Título original: Hereafter
País: Estados Unidos
Duración: 129 min.
Director:
Clint Eastwood

Guión: Peter Morgan
Música: Clint Eastwood

Primera y hasta el momento única incursión de Clint Eastwood en el terreno de lo sobrenatural, con una película que se convierte por “méritos propios” en la menos destacada de la filmografía contemporánea del director, que en la última década había alternado la realización de auténticas obras maestras con el estreno de cintas de altísima calidad. No nos encontramos ni ante un “resbalón” del mítico realizador norteamericano, ni ante un “Eastwood impuro” o “sin fuerzas”, -adjetivos concedidos por diversos críticos de medios de comunicación- sino ante un buen trabajo que lamentablemente no ha podido repetir el nivel de las anteriores producciones realizadas. No estoy excusando que esta cinta no haya podido ser mejor porque las anteriores de Eastwood eran magistrales y por ello insuperables, simplemente digo que prácticamente ningún director, y menos de la actualidad (porque del pasado se me vienen nombres a la cabeza como Alfred Hitchcock, Sam Peckinpah, John Ford, David Lean, etc) es capaz de mantener la misma intensidad durante toda su carrera.

En “Más allá de la vida”, Clint Eastwood nos presenta tres historias paralelas protagonizadas, cada una, por distintas personas en un lugar diferente del planeta. París es el escenario en el que una periodista de la televisión nacional, Marie LeLay (Cecile De France), después de haber vivido una angustiosa experiencia en el Sudeste asiático con un tsunami (alucinantes primeros minutos) que estuvo a punto de costarle la vida, regresa a su país con la intención de recuperar la normalidad en su vida. Pero su estado no es el mismo desde las trágicas situaciones de las que fue testigo en el lugar arrasado. En San Francisco se encuentra George Lonegan (Matt Damon), un parapsicólogo con la capacidad de convertirse en el nexo entre los vivos y los muertos, para que éstos puedan establecer contacto entre sí. Pero para él, su virtud no es más que una maldición, de la cual se intenta evadir trabajando en una fábrica y asistiendo a cursos de cocina (bellísimas escenas cargadas de lirismo, igual que el programa que Lonegan escucha en la radio por las noches) cerrándose en banda cada vez que una persona llama a su puerta para que éste le haga lo que es conocido como una “lectura”, el procedimiento para poder ver el “más allá”. Volamos hasta Londres y allí nos encontramos a Jackie (Lyndsey Marshal) una madre alcohólica y adicta a las drogas que cuida a sus hijos, dos gemelos llamados Marcus y Jason (interpretados por Frankie y George McLaren), bajo la atenta mirada de los Servicios Sociales, que hacen revisiones constantes en el hogar familiar para comprobar que los niños reciben un buen trato. Los dos encantadores hermanos encubren a su querida madre para que a ésta no le sea retirada la custodia de sus hijos.

Todas las historias tienen algo muy interesante que ofrecernos, pero el problema de las mismas radica en la cantidad de tiempo que se ha invertido para presentarlas. Hay hechos banales o fácilmente deducibles a los que la dirección dedica demasiados minutos, llegando a tener la sensación en los minutos finales de encontrarnos ante una historia incompleta. El humor del que tan amigo es Eastwood en sus películas, no está ausente, y se presenta con frecuencia para refrescar la mente del espectador, arrancando incluso en ocasiones alguna carcajada. La cinta incluye algunas críticas indirectas sobre temas de actualidad, tales como una escena en el colegio en la que uno de los hermanos gemelos es advertido por la profesora de quitarse la gorra, mientras a su lado permanece una compañera suya completamente cubierta por un velo islámico. El absurdo de la vida. La película puede definirse como extraña, desgraciadamente incompleta, con destellos de gran cine y momentos espectaculares, nacidos de los buenos recursos del guión (obra de Peter Morgan, “El desafío: Frost contra Nixon“, 2008) y el exquisito repertorio de efectos visuales.

Está recubierta de un espíritu muy agradable que late a través del ritmo tranquilo de la cinta. Su mensaje deja una profunda reflexión, no exclusivamente sobre lo que hay en el “más allá”, sino sobre la vida de las personas que todavía continuamos a este otro lado. Por una parte, existe la esperanza de que los nuestros, estén ahí arriba viéndonos y enviándonos sus mensajes. Y por el otro, a nosotros nos queda aquí mucho camino por recorrer, mucha gente a la que conocer y muchos momentos por descubrir. Sinceramente, la forma de transmitir lo citado y el modo de dibujarlo, es magistral y está dotado de una gran belleza tanto visual como narrativa. Los “contactos”, aún partiendo de un recurso visual bastante simple, resultan enigmáticos y sorprendentes.

Del reparto me quedo con una dulce y maravillosa Cecile De France, que realiza un papel espléndido, cargado de contundentes expresiones. Su trabajo me empuja a ver más películas protagonizadas por ella, tiempo después de haberla visto en la primera parte del díptico francés sobre la vida del criminal Jacques Mesrine, “Mesrine. Parte 1: Instinto de muerte“, 2008. Continuando con estas menciones, Matt Damon demuestra una madurez muy significativa en su calidad como actor, demostrando con su papel una solidez, entrega y convicción que nace de la confianza que Eastwood labró con él en el rodaje de de “Invictus” (2009). Los dos chavales, Frankie y George McLaren, hermanos gemelos, están espléndidos, y protagonizan la que probablemente sea la historia con más peso de la trama. Se agradecen las escenas de Bryce Dallas Howard.

Gran banda sonora con fabulosos y característicos “tracks” originales de Clint Eastwood que recuerdan a los compases de la película “El intercambio” (2008), combinados con partituras clásicas como el “Piano Concerto No. 2” de Sergei Rachmaninoff o la ópera “Una furtiva lagrima” de Gaetano Donizetti (temas que principalmente aparecen en las escenas de clases de cocina), entre otros. El conjunto del apartado musical es muy grato y se presenta como el ideal para acompañar a un argumento misterioso, atractivo, cómodo y agradable, que no exento de un puñado de “peros” conforma una película de placentero visionado, buena aceptación y sugerentes reflexiones bañadas de una profunda calma. La fotografía deja tras de sí preciosas imágenes.

Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)

 

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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