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 Serena (Susanne Bier, 2014) – 109 min
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En cine, muchas veces lo más difícil es caminar en el alambre de la verosimilitud sin pegar ningún tropezón que nos haga caernos por completo. Serena (Susanne Bier, 2014) hace la mitad del recorrido aguantándose por los pelos y el resto completamente estampada sin ser consciente de ello.

Cuenta la historia de George Pemberton (Bradley Cooper, La gran estafa americana, 2013), un empresario maderero de las Smoky Mountains de Carolina del Norte que a finales de la década de los 20 se enamora de Serena (Jennifer Lawrence, X-Men: Primera generación, 2011), cuya pasado estuvo ligado al mismo negocio. Juntos intentarán sortear las trabas del sheriff McDowell (Toby Jones, El topo, 2011), que quiere construir un parque natural, y labrarse un futuro económico que les permita llevar a cabo su soñado retiro en Brasil.

Cuando un espectador se sienta delante de la pantalla siempre se deja llevar por las sensaciones que le produce lo que ve y escucha. Las mías en este caso han sido claras: nunca me he creído nada de lo que estaba ocurriendo y eso me ha impedido meterme en la película, así que no he podido participar de lo que intentaban hacerme sentir.

Todo ello ha sido causa directa del principal problema de Serena, que radica en que no sabe transmitir correctamente al público lo que pretende. Un claro ejemplo es la relación entre el matrimonio Pemberton: sabemos que están muy enamorados porque nos lo dicen ellos mismo, nunca por su modo de comportarse, que es frío y distante.

Lo que más llama la atención es la descompensación entre las razones de los personajes y sus acciones. Sus motivos nunca parecen suficientes como para comportarse tal y como lo hacen, sobre todo Serena y Galloway (Rhys Ifans, Mi otro yo, 2013); lo de este último es tan de traca que lo intentan justificar metiendo una profecía que había tenido su madre, clara muestra de que el tinglado no se sostiene por ningún sitio.

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El guión, obra de Christopher Kyle (El peso del agua, 2000), pega de golpe un giro que acentúa esa falta de coherencia entre lo que impulsa a los personajes a llevar a cabo sus actos y lo extremos que éstos resultan. De hecho, esa vuelta de tuerca provoca incluso un cambio de paradigma que por momentos nos lleva a pensar que hemos dejado atrás el drama romántico de época para adentrarnos en un slasher puro y duro. Todo muy desafortunado.

A nivel de cámara, nos encontramos con algún plano muy logrado, casi siempre relacionado con caídas de árboles que han sido talados. Aunque quizás la escena más interesante técnicamente sea la del primer accidente; lástima que los efectos especiales usados en ella sean más bien flojos y desmerezcan la labor de dirección.

La confección de los decorados también es tirando a pobre. No puede ser que con un entorno de tal belleza natural se construyan unas casas y un tren que parecen de juguete.

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El reparto hace lo que buenamente puede dando vida a unos personajes poco creíbles. Bradley Cooper es el que mejor está, seguramente porque tiene un papel que más o menos se sostiene, aunque es un actor que nunca llega a fundirse completamente con el alter ego al que interpreta en la pantalla. A Jennifer Lawrence le ha tocado lidiar con Serena, papel digno de una TV Movie de sábado al mediodía; lo resuelve tirando de oficio, aunque da la impresión de que ella misma es consciente de las lagunas de su personaje y nunca llega a sentirse del todo cómoda en él. Y Rhys Ifans hace de Galloway lo que debe ser: un tipo siniestro que intimida con la mirada, pero poca cosa más.

Al crear una película, la gran dificultad suele estar en lograr que algo excepcional luzca como real, ya que es el modo de despertar la admiración y el reconocimiento del espectador. Serena es en ese aspecto el claro ejemplo de un intento fallido.

Distribuida en España por DeAPLANETA.
Vista en PASE DE PRENSA en CINES Boliche el 22 de Octubre de 2014, Barcelona.

 

Nota del autor:
4,0 
████  (Mediocre)

Película en CARTELERA a partir del 31 de Octubre de 2014.

Trailer

Written by Eloy Cabacas

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