La belle et la bête (Christophe Gans, 2014) – 112 min

La_belle_and_la_bete_ver3_xlgLa bella y la bestia de Christophe Gans es un cuento. Sigue la tendencia actual del cine de dramatizar y oscurecer relatos tradicionales, como ocurría en Alicia en el País de las Maravillas (2010) de Tim Burton o Blancanieves y la leyenda del cazador (2012), de Rupert Sanders, con un deseo (que la mayoría de las veces se queda en eso) de ahondar en la psicología de los personajes, y hacerles más realistas, como parece que veremos en la próxima Maléfica (2014). Sin embargo, a diferencia de éstas, La bella y la bestia no busca un significado trascendente ni filosófico para la historia que narra. Basada en el relato de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, se trata de una versión gótica, más en la línea de una revisión de El fantasma de la Ópera que de la película realizada por Disney en 1991. Sin embargo, no pierde su carácter de fábula fantasiosa y cándida, aunque poco cautivadora.

Entendida por tanto como cuento, se puede asumir la artificialidad de una película que tiende constantemente a exhibirse como un trabajo impostado y pomposo. También vista en ese sentido, se toleran y comprenden los estereotipos, como el del malvado interpretado (sólo de cuerpo, ya que está doblado) por Eduardo Noriega (Blackthorn. Sin destino, 2011), personaje que sólo sirve para hacer avanzar la trama. La película mantiene el carácter feminista que ya poseía la primera versión escrita del relato, anterior a la de Beaumont, la de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, y que ya heredaron las adaptaciones Disney y la de Jean Cocteau de 1946. En el caso de este nuevo film, es llamativo que Bella no tenga pretendientes, por lo que queda solventada la cuestión de la obligación que tenía la mujer en esa época de encontrar un buen partido y casarse. Pero sí que está presente la idea de personaje femenino independiente y adelantado a su tiempo que lucha por lo que quiere y por trazar su propio destino.

Gans (Silent Hill, 2006) dirige con destreza y consigue algunos momentos bastante virtuosos, como el del reflejo en la copa de vino durante la primera cena, o el del baile de Belle y la bestia. Sin embargo, estéticamente la película va dando tumbos entre lo elegante y lo más kitsch y ordinario (especialmente evidente en el chabacano vestuario de la protagonista). Así, mientras Pierre Adenot se luce con una banda sonora casi de musical clásico, la cuidada fotografía resulta demasiado saturada, demasiado evidentemente digital, que es el problema con casi la totalidad de los efectos de la película. Sin ser especialmente rudimentarios, son evidentes en exceso. No hay más que pararse a observar al personaje de la Bestia, apenas antropomórfica, una creación generara por ordenador muy poco sutil que por suerte (solo en este sentido, no en el que se refiere a la trama) no aparece demasiado, y tiene la potente voz de Vincent Cassel (Promesas del Este, 2007).

Pero no sólo físicamente el personaje de la Bestia está poco cuidado, sino que su desarrollo es nulo, no cambia de actitud o, si lo hace, es de manera brusca. Esto es algo que se podría aplicar a toda la evolución de la trama en general, en la que parece que los cortes de montaje han dejado a la película sin la parte más importante de la historia: la romántica. Es como si toda la relación entre Belle y el monstruo tuviera lugar en unos pocos días (probablemente no sea así, pero las elipsis temporales están muy mal definidas). Resulta inconcebible que de ahí pueda surgir ningún tipo de sentimiento fuerte, aún menos algo parecido al amor. Y especialmente entre dos personajes tan poco atrayentes, entre ellos y para el espectador. Si ya hemos hablado de la inexistente definición de la bestia, no sale mejor parada una lánguida y con actitud permanentemente hastiada Léa Seydoux, que no logra aportar dulzura a su antipática Belle. Quizás por ello sea lo más sugestivo la atracción de carácter físico que se da entre los protagonistas (más lógica que una de carácter sentimental), pero que Gans no parece atreverse a exponer de manera explícita, de modo que se limita a bosquejarla y dejar que el espectador la intuya.

La bella y la bestia deja prácticamente toda la fuerza de la película en manos del lucimiento del diseño de producción y de grandes efectos más o menos logrados, en detrimento del encanto, el romanticismo y la magia de la historia original. La conclusión es que el resultado deja cierta inercia, no emociona. Pero al menos no cae en el ridículo. Un simple entretenimiento.

Distribuida en España por DeAPLANETA
Vista en PASE DE PRENSA el 28 de Febrero de 2014 en los Cines Princesa, Madrid.

Nota del autor:
6,0 ██████ (Correcta)

Película en CARTELERA a partir del 14 de Marzo de 2014.

Trailer

http://https://www.youtube.com/watch?v=tqtrtABJ5yM

 

Written by Sofia Pérez Delgado

Redactora de LGEcine

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