de que se lo llevara Gravity (al ver que se lo daban con el del mejor director). 

oscar_006PREMIOS CANTADOS: digamos que hay premios que son  pura formalidad, que el único morbo que puede haber es ver qué dicen cuando recogen el premio por encima de ver el careto de los otros nominados que sin sorpresa ven cómo se lo llevan. Casos como los mencionados Jared Leto o Lupita Nyong’o,  a los mejores efectos visuales y de sonido de Gravity, mejor guión original de Her, al mejor maquillaje y peluquería a Dallas Buyers Club, La gran belleza a la mejor película extranjera… son claros ejemplos de este año, en la mayoría de ocasiones porque su nivel de profesionalidad es tan elevado que no encontraran a nadie que pudiera ensombrecerlos. Sólo queda el reconocimiento sin apelativos.

PREMIOS PERPLEJOS: Pero eso no quita que veamos cómo Gravity se llevaba premios que simplemente rozaban la vergüenza ajena (como es el caso de mejor director y mejor banda sonora), o cómo una producción de Disney se lleva el mejor film de animación y sobretodo a la mejor canción (que más sosa no podía ser); fueron ejemplos de cosas que me chirriaron en esta gala.

oscar_005Cajonazos y los olvidados en la ceremonia
No podemos acabar este resumen sin acordarnos de todos aquellos en los que su falta de brillo fue lo más significativo de la gala. Como la ausencia física de Tom Hanks.

Y es que uno se queda sin palabras al ver cómo es posible que Her se lleve el Oscar al mejor guión original sin estar nominada a mejor director y que su protagonista Joaquin Phoenix no apareciera en la categoría de mejor actor principal, que la genial Nebraska no consiguiera nada al igual que la aclamada El lobo de Wall Street, la desaparición casi total de Inside Llewyn Davis de los hermanos Coen en la lista de nominados, el descalabro de Capitán Phillips y sobretodo ver que la gran nominada La gran estafa americana se va a casa sin ningún galardón… más de uno seguro que esa noche le supo amargo el champán, pero el show bussines es así y no puede uno pretender dar sentido a todo ni que todos se vayan contentos: en Hollywood se mueven de igual manera el halago que la puñalada por la espalda. Y al final, uno recuerda los ganadores. Los nominados caen en el olvido.

Bueno, los créditos anuncian el final de la gala, una ceremonia que a pesar de sus altibajos ha sido bastante amena. Ahora queda volver a la realidad, reponerse de la espalda y darse cuenta de que gracias a esta noche se nos incrementará la factura de la luz y que mañana estaremos zombies perdidos; nos damos por satisfechos… Todo sea por el cine.

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No sólo ha muerto el Dr. Egon de los “Cazafantasmas”

harold_camHoy nos levantamos con la triste noticia de la muerte de Harold Ramis,  mundialmente conocido como el actor que caracterizó al doctor Egon Spengler -ese excéntrico científico que se lo tomaba todo en serio mientras recogía residuos ectoplásmicos por media ciudad de Nueva York - en la ya película de culto Los cazafantasmas (1984).

Pero no sería justo que lo recordásemos sólo por este papel ya mítico en la memoria colectiva. Este actor cómico de Chicago es también conocido como una de las figuras más prolíficas en el cine de la década de los 80′s y considerado como uno de los cómicos clave tanto en cine como en TV de aquella década. Abandonaría sus labores como actor y dedicaría más tiempo a permanecer detrás de las cámaras ya sea como director o como guionista. Y es que tenemos que recordar que si no es gracias a él no hubiéramos tenido esa joya cinematográfica llamada Atrapado en el tiempo (1993) o la agudamente divertida Una terapia peligrosa (1999).

haroldSu muerte nos ha pillado por sorpresa, con 69 años y después de 4 años de lucha en silencio frente una rara enfermedad llamada vasculitis inflamatoria autoinmune, se marcha de igual forma que como siempre ha hecho las cosas: sin apenas llamar la atención.

El mejor homenaje es sin duda alguna su obra, un pequeño recordatorio de lo que nos ha dejado… aunque muchos piensen que sólo era uno de los cazafantasmas.

Como director:

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Como guionista:

Nuestro sincero agradecimiento a este gran artesano del cine que siempre estuvo reinventándose y que tantas risas nos sacó.

