Wild Wild Country ( Chapman Way, Maclain Way 2018) – 64 min/episodio.

Osho bueno, Osho genial, desde hoy te entregamos nuestra voluntad. Este documental sigue al controvertido líder de una secta que construye una ciudad utópica en el desierto de Oregón y se lía un poco todo.

A través de 6 episodios, mezclando presente y pasado, se nos presenta la historia de creación y declive de la comuna creada en torno a la figura de Osho. Desde sus primeros pasos en la India (aprovechando el flujo constante de occidentales en búsqueda de un sentido transcendental para sus vidas en los 70), la compra de terrenos en el desierto y la creación de una comunidad autosuficiente (con su propio aeropuerto), hasta las situaciones más surrealistas derivadas de un intento de carrera política.

¿Pero y si la persona digna de un documental no fuera él? Wild Wild Country nos presenta a Sheela, la cabeza pensante del desarrollo económico y político de su figura. Sheela es una mujer dispuesta a hacer cualquier cosa para que su comunidad prospere (SPOILER Hay una estrategia política que supone el uso de castores triturados en aguas públicas).

El gran punto fuerte del documental es la población que vivía en el lugar antes y después de la existencia de la comuna. El documental nos muestra entrevistas con personas que cumplen el perfil de norteamericano cristiano conservador de la zona y sus impresiones de los hippies “que parece que ocultan algo con su sonrisa”. (A resaltar el hijo del creador de Nike).

Todas las imágenes son reales. La propia comuna de Osho se encargó de datar en videos caseros su proceso de creación, su sistema productivo, las meditaciones que realizaban, los baños de masas de su líder etc. También hay fragmentos de programas de televisión donde Sheela acude a entrevistas (al más puro estilo de “El show de…”) noticias del telediario y entrevistas en la actualidad.  

Wild Wild Country juega con tus sentimientos como espectador. Primero, empatizando con las personas de la secta, viendo que sus aspiraciones son legítimas. ¿Quién no querría montar una comuna autosuficiente y dedicar parte de su vida a meditaciones grupales con alto contenido sexual? y contraponiendolo a sus opositores. Luego cambia la percepción hacia lo tarados y peligrosos que pueden ser (adquieren armas, tienen su propia policia, realizan pucherazos electorales etc).


Por último, he de destacar que como espectador no sabía lo que estaba viendo hasta que Osho se cambia por última vez el nombre. (“Tienes que ver una movida de una secta que se compra un pueblo” me dijo una amiga). Y es que lo más absurdo de todo esto es que las meditaciones de Osho aún se hacen por todo el mundo. Las librerías venden sus libros con éxito, renovando contratos con las editoriales. Pese a todo lo que el documental nos cuenta, siguen habiendo comunidades locales que reproducen su forma de vida.

 

 

Written by Francisco Xavier Cela

Si salen animales comiendo personas, te la reseño.