Título original: Hindenburg
Título alternativo: La tragedia del Hinderburg
(Argentina, Venezuela)

País: Estados Unidos
Primera proyección:
 EEUU, 25 Dic. 1975
Duración: 
125 min.
Director:
 Robert Wise

Guión: Nelson Gidding

Año 1937. La contienda bélica más sangrienta de la historia, la Segunda Guerra Mundial, no ha comenzado, pero empiezan a sentirse las intenciones del ejército de la Alemania nazi, que con su Legión Cóndor ha bombardeado la española villa de Guernica hasta arrasarla por completo. Todo apunta más a un acto experimental para el cercano comienzo de la SGM que a una sencilla contribución de Adolf Hitler al bando nacional durante la Guerra Civil Española. En otra parte se encuentra el Hindenburg, el mayor dirigible construido jamás, que surca los aires con su imponente presencia, cargado de hidrógeno altamente inflamable y con un destino incierto para las autoridades alemanas, que deciden confiar la seguridad de la aeronave al disconforme Coronel de la Luftwaffe, Ritter (George C. Scott), quien meticulosa y eficazmente se encargará de supervisar que no se introduzcan materiales peligrosos al interior del zeppelin, y controlará todas las actividades dentro del mismo una vez éste se encuentre en el aire, cruzando el Atlántico hasta llegar de Alemania a Estados Unidos, intentando que no se produzca ningún sabotaje, tal y como predijo una enigmática mujer estadounidense.

Con un llevadero guión de Nelson Guidding y dirección de Robert Wise (parte argumental de “West Side Story”, 1961), esta película combina la narración de unos hechos reales que incluyen imágenes de archivo, con una parte ficticia o que simplemente plantea una serie de hipótesis sobre lo ocurrido aquel día en uno de los símbolos más importantes de la Alemania de entonces. Los efectos especiales de la película, para corresponder al año de producción de esta cinta, son muy acertados, pues contribuyen a que el espectador se encuentre cómodo con lo que está viendo sin descolocarse con planos extraños. Se logran escenificar correctamente las escenas en las que el dirigible atraviesa una complicada tormenta eléctrica que desemboca en la carga dentro del dirigible de destellos eléctricos que se reparten por toda la popa. El reparto raya la corrección y lo simple de forma generalizada, destacando el trabajo de quien en todas sus películas se muestra a un gran nivel, sin duda uno de los mejores actores norteamericanos que ha dado el cine, George C. Scott (“Hardcore: un mundo oculto“, 1979) y como nota personal, mi favorito.

La película es un interesante y didáctico entretenimiento muy bien realizado que se ve perjudicado por un final predecible, al que le sobran minutos y del que no se acepta el cambio de color a B/N, a pesar de la espectacularidad de los momentos que ofrece. A pesar de ser una buena película (por encima de todo por lo entretenida que resulta), sus personajes no logran ofrecer la profundidad dramática suficiente como para que el espectador pueda llegar a preocuparse por ellos. David Shire (“2010: Odisea dos“, 1984) aporta con su música el incremento de tensión necesario para las escenas que así lo requieren, logrando unas composiciones tan animosas como acertadas.

 Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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