Por un puñado de western

Érase una vez un subgénero cinematográfico del cual los críticos echaban pestes, muchos de ellos por envidia, otros porque se salía de los cánones preestablecidos dentro del género, porque confundían su bajo coste con su baja calidad o simplemente porque no las entendían.. un puñado de directores como Sergio Leone, Sergio Corbucci, Giulio Petroni,Sergio Sollima, Damiano Damiani,… actores hoy consagrados como Clint Eastwood, Franco Nero, Charles Bronson, Klaus Kinski, Jack Palance, Elli Wallach, Eduardo Fajardo,… y cientos de especialistas anónimos de escenas peligrosas, operarios de cámaras, figurantes, carpinteros, etc… auténticos profesionales que con apenas medios lograban auténticas joyas cinematográficas. Cuyas bandas sonoras sin duda alguna estarían representadas por las partituras de Ennio Morricone y con los paisajes casi infinitos del desierto de Almería.

Todos hicieron posible un oeste polvoriento, sudoroso, sin piedad y sobre todo hambriento de venganza …

Érase un subgénero que para muchos creen muerto pero que sigue vivo enmascarado en otros subgéneros, influenciando a grandes directores de cine, ocultando su rostro con el sol a sus espalda, esperando como aquel hombre sin nombre el momento adecuado para irse sin que nadie lo vea.

Que sus notas se escuchen en una orquesta filarmónica es un justo homenaje que dignifica a este subgénero que llenó de aventuras y ensoñaciones gran parte de mi infancia… érase una vez… el Spaghetti Western 

django
“La fábula, la poesía, el mito… no pertenecen a nadie son de todos. Y por eso el Western nos pertenece a todos”
Sergio Leone (1984)

La carretera (The Road) (2009)

Título original: The road
Títulos alternativos: El último camino (Perú / México)
País: EEUU
Primera proyección: Italia, 03 Sep. 2009 (Festival Internacional de Cine de Venecia)
Duración: 111  min.
Director:
John Hillcoat

Guión: Joe Penhall (basada en la novela homónima de  Cormac McCarthy)
Música: Nick CaveWarren Ellis
Género: Drama. Thriller.
Reparto:
Viggo Mortensen, Charlize Theron, Kodi Smit-McPhee, Robert Duvall, Guy Pearce, Molly Parker, Michael K. Williams, Garret Dillahunt, Charlize Theron, Bob Jennings 

“[...] Desgraciadamente todo se difumina en tonos grises como el horizonte que siempre ven los protagonistas […] El director algunas veces desempeña el papel de padre y protege al espectador de mostrar directamente el salvajismo al que ha caído la raza humana [...]”

The road (2009)

Bajo un denso polvo gris que cubre todo el cielo, amanece una Tierra totalmente yerma (carente de animales, sonidos y del verdor de las plantas) por la que deambulan un padre (Viggo Mortensen) y su hijo arrastrando un carrito cargado de recuerdos de un mundo que ya no existe. Su única meta es sobrevivir y eso pasa por encontrar comida y no convertirse en ella, ya que la humanidad se ha depravado hacia el canibalismo.

Este es el punto de partida con el que arranca la prometedora cinta del director John Hillcoat (“The Proposition“, 2005) realizando una adaptación cinematográfica del best seller del mismo nombre escrito en el 2006 por Cormac McCarthy. Desgraciadamente todo se difumina en tonos grises como el horizonte que siempre ven los protagonistas. La cinta no llega a contactar con el espectador, ya sea por un guión tan hambriento como sus protagonistas, diálogos, o mejor dicho porque los mismos entre padre e hijo no sobrepasan al “eso no se hace… eso no se toca”, que generan cierta indiferencia dentro del público. Por otro lado, el director algunas veces también desempeña el papel de padre y protege al espectador de mostrar directamente el salvajismo al que ha caído la raza humana, con planos distantes y con insinuaciones al canibalismo que no llegan a atemorizar ni al espectador ni al hijo (el cual parece estar siempre sin enterarse de lo que realmente ocurre) . Y por último las apariciones de grandes actores son irrisorias y fugaces, que parecen alimentar un póster con ansias de atraer espectadores.

Todo esto nos plantea si realmente lo que vemos es una buena adaptación cinematográfica o un simple ejercicio de oportunismo. Aún así, no todo es negativo en esta cinta, pues la recreación de un mundo erradicado de cualquier resquicio de civilización es totalmente estremecedora. Destacables las interpretaciones de Charlize Theron (“En el valle de Elah“, 2007) y Robert Duvall (“El mejor“, 1984), y apremiar a Viggo Mortensen (“Alatriste“, 2006) por su trabajo y el gran sacrificio físico que tuvo que hacer para dar vida a este escuálido padre y las durísimas condiciones de trabajo que se tuvo que enfrentar. Sin pasar por alto la banda que esta llevada por el tandém Nick Cave y Warren Ellis (“El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford“, 2007), donde el tema “The road” consigue contactar al público con más facilidad que toda la obra de John Hillcoat en sus largos 111 min. Seguramente el libro esté mucho mejor.

