Título original: V Tumane
País: Bielorrusia
Primera proyección: Francia, 25 May. 2012 (Festival de Cannes)
Duración: 127 min.
Director: 
Sergei Loznitsa

Guión: Sergei Loznitsa (Novela: Vasiliy Vladimirovich Bykov)

No entiendo cómo una película tan bien hecha puede haber terminado llegándome tan poco. Su buena técnica, su fotografía, su excelente ambientación y sus buenas interpretaciones conforman una base sobre la que puede vislumbrarse la construcción de un buen producto, pero la excesiva obsesión contemplativa del director extiende la duración de la película innecesariamente hasta mermarla en su conjunto. 

Muchas de sus escenas son intrascendentes y no dicen nada que vaya más allá de lo decorativo, de la belleza visual e inestable tranquilidad que pueden producir esas secuencias sobre el espectador: dos hombres en silencio y montando a caballo durante casi tres minutos, cámaras fijas durante un tiempo similar sobre un cuervo graznando, el exterior de un hogar o la panorámica de otros lugares, conversaciones que se mantienen casi a tiempo real respetando todos los silencios que mantienen las miradas de sus protagonistas… 

Y vuelvo a lo mismo. Todo eso está bien hecho, algo que especialmente valoras cuando han pasado unas horas después de haber visto la película y ha madurado la opinión que se pueda tener sobre la misma, comprendiendo que hay una calidad evidente en esta producción, pero que ésta queda herida de muerte con la extensión de un metraje que bien pudiera haberse ahorrado más de media hora.

Su historia, desplegada en el marco de la Segunda Guerra Mundial, ofrece un relato de supervivencia que refleja la crudeza y el absurdo de la guerra, tocando el espinoso pero recurrido tema de la traición ubicando a su personaje, Sushenya (Vladimir Svirskiy), partisano bielorruso, entre dos fuegos. Por un lado, es acusado por sus camaradas de la resistencia de haberles vendido a los alemanes, y por el otro, los propios alemanes y sus tentáculos en ese país (la policía militar bielorrusa) controlan el lugar convirtiéndolo, metafóricamente, en un campo de minas: vayas donde vayas no sabes cuándo vas a pisar el lugar incorrecto y acabar sin vida. 

Me gusta el dibujo de lo cotidiano en aquel tiempo y circunstancia: desde una simple secadora manual para la ropa, hasta la austera alimentación de sus personajes, pasando por los trapos que utilizan como calcetines y otros detalles tan simples como gratificantes que pueden verse en la cinta y que transmiten las dificultades del momento y la peculiaridad de la época. Todo esto se ofrece desde el ya mencionado estilo contemplativo de la realización, algo que se puede digerir bien durante la primera hora, pero que a partir de ese instante se empieza a comprender que el formato de la película es este y que cualquier cosa que se cuente será con el mismo ritmo espeso que hasta entonces.

Cuesta llegar hasta el final de la cinta sin haberse revuelto en la butaca o haberse mirado el reloj varias veces durante su duración, y llegado el último tramo (siempre y obviamente, esto no es más que mi opinión) todo comienza a dejar de importarte, deseando que todo se resuelva pronto y aparezcan los títulos de crédito para salir despavorido de la sala. Gustan las interpretaciones de sus personajes, especialmente la de Vladislav Abashin como Burov, y se da toda una lección de cómo debe ambientarse una película de estas características, resultando también interesante por atreverse con un género tan lleno de historias en el cine, con un argumento no completamente distinto, pero si algo diferente de lo que viene siendo la media, y además enmarcado en un territorio menos explorado. 

Pero su lentitud y la extensión de cada una de sus escenas (emplea mucho tiempo para mostrar cosas evidentes, recreándose su director, Sergei Loznitsa (“My Joy“, 2010), con su propio trabajo) hace que estas tarden tanto en llegar a uno para transmitirnos algo, que cuando ya lo han hecho su poderío se ha evaporado por el camino. Nunca he visto mal que una película carezca de música, pues incluso me parece toda una demostración de valentía, pero en este caso se termina echando de menos un elemento como ese, que ayude a seguir de una forma más amena determinadas escenas. Tampoco termino de comprender el desarrollo de la incluso absurda relación entre los dos protagonistas, o por lo menos cómo la concibe el personaje de Sushenya, pero esto, como todo el resto de la crítica, es cosa mía.

Distribuida en España por Vértigo Films
Vista en PASE DE PRENSA el 05 de Marzo de 20123 en Cines Princesa, Madrid.

Nota del autor:
6,0 ██████ (Correcta)

 

 

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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