Título original: Winter’s Tale
Títulos alternativos: Un cuento de invierno
(Argentina / Chile / Perú)
País: EEUU
Duración: 118 min.
Director: 
Akiva Goldsman 

Guión: Akiva Goldsman (Novela: Mark Helprin)

Fantasía y divinidad.
Se nos presenta una historia de gran belleza, una oda al amor llena de magia, milagros y demonios , que nos sumerge en un mundo de fantasía. Un romance, evidentemente, pero sobretodo un digno ejercicio de imaginación que lucha por aguantarse hasta la mitad de la cinta.

Nuestro protagonista Peter Lake (Colin Farrell) es un carterista común en la Nueva York de principios del siglo XIX, un personaje con el don de arreglar cosas, y que será bendecido por un caballo blanco que resulta ser más de lo que aparenta. Con él correrá aventuras más allá del tiempo. Juntos, caballo y hombre, se enfrentarán a terribles villanos que no son de este mundo, rescatarán princesas y volarán por los cielos.

El peso del caballo blanco.
La premisa fantástica de la película nos invita a creernos determinadas situaciones, que de inverosímiles pasan a parecernos cómicas y simpáticas. En este sentido el guionista y director Akiva Goldsman (Yo, Robot, 2004) acierta al resolver su ópera prima como realizador desde el enfoque fantástico, ya que no se podría hacer de ninguna otra manera. Lástima que esto no mejore sus dotes de dirección en las distancias cortas. Aunque cada escena esté muy cuidada técnicamente, el director pierde innumerables ocasiones de mostrarnos su genialidad en secuencias de acción, persecuciones, e incluso de baile, desvirtuando notoriamente la película. Consciente de sus limitaciones, Goldsman intenta solventar su falta de técnica en realización con su amplia experiencia en guión, lo cual es erróneo, ya que sobrecarga de diálogos a sus personajes y mina el ritmo de la cinta.

Pasado el ecuador del metraje al director sólo le queda recurrir a un mensaje sensiblero y típico de los romances, que priva de interés a una obra que se presenta con fuerza, pero que no la sabe mantener. También reutiliza recursos narrativos que nos lleva enseñando desde el principio de la cinta, lo cual empieza a exasperar.

Destellos de grandeza.
Después de un prólogo narrado con gran belleza, empiezan a salpicar toques de genialidad en la luz, en la música y en la ambientación en general. La luz tiene su gracia. Usando rayos, destellos y efectos especiales de partículas se logra otorgar una credibilidad que resulta clave en determinados momentos de la cinta y logra dar el acabado necesario a personajes y situaciones que de otra manera no funcionarían.

La música funciona perfectamente por sí misma. Como era de esperar, Hans Zimmer pone su broche de genialidad usando instrumentos de metal en vez de violines en las situaciones de tensión, insuflando más dramatismo del que la obra obtendría por sí misma. En este sentido el compositor es una apuesta segura.

En el apartado de arte el trabajo es sobresaliente en la primera mitad de la película, hasta que el paradigma nos transporta de finales de la época victoriana a algunos años más adelante, pero aunque el arte resulte afectado, el fallo reside en el cambio, ya que no todas las épocas resultan igual de interesantes visualmente.

Por último, y como nota curiosa, mencionar alguna irregularidad en la actuación. Por un lado resulta encomiable el papel Rusell Crowe (Robin Hood, 2010) como villano, interpretando con un aire perturbado pero humano a un personaje que es pura maldad. Por otro lado, resulta del todo inverosímil que el personaje de Colin Farrell (Dead Man Down, 2013) se nos presente como un luchador diestro y eficaz en la escena que abre la película (la única escena de acción bien realizada) para después pasar a ser un negado en los combates.

Distribuida en España por WARNER BROS.
Vista en PASE DE PRENSA el 12 de Febrero de 2014 en los Cines CINESA DIAGONAL, Barcelona

Nota del autor:
5,0 █████ (Pasable)


Película en CARTELERA a partir del 14 de febrebro de 2014

Written by Akira Funakawa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.