banner driveTítulo original: Drive
País: EEUU
Duración: 100 min
Director: Nicolas Winding Refn

No son pocas las voces coincidentes en señalar que la cinta de Winding Refn se basa en una estética de estilos prestados. No en vano, en ocasiones puede incluso percibirse la oscuridad de los contrastes de Lynch y más vagamente el tempo de Jarmusch en cintas como “Ghost Dog”, especialmente en las silenciosas pero meticulosamente montadas escenas de conducción, en las que siempre algún extraordinario tema musical acompaña la suavidad con la que el protagonista palpa el volante y se aferra a la palanca de cambios como el regulador de intensidad de su propia vida.

La diferencia entre copiar descarada y gratuitamente, e inspirarse, es de dos universos. Winding Refn demuestra no sólo que se inspira, sino que es capaz de navegar entre las aguas de diversos esquemas ya creados aportando su propio sello, respetando la calidad y moldeando cuidadosamente cada secuencia. De esta manera construye una atmósfera que logra desconectarte de todo para centrarte en una película tan oscura como brillante, llena de contrastes, logradas fusiones de épocas y géneros, y una tensión para morderse el labio inferior, apretar los puños y agudizar los sentidos.

Drive” es elegante, pero la palabra con la que más podría casar es “exquisita”. Y es más, mucho más: la estética no se monta ni consigue porque sí, el argumento atrapa, envuelve e interesa, aunque progresivamente vaya perdiendo la intensidad y originalidad de sus minutos iniciales, lo que me obliga a no calificar a esta película con una nota mayor. Pero a quién le importa eso. Las sensaciones que quedan tras verlas son imperecederas: escenas que vuelven a la cabeza una y otra vez, inspiración que se incrusta en el alma del cinéfilo, una banda sonora que se entrelaza con el metraje mediante sosegadas composiciones propias pero también (las que más destacan) melodías arrebatadas con el permiso de sus autores, temas como el minimalista “Tick of the Clock” de Chromatics, compañero de unos fotogramas que quisiera repetir una y otra vez.

Revivirlos personalmente, si es posible, con ese ritmo tan medido. Son precisamente melodías como la citada y otras de Kavinsky (“Nightcall”) o Desire (“Under your spell”) las que dan un toque especial a “Drive”, transportándonos a una década ochentera sin necesidad de abandonar la actual, y cuyo aroma tiene matices de “Miami Vice” o videojuegos como “GTA: Vice City”. “Drive” es una película a la que le faltan muchas cosas para ser perfecta, (principalmente, más atrevimiento, una trama con mayor profundidad) pero es la apuesta más apreciable y distinguida (por mucho que se apoye en las espaldas de lo ya creado, pero ¿quién no lo hace? La creación es la constante reinvención, la reutilización de los buenos resultados para convertirlos en brillantes) que he visto en el cine de los últimos años. Su visionado no es sólo recomendable, sino, al menos para este señor que esputa letras desde su maltratado teclado, agradecido. Ryan Gosling se mueve con soltura en el rol de un personaje tan apagado como hipnótico, consiguiendo que su personaje se convierta en icono gracias a una interpretación genial. Ah, y… señor Winding Refn: si es cierto que usted copia estilos, por favor, siga haciéndolo tan bien y regalándonos películas como esta. 

Nota del autor:
8,0
 ████████ (Muy buena)

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.