Nota del autor:
6,0 ██████
 (Correcta)
Promedio de notas:
6,9 ██████
█ (Buena)
Filmaffinity: 6,6 | CINEol: 6,8 | IMDB: 7,4 | LGEcine: 6,7

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COMENTARIOS DEL EQUIPO LGE

Sandro Fiorito
Monótona y de escasas emociones, esta película tiene como mayor aliciente su argumento. Si pretendían vendernos una dramática historia sobre una situación apocalíptica en la que un padre y un niño deben sortear los distintos peligros y dificultades que les van surgiendo, lo único que han conseguido ha sido dibujarnos la postal, deleitarnos con un gran lienzo, una buena fotografía y una mejor dirección artística. Los personajes de la cinta vagan sin rumbo de un sitio a otro, y el espectador asiste al espectáculo con la gratitud del entretenimiento que aporta el conjunto, y la interesante reflexión nacida de alguna escena apartada. Que Viggo Mortensen es un gran actor no es ningún secreto, pero en los últimos años ha estado metido en películas que a mi juicio se le han quedado pequeñas. No cuento “Alatriste” (2006), que para mí fue una gran cinta. Volviendo a “The Road”, decir que el chaval, Kodi Smit-McPhee, no llega a parecerme insoportable, pero sí demasiado impuesto. Su personaje combina el hecho de llevar un peluche de la mano, con la personalidad altiva de su rol. Es un niño, pero no deja de ser un actor, y a mí me parece sobreactuado y apenas creíble, aunque su actuación vaya mejorando con el paso de los minutos. En todo el metraje hay escenas que sobran, escenas que faltan y momentos que podían haberse reforzado. Pero entretiene, siendo ideal para ver en casa un miércoles a las siete de la tarde y al calor de la estufa. 6.

CURIOSIDADES

Durante el rodaje siempre hubo un día soleado, por lo que los técnicos de efectos especiales tuvieron que utilizar CGI (imágenes generadas por computadora) para que todo se vea nublado, ya que el director John Hillcoat quería mantener un ambiente desolado. (IMDb.com)

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Para vivir el papel, Viggo Mortensen dormía con la ropa, conservaba el aspecto de su personaje e incluso pasaba hambre. En un momento dado fue echado de una tienda en Pittsburgh porque pensaban que era un vagabundo. (IMDb.com)


Sin perdón (1992)

Título original: Unforgiven
Títulos alternativos: Los imperdonables
(Argentina / México / Perú / Venezuela)
País: Estados Unidos
Primera proyección:
 EEUU, 3 Ago. 1992 (premiere)

Duración: 
131 min.
Director:
Clint Eastwood
Guión:
David Webb Peoples (idea original)
Música: Lennie Niehaus
Género: Western. Drama.
Reparto: Clint Eastwood, Gene Hackman, Morgan Freeman, Richard Harris, Jaimz Woolvett, Saul Rubinek, Frances Fisher, Anna Levine, Anthony James, Jeremy Ratchford, Jimmy Herman, George Orrison

“[...] Un film sombrío en el que la palabra está más presente que los disparos […] Una atípica “película del oeste”, pero que sin ella no podríamos entender lo que hoy en día se conoce como western […] Gracias a ella, el género ha resurgido de sus cenizas [….] Una de las cimas de la larga carrera tanto de actor como de director, de Clint Eastwood. Imprescindible [...]”

En el poblado de Big Whiskey (estado de Wyoming, EEUU) dos vaqueros borrachos acuchillaron la cara y el cuerpo a una ramera. La ley local hace la vista gorda y deja lo acontecido como un mero incidente. Alice (Frances Fisher), un prostituta y amiga de la víctima decide que si no hay justicia en el pueblo tendrán que comprarla, por lo que ofrecen una sustanciosa recompensa para quienes den muerte a los causantes.
Unas semanas después “Schofield kid” (Jaimz Woolvett), un principiante de pistolero, llega a una polvorienta granja en busca de Bill Munny (Clint Eastwood), un sanguinario y desalmado forajido, con el fin de ofrecerle un trato para ganar la recompensa. Pero el hombre que se encuentra allí dista muy lejos de las historias que había oído. Ahora sólo es un viejo criador de cerdos, padre de dos hijos y viudo, atormentado de un pasado que apenas quiere recordar. Decepcionado al ver la negativa de Munny, el joven se vuelve al poblado.

