Título original: The Internship
País: EEUU
Primera proyección: Jamaica, 05 Jun. 2013
Duración: 119 min.
Director:
Shawn Levy

Guión: Vince Vaughn, Jared Stern (Historia: Vince Vaughn)
Música: Christophe Beck

“Lo peor que le puede pasar a una comedia es que no haga gracia […] La calidad del humor es por lo menos cuestionable […] Un mega anuncio de Google que se queda en agua de borrajas

Lo peor que le puede pasar a una comedia es que no haga gracia. Obvio. Y si encima lo que cuenta tampoco merece mucho la pena, apaga y vámonos. “Los becarios” (Shawn Levy, 2013) no es ni por asomo lo que debería para resultar una película mínimamente satisfactoria.

Vince Vaughn (“Regreso al paraíso”, 1998) y Owen Wilson (“Los padres de ella”, 2000) son dos vendedores maduros que se quedan sin trabajo. Como les hacen sentir obsoletos, deciden obtener un puesto en Google. Pero para ello deberán pasar un verano de becarios en competición con otros candidatos más jóvenes y mejor preparados.

La premisa cómica es clara: metes a dos personajes mayores en un mundo de nerds y los haces competir en desigualdad. El problema es que con eso no da para llenar dos horas de metraje si pretendemos hacer reír al público. Y ahí está la cuestión, la poca frecuencia en que aparecen los gags. Y tratándose de comedia, eso es imperdonable.

La calidad del humor es por lo menos cuestionable. Hay una regla a la hora de escribir comedia que dice que la escena debe hacer gracia por sí, sin la necesidad de los diálogos. Es decir, lo que pasa en ella, resumido en una frase, debe tener ese potencial. Y en “Los becarios” eso no ocurre en casi ningún momento. Si desmenuzas cada escena, ves que se queda en nada.

El tipo de humor de “Los becarios” es tan blanco que no llega a ningún sitio. Si haces comedia, no puedes ser tan bienintencionado. Tiene que haber algo de crítica, de posicionamiento, de burla. Incluso los dos personajes que ejercen de antagonistas son blandos: el jefe de personal sólo reprocha y el becario rival es un chico poco escrupuloso que simplemente insulta a otro por estar fondón. Para que un adversario funcione debe poner trabas serias al avance del protagonista hacia su objetivo. Además es necesario mantener el mismo tono, porque si no pasan cosas como con la escena de la discoteca, mucho más atrevida que el resto de la película, que queda como un cuerpo extraño entre tanto “buenismo”.

La historia, obra del propio Vince Vaughn, aún podría tener un pase aunque sea rocambolesca. Pero el guión, que escribe él mismo junto con Jared Stern (“Los amos del barrio”, 2012), patina por varios sitios. El más escandaloso es la competición a la que permanentemente se somete a los protagonistas, con pruebas que nada tienen que ver con el puesto de trabajo al que aspiran; incluso un personaje llega a decirlo, en un burdo intento de excusar tal desatino. Y otras es que son directamente ridículas.

Los autores se han esforzado en querer que todos sus personajes aprendan algo, y eso es de agradecer en cuanto a dar empaque a la cinta, porque los hace crecer y además dota de dimensión a los secundarios, que tienen su tiempo de pantalla. También es positivo que todas las historias queden correctamente cerradas. Pero lo que no puede ser es que los personajes se digan constantemente los unos a los otros cuál es su lema vital, qué han aprendido y de quién.

La apuesta por basar muchos de los chistes en el universo Harry Potter es otro error de bulto. Por más legiones de fans que tenga la saga, no todo el mundo ha leído los libros y es un fervoroso seguidor; si es el caso, no encontrará ningún tipo de gracia en lo que está viendo. Además, ¿Cuánto tiempo seguirá la broma de los dichosos muggles? Para los no convertidos es muy cansina, de verdad.

La dirección de Shawn Levy (“Noche en el museo”, 2006) es correcta a secas. Algún plano interesante, como la entrada a la discoteca, y poco más. Tampoco iba a salvar la cinta. En su deber, decir que la cámara lenta como recurso cómico usada en exceso pierde toda la gracia. Y que pretender dotar de épica una escena que no la tiene por sí misma no suele funcionar.

Vince Vaughn, que se supone que debería lucirse al hacerse el papel a su medida, se acaba transformando en un tipo paternalista que es simpático con todo el mundo pero no gracioso. La pregunta que debería hacerse es si tiene sentido seguir empecinado con la comedia, cuando se ha visto que en drama es un actor que ofrece cosas muy interesantes; si no echen un vistazo a la magnífica “Regreso al paraíso”. Owen Wilson es el personaje entusiasta, que no se rinde nunca y que es agradable con todos; un papel que ya ha hecho otras veces y que se sabe de memoria pero que no aporta nada novedoso. Max Minghuella (“Los idus de marzo”, 2011) pone intención pero poco puede hacer con el endeble antagonista que le dan. Josh Brener (“Big Bang”, 2011-2013) tiene su qué como nerd tímido y que intenta ser guay. Rose Byrne (“Sunshine”, 2007) dota de vida a un personaje que de otro modo hubiera pasado inadvertido, sacando el máximo provecho de sus minutos de pantalla.

Los becarios”, aparte de ser un mega anuncio de Google, se queda en agua de borrajas. Si el objetivo era que viésemos por dentro la sede de la empresa de moda del momento, cómo trabajan y lo modernos que son, pues perfecto. Pero yo cuando entro a ver una comedia espero reírme por lo menos un poco.

Distribuida en España por FOX.
Vista en PASE DE PRENSA el 14 de Junio de 2013 en los Cines Cinesa Diagonal, Barcelona.

Nota del autor:
3,0 ███ (Mala)

Written by Eloy Cabacas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.