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Stuck in Love ( Josh Boone, 2012) – 96 min

posterUn invierno en la playa” es el absurdo título con el que se nos presenta en la cartelera española “Stuck in love” (Josh Boone, 2012), una propuesta de corte indie y sabor independiente pese a contar con dos grandes nombres en el reparto.

Greg Kinnear (“Pequeña Miss Sunshine”, 2006) es William Borgens, un escritor de éxito que ha sido abandonado por su mujer Erica (Jennifer Connelly,Diamante de sangre”, 2006); eso le ha provocado un estancamiento a nivel emocional que no le permite retomar su obra literaria. Sus dos hijos, Samantha (Lily Collins, “The blind side”, 2009) y Rusty (Nat Wolff, “Noche de fin de año”, 2011), tienen la misma vocación y empiezan a desarrollar sus primeros proyectos; cada cual está en una época de la vida en que afronta el amor de un modo muy distinto, pero con el apoyo mutuo conseguirán dar un paso adelante en sus relaciones.

Se trata de una película de personajes y de cómo viven sus romances, con toques unas veces dramáticos y otros ligeramente cómicos. El gran tema es el amor y la valentía para afrontarlo, y lo aborda con complejidad y centrándose por completo en él, cosa que es un acierto. Hay que decir que tiene un inicio horrible. Si la hubiese visto en televisión, probablemente no hubiera aguantado ni cinco minutos por lo que parecía esperarme.

Voces en off soltando pensamientos profundos cuyo texto se sobreimpresiona en pantalla, Greg Kinnear en una escena que resulta ridícula y música indie por todas partes. Pensé que iba a ser un pequeño infierno. Pero para mi absoluta sorpresa, es sólo un amago y tal y como anuncian el título todo eso desaparece y deja lugar a una historia más que agradable, ligera en el buen sentido y por lo general bien contada. El guión, también escrito por Josh Boone, se construye a través de tres historias basadas en cómo percibimos el amor a distintas edades: Rusty, el más joven, con inocencia y romanticismo, Samantha, la hija mayor, con un cinismo despiadado, y William, el padre de familia, con madurez y sin rencor.

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Todos ellos tienen su espacio en el metraje, hecho que les permite desarrollar sus tramas con la profundidad necesaria. La de Kinnear sea la que seguramente el público aprecie más por su concepción generosa del amor, pero personalmente me quedo con la de Lily Collins porque es la que a mi entender dibuja un retrato más certero de la naturaleza humana y sus contradicciones. La de Nat Wolff es la que queda más deslucida a causa de lo que parece una mala decisión en la sala de montaje: el conflicto de su pareja está mal explicado, como si hubiesen quitado alguna escena para acortar metraje; eso deja la trama un poco coja. Otro pero es que las líneas maestras del guión son un poco previsibles, aunque ello no hace desmerecer el resultado final.

Todos los personajes principales tienen calado, están bien diseñados y lo más importante, evolucionan de forma clara y convincente. Con los secundarios encontramos cierta disparidad: mientras Louis (Logan Lerman, “Mi vida es una ruina”, 2007) es a mi parecer el mejor rol de toda la cinta, Kate (Liana Liberato, “Bajo amenaza”, 2011) se queda en muy poquito y Tricia (Kristen Bell, “Scream 4”, 2011) tiene actitudes bastante esperpénticas.

Los movimientos de la cámara son siempre reposados y fluidos, cual espectador que observa sin querer agitarse para no llamar la atención de los personajes. Los cortes nunca son bruscos y huyen de cualquier tipo de complicación. Sólo hay una filigrana en toda la película, que se da en el inicio de la que para mí es la mejor escena (la que comparten Samantha y Louis en un coche), como si Josh Boone hubiese querido poner un lazo a su gran momento.

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Por lo que refiere al reparto, podemos dividirlo en los que están muy bien, que son Greg Kinnear, Lily Collins y Logan Lerman, y los que están correctos: Jennifer Connelly, Nat Wolff, Liana Liberato y Kristen Bell. Por encima de todos destaca Lerman, que dispone de unos mimbres muy sólidos en su papel de Louis para construir una interpretación muy veraz y que llega al corazón.

Por desgracia, hay que hablar de la música. Es un espanto. Ya no porque sea indie, que es un género que tiene sus adeptos, sino por su omnipresencia en absolutamente todo el metraje. Es el mayor error de toda la película, y a varios kilómetros de distancia. No te la quitas de encima y se convierte en una intrusa que invade buenos momentos en los que debería centrarse todo en los personajes; pero no, irrumpe de forma realmente molesta, recordando los peores momentos de Cameron Crowe (un ejemplo: “Elisabethtown”, 2005). De este apartado se han encargado Mike Mogis y Nate Walcott, miembros de la banda “Bright eyes”, puntera en la escena independiente de Estados Unidos; probablemente esto explique que sus temas suenen en la cinta con bastante más frecuencia de la deseada.

Es posible que “Un invierno en la playa” tenga cierto público ganado de antemano por el tipo de proyecto que es. Pero debería aspirar a llegar a más gente, porque bajo el embalaje moderno se esconde una propuesta clásica sobre personas con sentimientos hablando de amor, aprendiendo de la vida y tomando decisiones. Y eso es buen cine, ahora y siempre.

Distribuida en España por DeAPlaneta.
Vista en PASE DE PRENSA el 08 de Mayo de 2013 en los Cines Verdi Park, en Barcelona.

Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)
Película en CARTELERA a partir del 14 de Junio de 2013.

Trailer

Written by Eloy Cabacas

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