Ese invierno las fiebres se han llevando gran parte de sus cerdos, así que Munny se ve forzado a ir por la recompensa. Pero antes buscará la ayuda de su amigo de fechorías Ned Logan (Morgan Freeman), actualmente granjero y vecino suyo, para unirse con “Kid”. El problema que deberán enfrentarse es que ellos desconocen que en Big Whiskey la ley la rige “Little Bill” (Gene Hackman), un sádico y déspota sheriff que no consentirá que nadie esté por encima de su ley. Corría el año 1880.
En la década de los 90 nadie daba un duro por una “película del lejano oeste”. Una vez acabada la época dorada del “spaghetti western” y exceptuando las películas realizadas por Sam Peckinpah y algunas producciones que se clasificaron como “western crepuscular” (“Dos hombres contra el oeste” 1971, “La puerta del cielo” 1980); el western era un género herido de muerte. Entre esas opciones, el ave raris que fue la aventura épica “Bailando con lobos” (1990). No habían grandes directores que apostaran por este género, impidiendo su aparición en las carteleras de cine. Esto justifica en gran medida que el guión de “Sin perdón“, escrito por el guionista David Webb Peoples (“Blade Runner” 1982, “Doce monos” 1995, “Lady halcón” 1985), estuviera rondando durante casi dos décadas por los estudios de Hollywood antes de que Clint Eastwood comprara sus derechos y llevase a cabo la película.

Eastwood (“Cartas desde Iwo Jima” 2006, “Gran Torino” 2008) convirtió esta obra en su particular despedida de un género que tanto le ha debido como actor. Y un agradecimiento (de hecho aparecen en sus créditos finales) a los directores Sergio Leone y Don Siegel, los cuales le han enseñado a curtirse en su carrera como director. El film se aparta de los grandes clásicos, mostrándose un film sombrío en el que la palabra está más presente que los disparos. Los diálogos escapan de ser políticamente correctos (recordando en algunas secuencias a “El sargento de hierro” 1986, del mismo director) enfatizando la veracidad de lo que se narra y evadiéndose de la imagen idílica del western que nos inspiraba directores que consagraron este género como John Ford, Howard Hawks, Anthony Mann, etc.

Sin perdón” no es un cinta de exaltación de las armas de fuego -como ocurría en los spaguetti western-, sino que rehuye de la violencia . De hecho, el metraje está impregnado de un humor negro en contra de las armas: vemos cómo fallan los disparos, las pistolas se encasquillan, revientan o simplemente aparecen con sus cañones totalmente doblados.

La película está emplazada en “Big Whiskey”, uno de esos centenares de poblados que surgieron con la fiebre del oro (o como punto de partida para una nueva vida) y luego desaparecieron sin dejar rastro. En un país en que apenas quedaba territorio salvaje y que andaba convulsionado por el asesinato del presidente James A. Garfield. La época del salvaje oeste ya había acabado y dado paso a la civilización, donde la agricultura y el pastoreo colonizaron la gran pradera, no habiendo lugar para los pistoleros que se veían “exiliados” a una vida tranquila o bien a estar al servicio de la ley, ejerciendo su cargo de forma dudosa. En este entorno gira uno de los ejes de la trama, un mundo que para el cine de western su aparición ha sido meramente testimonial: la prostitución. Mostrando así la crudeza en el día a día de estas mujeres que sobrevivían a una esclavitud encubierta.

Los personajes que pueblan “Sin perdón“, a pesar de parecer ser arquetipos, son enriquecedores: el anti-héroe William Manny (Clint Eastwood, “El bueno, el feo y el malo” 1966, “Harry, el sucio” 1971) se puede considerar como un hijo bastardo del “hombre sin nombre” (que popularizó el mismo Clint Eastwood en los films de Sergio Leone), pero a diferencia de este, Manny fue un hombre carente de sentido de la justicia, de compasión, de principios, que le daba igual matar a mujeres y niños, que maltrataba a animales… un hombre de pura maldad, en el que nadie confiaba cuando estaba envenenado por el diablo de la bebida. Y que gracias a una mujer, su esposa Claudia, le hizo abandonar esa vida. Manny, a partir de entonces se convirtió en un alma atormentada llena de recuerdos inconexos de la barbarie que cometió en su juventud, es un hombre débil que teme más a los fantasmas del pasado que a los hombres, sin abandonar este camino de rectitud en memoria de su esposa. Su mejor -y único- amigo, Ned Logan (Morgan Freeman, “Cadena perpetua” 1994, “El caballero oscuro” 2008) es un hombre pacífico que ha enterrado su pasado y que ha rehecho su vida con una india, pero que siempre está dispuesto a ayudar a su viejo amigo Manny (quizás necesitado de algo de motivación para escapar de su monótona vida). Ned es alguien en quien confiar y que valora la lealtad sobre todas las cosas.

