Ángeles con caras sucias (1938)
Título original: Angels With Dirty Faces
País: EEUU
Primera proyección: EEUU, 26 Nov. 1938
Duración: 114 min.
Director: Michael Curtiz
Guión: John Wexley, Warren Duff
Música: Max Steiner
Género: Thriller. Acción. Drama.
Reparto: James Cagney, Pat O’Brien, Humphrey Bogart, Ann Sheridan, George Bancroft, The Dead End Kids
“Una de las mejores obras del cine de gángsters que tan buenos frutos dio en la década de los 30 en EEUU [...] Curtiz consigue la que, según algunos, es su mejor película tras “Casablanca”(1942)”
Dirigida por el prolífico Michael Curtiz, se basa en una historia original. Obtuvo tres nominaciones a los Oscar y el premio al mejor actor (James Cagney) del “New York Film Circle”. Fue producida por Samuel Bischoff.
La acción se sitúa en el East Side, de Neva York, en los años 20. Tras quince años de ausencia del barrio, a causa de su reclusión en reformatorios y prisión, William Sullivan, alias Rocky (James Cagney, “Al rojo vivo“, 1949), regresa para encontrarse con su mejor amigo de infancia, Jeremy Connolly, alias “Jerry” (Pat O’Brien, “Con faldas y a lo loco“, 1959), convertido en rector de la parroquia. Por diversas circustancias, Rocky se ve obligado a continuar su carrera criminal en colaboración, no exenta de graves tensiones, con su antiguo compañero James Frazier (Humbprey Bogart, “El sueño eterno“, 1946), su jefe Mac Keefer (George Bancroft) y su banda. También se encuentra con Laury Martin, vecina de infancia, en la que halla el apoyo, la comprensión y la amistad, que tanto necesita. La influencia perturbadora de Rocky sobre los muchachos llega a ser tan grande en opinión del débil y meloso padre Jerry, que éste decide iniciar una campaña pública de denuncia del crimen en la ciudad y, consecuentemente, de su antiguo compañero.
La música de Max Steiner (“Lo que el viento se llevó“, 1939) constituye una delicia para los oídos y una fuente de emociones. Es sobrecogedor el acompañamiento de la escena final: se inicia con un fragmento que sugiere un akelarre de brujas y diablos (presagio de la muerte), continúa con una breve secuencia del “Gloria” y finaliza con una magnífica melodía de salvación y triunfo. La fotografía ofrece un soberbio juego de contrastes de negros y grises diversos, que se transforman en opresivos hacia el final de la obra, de la mano de un inspirado Sol Polito (“La calle 42“, 1933). Es sobresaliente el travelling inicial, dividido en dos partes, que muestra al espectador la noticia del día, el ambiente del barrio, la imagen de las fachadas de las casas, un organillo de música y el balcón en el que están apostados Rocky y Jerry.
El guión es rico en matices y se caracteriza por la brevedad de las intervenciones y la sinceridad de los contenidos. Los personajes están dibujados con profundidad y coherencia, sobretodo el del protagonista Rocky, víctima de un error de juventud que implicó su conversión en criminal durante su estancia en un reformatorio y en prisión. Ann Sheridan (“El tesoro de Sierra Madre“, 1948) está deslumbrante de simpatía, feminidad y belleza (con un toque de exotismo) en el papel de Laury, amante de Rocky. El papel de Bogart, camino del estrellato, es tan breve como excelente.
Una de las mejores obras del cine de gángsters que tan buenos frutos dio en la década de los 30 en EEUU. Cagney ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera. Curtiz consigue la que, según algunos, es su mejor película tras “Casablanca” (1942). La escena final es de una fuerza extraordinaria.
Nota del autor:
8,0 ████████ (Muy buena)
7,8 ████████ (Muy buena)
Promedio de notas:
Filmaffinity: 7,6 | CINEol: 7,6 | IMDB: 7,9 | LGEcine: 8,0
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Al mismo tiempo la obra desarrolla una tempestuosa, compleja y tórrida historia de amor, que aporta al relato una interesante y atractiva atmósfera de tensión sexual, que se erige en uno de los elementos protagonistas de la cinta. Se ve reforzada por el uso de símbolos fálicos (martillo automático de la compresora, rascacielos en forma de torre visto en planos contrapicados), sueños y escenas metafóricas. El primer encuentro de Dominique y Howard en las canteras a cielo abierto de granito gris de Connecticut, bajo la luz cegadora del sol de mediodía y el calor abrasador del verano, sirve de alegoría de las pasiones que se desencadenan entre los dos personajes.
Exalta la firmeza de carácter, la perseverancia, el sacrificio personal a favor de los propios ideales, la defensa de la innovación y de la vanguardia, la libertad artística, etc. Vista con los ojos actuales, resulta anacrónica la exaltación que propone del colosalismo arquitectónico. Casi todos los escenarios de NYC se presentan dotados de amplios ventanales acristalados abiertos a perspectivas grandiosas y elevadas de Manhattan.

