Título original: The Day of the Dolphin
País: Estados Unidos
Primera proyección: EEUU, 19 Dic. 1973
Duración: 104 min.
Director:
Mike Nichols

Guión: Buck Henry (basada en la novela “Un animal doué de raison” de Robert Merle)

No todas las películas que vemos tienen porqué ser obras maestras. Existe un cine de sobremesa, lleno de buen gusto y compuesto por argumentos muy originales y entretenidos que por desgracia ha caído en lo más hondo de los archivos cinematográficos, siendo apenas reproducido algún día en alguna televisión local a las tres de la tarde y sentenciado a recibir el injusto linchamiento de mucha gente que, al no ver ante sí una cinta reconocida mundialmente, ganadora de algún Oscar o aclamada por la crítica, le cuesta demasiado digerir con gusto este tipo de películas.

Reconozco que lo que me empujó a ver este film es su actor protagonista, mi admirado George C. Scott, protagonista de películas como “Patton” (1970), “Fuga sin fin” (1971), “El detective y la doctora“, (1971) o “Cuentos de navidad” (1984) entre otras. Una vez comienzo a ver esta cinta, compruebo que lo que más me llama la atención de la misma no es la gran interpretación de Scott sino su argumento original y entretenido que nos acerca al mundo de los delfines desde una espiral de fascinación sobre los mismos que se contagia al espectador.

Nos habla de cómo el doctor Jake Terrell (George C. Scott) y su esposa Maggie (Trish Van Devere, que también fue esposa en la vida del actor) se dedican a la investigación de un grupo de delfines, entre los que destaca “Fa”, al que cuidan con todo lujo de comodidades y dedican la máxima atención. El motivo es que este cetáceo es capaz de mantener una conversación prácticamente normal con un ser humano al entender el inglés a pesar de la limitación de su vocabulario. Este hecho fantástico es llevado con el máximo secretismo por todo el equipo, con la intención de proseguir la investigación y formación del delfín sin la incómoda intromisión de los medios de comunicación. Pero un misterioso periodista relacionado indirectamente con la Fundación que subvenciona estos estudios -y para la que también se oculta lo que se investiga en el delfinario- hace presencia y con él empiezan a llegar los problemas.

Con todo esto y más, sin escenas memorables o momentos que destacar por lo lineal de su trama, se permite el lujo de sorprender, derivando hacia campos que durante la película pocos se esperarían. Se explota la inteligencia del delfín hasta el punto de llegar a la ciencia ficción. Como siempre y en todas sus películas, buena interpretación de George C. Scott, acompañado por la que fue su esposa hasta su muerte, Trish Van Devere y el correcto papel de Paul Sorvino (“Uno de los nuestros“, 1990). En definitiva, una buena y más que interesante película del director de “El graduado” (1967), Mike Nichols, obra por la que ganó un Oscar.

Personalmente, la prefiero en versión original subtitulada, ya que el doblaje que le aplicaron a George C. Scott no me parece de lo más acertado, pues la voz original del actor es muy fuerte e impetuosa y la del doblador, suave y demasiado tímida, algo que no me cuadraba, pues una de las mejores cualidades interpretativas de Scott, además de en su gesticulación facial, reside precisamente en su característica voz y en su contundente forma de decir las cosas.

Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)
 

 

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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