Ambos se cruzaran en el camino con uno de los villanos más repulsivos de la gran pantalla, el sheriff “Little Bill”, encarnado por el gran actor Gene Hackman (“La conversación” 1974, “Arde Mississippi” 1988). Un personaje solitario y violento de oscuro pasado que descubrió la oportunidad que le brindaba ser agente de la ley, permitiendo controlar un pueblo con brazo tiránico bajo un ley que quedaba entredicho. La interpretación de Gene Hackman es prodigiosa, siendo la única que podría ensombrecer a la que realiza Clint Eastwood , razón por la que ganaría un premio BAFTA y un Oscar al mejor actor de reparto.

Solemne se puede clasificar el trabajo del actor Richard Harris (“Un hombre llamado Caballo” 1970, “Mayor Dundee” 1965, “El prado” 1990) en el papel de “Bob el Inglés”, un pistolero mitad bohemio mitad arístocrata que vive de leyendas pasadas, y que llegará a Big Whiskey con la intención de ganarse la recompensa y reconocimiento. Tampoco queda desapercibida la aparición de la actriz de origen británico (y madre de una de las hijas de Eastwood) Frances Fisher (“El inocente” 2011, “En el valle de Elah” 2007) como la prostituta y mujer de espíritu indomable “Alice”. O el inconfundible rostro del propietario del salon, el avaro “Skinny” (Anthony James, “En el calor de la noche” 1967, “Infierno de cobardes” 1973), famoso actor de reparto en numerosas producciones. También existe una mordaz crítica a la prensa sensacionalista de aquellos tiempos, donde se priorizaba la demagogia a la veracidad, en la figura de W. W. Beauchamp (Saul Rubinek, “Amor a quemarropa” 1993) periodista y biógrafo de “Bob el Inglés” cuya cobardía sólo es alcanzada por su ambición. Por ello no tendrá escrúpulos de cambiar de bando siempre que eso aporte una ventaja.

No hay que olvidar la invisible pero tangible presencia de la esposa de Munny, Claudia. Tal como ocurriese en el largometraje “Rebeca” (1940) de Alfred Hitchcock., el recuerdo constante de una persona desaparecida crea un hilo de existencia imperecedero. Ya sea por las palabras del mismo Munny que la recuerda con frecuencia, ya sea por el tema “Claudia Theme” (compuesto por el mismo Clint Eastwood) que acompañará -en sus distintas versiones- a Munny durante el film como si la chica lo acompañara siempre.

Todos ellos conformarán un perfecto puzzle, que a pesar de estar cargado de connotaciones dramáticas no está exento de pequeños gags (por ejemplo, veremos que Clint Eastwood no recordará cómo montar a caballo) que no desentonarán en la narración.

Otro de los aspectos más importantes de esta película es el apartado de la fotografía. Dicha labor está encargada a su director habitual de fotografía Jack N. Green (“Los puentes de Madison” 1995, “Un mundo perfecto” 1993, “Cazador blanco, corazón negro” 1990) que consigue crear auténticos lienzos de arte paisajista en los planos exteriores, rodados principalmente en la provincia de Alberta (Canadá). En ellos la luz inunda todo con tonos dorados sobre paisajes rebosantes de vegetación y de vida, bajo la solemnidad de las Montañas Rocosas, en contraposición con los planos interiores apenas iluminados, donde la llama de un fuego ilumina las sombras que rodean tanto exteriormente como interiormente a los personajes.

Otro habitual colaborador de Clint Eastwood sera el compositor estadounidense Lennie Niehaus (“El jinete pálido” 1985, “Bird” 1988) quien realizara la banda sonora, donde predomina los temas melancólicos.

En definitiva, nos encontramos con una atípica “película del oeste” pero que sin ella no podriamos entender lo que hoy en día se conoce como western. Y gracias a ella, el género ha resurgido de sus cenizas. Ganadora de 4 oscars (mejor director, pelicula, actor de reparto y montaje), es una de las cimas de la larga carrera tanto como actor y como director de Clint Eastwood. Imprescindible.

Nota del autor:
9,0 █████████ (Excelente)

Promedio de notas:
8,5 ████████ (Muy buena)

Filmaffinity: 8,3 | CINEol:  8,4 | IMDB: 8,3 | LGEcine: 9,0

COMENTARIOS DEL EQUIPO DE LGE

Miquel Alenyà
“[...] Desmitifica la iconografía tradicional del western […] De la mano del relato, el realizador reflexiona sobre la condición humana: culpa, heroísmo, venganza, envejecimiento, apariencias, amistad […] Transpira tristeza y amargura, no exentas de un toque de esperanza por lo que respecta a la tensión permanente entre el bien y el mal que domina el teatro de mundo […] La narración desarrolla una estética sobria, austera y equilibrada […] Excelentes interpretaciones (Eastwood, Freeman, Hackman). Magnífica película [...]” 9.