Las imágenes sugieren paralelismos entre la lucha agotadora de Luke y la Pasión. Son escenas destacadas el combate de boxeo, la apuesta de ingerir 50 huevos y la intervención fugaz e inusitadamente sensual de Joy Harmon lavando un coche. La voz original del capitán del campo (Strother Martin) suena extraña e hiriente, como la locura de su perversión sádica.
La música ofrece composiciones coloristas de guitarra, banjo y viento, que obtuvieron gran éxito. Añade canciones populares, en boca de Harry Dean Stanton (“The Midnight Especial“, “Cotton Field“). La fotografía aporta una narración potente y sobrecogedora, apoyada en una estética realista, sazonada de simbolismo. El guión construye un relato sencillo, que seduce y conmueve. La interpretación de P. Newman (“

El surrealismo se nutre de la propia familia, en la que abunda el desorden, el individualismo, las precipitaciones y la ausencia de relaciones satisfactorias, pese al tranfondo que hay de afecto y amor. El recurso a la crítica social constituye un factor de comicidad, cuando se elogia el esfuerzo personal para superar las dificultades, cuando se defiende la diferencia como factor de enriquecimiento colectivo (frente a tendencias marginadoras), cuando se ridiculiza la aplicación de normas sin los mínimos de cortesía obligados, cuando se denuncian con pasión los esperpénticos concursos infantiles de belleza, inspirados en la vanidad y el mal gusto. La relación entre los personajes cambia a lo largo del recorrido en actitudes y convicciones: el éxito no garantiza la felicidad y el fracaso puede provocarla.
La música, de Devotchka y Mychael Danna, incluye canciones anteriores de Devotchka (“Enemy Guns“), Sufjian Steven (“Chicago“), Rick James (“Superfreak“), Tony Tisdale (“Catwalkin‘”) y tradicionales (“La llorona“) y una canción nueva de Devotchka (“Til The End Of Time“). La fotografía hace uso eficiente de los recursos narrativos y realza la comicidad visual. La acción es trepidante. La obra desdramatiza situaciones de inadaptación e infunde optimismo y amor a la vida.

La narración se presenta fragmentada en saltos hacia delante y hacia atrás, que crean la apariencia de una gran complejidad. Una parte de los hechos suceden fuera del escenario del almacén y se conocen a través de referencias parciales que van explicando o sugiriendo los actores a través de los diálogos o se exponen por medio de imágenes en flashback. El espectador se ve movido a reconstruir los hechos que se explican ordenando las partes que componen el relato como las piezas de un rompecabezas. La inusual estructura narrativa confiere al film una apariencia de originalidad y de ruptura de moldes convencionales que adorna la cinta, junto con otros elementos, como los juegos que se establecen con lo ausente y lo que se deja fuera del alcance del plano. Añade imágenes sangrientas, situaciones violentas y escenas escalofriantes.
Por lo demás, la cinta somete al público a un crescendo de tensión que se administra con habilidad y con resultados ciertamente efectivos. En poco tiempo la obra deviene película de culto.
El film se beneficia de dos grandes habilidades del realizador: su excelente dirección de actores y la precisión de su puesta en escena. El guión, escrito en 3 semanas, presenta unos niveles de fuerza, expresividad y consistencia, que hacen del mismo un trabajo próximo a la perfección. El sabor a película clásica le aporta atractivo y capacidad de emoción. No le faltan toques de humor que, en coherencia con la trama, alcanzan en ocasiones los tonos más extremos del negro. El humor hace funciones de atenuante de la violencia.
Quentin Tarantino quiso a James Woods para desarrollar el papel del Sr. Naranja en la película. En conversaciones con el agente del actor, no obtuvo más que el rechazo del representante, que hizo oídos sordos a las distintas sumas que el realizador ofreció a su cliente. Cuando Woods, que ni siquiera había estado al corriente de las negociaciones, se enteró de esto, despidió a su agente.
Durante el rodaje, un paramédico se mantuvo en el equipo para asegurarse de que la cantidad de pérdida de sangre del Sr. Naranja era tan consistente y realista como la de una víctima por arma de fuego real.
El almacén donde se rueda la mayoría de la película era un antiguo depósito de cadáveres. El Sr. Rubio no está sentado sobre una caja, sino sobre un viejo coche fúnebre.
Para el lanzamiento de la película en Europa, el distribuidor utilizó un cartel para cada uno de los personajes principales. Esta fue una nueva estrategia que hoy día se ha generalizado.
El presupuesto de la película era tan bajo que muchos de los actores rebuscaron en el fondo de su armario para utilizar su propia ropa (el caso más llamativo es el de Chris Penn y su chaqueta de chándal). Los trajes se proporcionaron gratuitamente por el diseñador, por su declarado amor hacia el género del crimen estadounidense. Steve Buscemi utilizó sus propios jeans negros en lugar de pantalones de traje. 