POSTAL

Pandorum (2009)

Título original: Pandorum
País: Alemania
Primera proyección:
Bulgaria / Canadá, EEUU, 25Sep.2009    
Duración: 
108 min.
Director:
Christian Alvart 

Guión: Travis Milloy (idea original de Travis Milloy y Christian Alvart)
Música: Michl Britsch
Género: Ciencia ficción. Terror. Acción.
Reparto: Ben Foster, Antje Traue, Dennis Quaid, Cam Gigandet, Cung Le, Eddie Rouse, Norman Reedus, André Hennicke, Jeff Burrell, Neelesha BaVora, Asia Luna Mohmand 

“[...] Consigue llegar a tener niveles aceptables […] Una película amena, con un claro fin de entretenimiento […] No se quedará en los altares de la ciencia ficción pero será pieza recomendada para aquellos que disfrutan con historias que transcurren en el “Espacio Profundo” [...]”

Año 2153. La superpoblación en el planeta Tierra hace llevar a niveles críticos sus recursos, incrementándose las guerras por el control de los mismos. El hombre no sólo se ha convertido en el ser más superior del planeta, sino en el único. Como última medida desesperada, se fleta la nave Elysium con la misión de colonizar el exoplaneta llamado Tanis, que alberga condiciones idóneas para la vida. El colosal viaje durará 123 años, para lo cual se ha establecido un programa de hibernación continuada (hipersueño) de forma que cada dos años toda la tripulación será relevada evitándose la aparición del Pandorum, un tipo de esquizofrenia espacial producida por la estancia muy prolongada del ser humano en el espacio.

Bower (Ben Foster) es despertado de su hipersueño, pero lo que se encuentra no es para nada lo que había previsto. Sin nadie que le reciba, con una nave casi sin recursos energéticos y las puertas selladas. Padeciendo lagunas de memoria y con la ayuda del teniente Pyton (Dennis Quaid), deberá descubrir que es lo que realmente ha ocurrido, complicándose la labor al descubrir Bower que dentro de la nave existen unas extrañas criaturas albinas cuyo apetito por la carne humana es feroz.

Algunas veces no podemos arrastrarnos por una riada de críticas pesimistas de un film, debemos darle siempre un voto de confianza y no encerrarnos en un juicio subjetivo. Esta cinta es un claro ejemplo. Cierto es que algunas escenas, pueden parecer “copiadas” de otros films como “Alien: el octavo pasajero“(1979), “Horizonte Final” (1997), “Cube” (1997), “Mad Max, más allá de la cúpula del trueno” (1985), “Matrix” (1999) o “Resident Evil” (2002); y que todo esto puede hacer que te quede un sabor agridulce de “déjà vu cinematográfico”. Pero cuando se visiona una película no podemos prejuzgar lo que nos vamos a encontrar, simplemente hay que disfrutar y que sea ella misma la que nos diga si merece la pena o no ser vista. Así que no podemos ser tan estrictos con estos inconvenientes. Hoy en el mundo del cine todo está “copiado”, véase a Quentin Tarantino con sus numerosos “homenajes” a otras películas… pero claro eso hay que hacerlo bien. Teniendo este punto como partida, veamos qué nos aporta “Pandorum” en el desértico subgénero de la ciencia ficción en donde la historia transcurre en el espacio exterior.

El novel realizador aleman Christian Alvart (“Antikörper, el ángel de la oscuridad” 2005, “Expediente 39” 2009) se embarca en esta superproducción rodeada de estrellas de renombre como Danis Quaid(“Frequency” 2000), y actores internacionales como Ben Foster (“30 días de oscuridad” 2007) y Cam Gigandet (“Crepúsculo” 2008) para conseguir un producto más atractivo en lo que se respecta a la taquilla. Con el amparo del productor Paul W.S. Anderson (director de “Horizonte final” 1997, “Resident Evil” 2002, “Resident evil: Ultratumba” 2010) que hace también funciones de asesor: si hacemos caso a cómo están realizadas las escenas de acción o como se rueda los momentos de terror en el film.

A pesar de estas pequeñas “intromisiones”, el film consigue a llegar a tener niveles aceptables, con la fotografía de Wedigo von Schultzendorff (“Nivel 13” 1999) y la ambientación tan bien cuidada hace que la atmósfera creada sea uno de los puntos fuertes de esta cinta, el espectador podrá sentirse inmerso en las oscuras entrañas de la nave Elysium. Corredores, pasillos, habitáculos y estancias están milimétricamente cuidados. Si bien es cierto que la trama se basa en un guión que parece tener claramente definido el inicio y el final pero que el desarrollo es inseguro, y existen ciertos “vacios” en el mismo que la hacen caer en algunos arquetipos del “horror survival“. Aún así, Christian Alvart crea un ambiente agobiante y algunos momentos de cierta angustia, aportando su propia identidad al film.

Respecto al reparto, Dennis Quaid (“El chip prodogioso” 1987, “Savior” 1998) hace un correcto papel como co-protagonista con la sensación de que el personaje está algo desdibujado, Ben Foster (“A dos metros bajo tierra” (serie TV) 2001-2005, “El tren de las 3:10” 2007) realiza una labor encomiable en su labor de héroe que sólo intenta sobrevivir y Cam Gigandet cumple su cometido como el intrigante cabo Gallo. Sin pasar por alto el descubrimiento de la alemana Antje Traue (en el papel de Nadia), ya que sin duda alguna, su presencia es lo más destacable en esta película.

La banda sonora está a cargo de Michl Britsch, compositor asiduo al género del terror y colaborador habitual del director, realiza una obra cargada de claustrofobia que realizará su cometido sin llegar a ser a ser lo más destacable.

En definitiva el espectador puede encontrar en “Pandorum” una película amena, con un claro fin de entretenimiento. Evidentemente no es un largometraje que se quedará en los altares de la ciencia ficción, pero será pieza recomendada para aquellos que disfrutan con historias que transcurren en el “Espacio Profundo”.

Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)
Promedio de notas:
6,2 ██████ (Correcta)
Filmaffinity: 5,7 | CINEol:  6,0 | IMDB: 6,8 | LGEcine: 6,5

 COMENTARIOS DEL EQUIPO DE LGE

Sergio Cuenca
“[...] Sabía que no me encontraría nada nuevo al ver “Pandorum” y efectivamente fue así. Una película en la que para crearla se han inspirado claramente en los filmes de “Alien, el octavo pasajero“, “Matrix” o “El tiempo en sus manos“. Es recomendable el visionado de estas cintas para comprender porqué lo comento. Con una trama que no pasa de lo meramente interesante [...] En cuanto al reparto, poco que decir. Mala elección al poner como cabeza del mismo a Dennis Quaid ya que apenas tiene un gran protagonismo, que se lleva por completo Ben Foster. Sus interpretaciones son decentes y sin mucho que destacar de ellas. Los efectos especiales, son notables al principio viendo unos interesantes planos de la nave, el planeta Tierra o incluso alguna herramienta que utiliza el Cabo Bower como la maquinilla de afeitar. En conclusión, un film interesante de ver pero bastante decepcionante para los fieles seguidores del género de la ciencia ficción [...]” 6.

POSTAL
 

En el nombre del padre (1993)

Título original: In the name of the father
País: Irlanda
Primera proyección: Irlanda, 12 Dic. 1993
Duración: 133  min.
Director:
Jim Sheridan

Guión: Terry George, Jim Sheridan (basado el libro autobiográfico de Gerry Conlon, “Proved Innocent”)
Música: Varios artistas. Trevor Jones (score)
Género: Drama (drama carcelario)
Reparto: Daniel Day-Lewis, Pete Postlethwaite, Emma Thompson, Gerard McSorley, John Lynch, Mark Sheppard, Beatie Edney, Tom Wilkinson, Bosco Hogan, Nye Heron, John Benfield, Don Baker

“[...] Una gran película, que va más allá de narrar una historia estremecedora sin caer en la sensiblería […] Se adentra en la naturaleza humana, un alegato de inocencia que toma dirección hacia la dignidad, una página de la convulsa historia contemporánea de Irlanda del Norte […] Recomendable para todo amante del cine [...]”

5 de Octubre de 1974. Entre las 20:30 y las 21:00 estallan dos bombas en dos pubs de Guilford (Reino Unido). Como resultado cinco muertos (4 soldados y un civil) y 65 heridos, fruto del atentado reivindicado por el IRA Provisional (el ala más activa de esta organización terrorista). En este mismo período un pequeño ratero de Belfast, Gerry Conlon (Daniel Day-Lewis) es falsamente implicado como autor de estos crímenes, junto a sus tres amigos que convivían con él en una comuna hippie mientras estaban en Londres. Ellos fueron arrestados y condenados como terroristas: los llamaron «los Cuatro de Guilford». Su padre, Patrick “Giuseppe” Conlon (Pete Postlethwaite), ferviente católico, también es arrestado y decide auto-inculparse para así ser encerrado en la misma prisión en la que está Gerry, debido a que se siente culpable de no haberle educado como un buen hijo. Su camino hacia la Libertad fueron sus gritos de Inocencia…

El director irlandés Jim Sheridan se basa en el libro autobiográfico de Gerry Colon para contarnos unos hechos acontecidos en la década de los 80 que conmocionaron a medio mundo. Y a su vez los usa como trasfondo para contarnos no sólo una caso de injusticia sino las desavenencias entre un padre y un hijo. Una incomunicación que se podría transpolar al conflicto que enfrentaron a católicos y protestantes, y que provocó tanto derramamiento de sangre en Irlanda del Norte.

Si bien es cierto que la fidelidad que se muestra no es completamente exacta, Sheridan se toma la licencia para incluir ciertos elementos (por ejemplo tanto Gerry ni su padre nunca estuvieron en la misma celda) que ayudan a la dramatización de la historia sin por ello traicionar el espíritu de lo que en ella se cuenta.
Se convierte así al espectador en testigo de la existencia de un terrorismo encubierto por los medios de comunicación, cuyas armas son la intimidación y la tortura: el Terrorismo de Estado. Sheridan no se posiciona a favor del IRA, simplemente muestra lo que ocurre a un grupo de personas se ve afectada por una brutalidad y tortura policial que está por encima de las leyes, con el fin de buscar una cabeza de turco. Pero este film va más allá, hablándonos de temas universales como son las relaciones entre padre e hijo, sobre el choque generacional, la piedad, el perdón y por encima de todo sobre la Justicia (ya sea divina o humana).

Sin duda alguna la dirección de actores, la puesta en escena y el guión son bazas fundamentales en esta cinta. Daniel Day-Lewis (“Pozos de ambición” 2007) vuelve a sorprendernos por su habilidad camaleónica en la que quizás pueda llegar a parecer algo histriónico el resultado del largo confinamiento y desesperación que se sometió a su personaje; Emma Thomnson (“Carrington” 1995) siempre correcta, será la abogada inglesa que se asignará la defensa de Giuseppe y que a la larga ayudará a Gerry a demostrar su inocencia, convirtiéndose en el testigo de la barbarie cometida; el actor y activista británico Corin Redgrave (“Un hombre para la eternidad” 1966) perfilará el perverso inspector Robert Dixon que junto con la ayuda del Detective Pavis (Gerard McSorley, -el cual repetiría con Sheridan y Daniel Day-Lewis en la magnífica “The boxer” 1996)- se encargarán en inculpar falsamente a Gerry y sus allegados.

Pero, es sin embargo, la interpretación de Pete Postlethwaite -pieza fundamental de la trama y sobre la cual descansa toda la carga emocional de la misma- la más destacable de todo el reparto. Su interpretación del frágil e íntegro Giuseppe se convertirá en una víctima abnegada de la locura inquisitoria del Gobierno Británico, la diana contra la cual Gerry lanzara toda su ira y verá el causante de todas sus desdichas. Siendo memorables los momentos de intimidad en las conversaciones entre padre e hijo, en una atmósfera carcelaria tan bien recreada por Sheridan. Probablemente con este papel Pete Postlethwaite (“El mundo perdido: Jurassic Park” 1997) alcanzaría su cima en su irregular filmografia, mostrando su gran calidad como actor más allá de los papeles de reparto a los que este pequeño gran actor británico nos acostumbró. 

La banda sonora está perfectamente equilibrada por un score claustrofóbico y desalentador de Trevor Jones (“Dark city” 1998) compaginado con grandes éxitos de los 70′s con Jimi Hendrix, Thin Lizzy y Bob Marley, añadiéndose temas escritos especialmente para este film de mano del lider del grupo U2: Bono. Con colaboraciones de los también irlandeses Gavin Friday y Sinéad O’Connor a la cual Bono le compondría la desgarradora “You made me the thief of your heart“.

Nos encontramos pues ante una gran película, que va más allá de narrar una historia estremecedora sin caer en la sensiblería, un film necesario de visionar que se adentra en la naturaleza humana, un alegato de inocencia que toma dirección hacia la dignidad, una página de la convulsa historia contemporánea de Irlanda del Norte, una mirada cercana a la relación entre padre e hijo.

Recomendable para todo amante del cine.

Nota del autor:
9,0 █████████ (Excelente)
Promedio de notas:
8,2 ████████ (Muy buena)
Filmaffinity: 8,1 | CINEol:  8,2 | IMDB: 8,0 | LGEcine: 8,5