Título original: Nanjing! Nanjing! (南京 南京) (City of Life and Death)
País:
 China
Primera proyección:
 China, 22 Abr. 2009
Duración: 
132 min.
Director: 
Lu Chuan

Guión: Lu Chuan

Con el aroma del mejor cine bélico y la terrible sensación del peor de los recuerdos, se desarrolla esta gran película sobre una de las mayores atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa, la conocida como la Masacre de Nankín, que fue otra de esas muestras que dejan al descubierto lo más miserable de la condición humana, viendo como cualquier soldado no duda en ejecutar al más inocente de los civiles con la misma indiferencia del que dispara sobre una diana de madera. El aporte cinematográfico del director y guionista Lu Chuan (“La patrulla de la montaña”, 2004) es importante, pues no sólo fortalece el género bélico y el cine chino con un producto auténtico, libre de esteticismos o melodramas forzados, y con un contundente y crudo tratamiento de los hechos, sino que aporta un necesario documento sobre lo ocurrido entonces, a fin de concienciarnos e invitarnos a seguir cuestionándonos porqué la raza humana es capaz de llevar su pretendida locura a tan desorbitado extremo. Aunque la cinta se presente bajo el nombre de “Ciudad de vida y muerte” vemos muy poca vida, y demasiada muerte. Apenas un ápice de esperanza entre tanto río de sangre en blanco y negro, que es la escala de colores elegida por la realización para rodar esta película, lo que le da, aún más si cabe, un aire más tétrico y de su tiempo.

El argumento habla con fuerza y claridad, mostrándonos la devastada estampa de lo que queda de la ciudad de Nankín, arrasada por el Ejército Imperial durante la batalla que tuvo lugar allí, a finales del año 1937. En apenas tres meses todo había quedado reducido a escombros, y no contentos con el resultado los japoneses seguían buscando cualquier rastro de civiles o soldados chinos. La película, siendo una obra china, no renuncia a la objetividad, y por ello se pone en la piel de los dos bandos, siendo así el espectador partícipe de las historias vividas por todos los beligerantes. Tan pronto podemos ver la lágrima más auténtica de un aterrado civil chino, como la de un impotente soldado japonés que no da crédito a las repudiables órdenes que junto a sus compañeros debe cumplir. Todos ríen, todos lloran, todos disfrutan del regusto de la esperanza y muchos -no voy a incluir en esta referencia a los que evidentemente incluso disfrutaron con sus atrocidades- se aterran por el olor a muerte, caos y sinrazón que inunda estos acontecimientos. Paradójicamente, el ángel de la guarda, la luz que puede iluminar la más profunda de las oscuridades, es un diplomático nazi llamado John Rabe (John Pasley), que con sus esfuerzos consigue asegurar un área neutral de seguridad en la que puede albergar a centenares de chinos que gracias a la bondad del que hoy es conocido como “el Schindler de Nankín”, ven un halo de esperanza en sus vidas.

Tanto el trabajo técnico como el del reparto es excepcional. La buena fotografía en blanco y negro de Cao Yu ofrece diversos encuadres que experimentan continuamente con la forma de retratar una imagen de la forma más bella, pero también de la más siniestra, difícil combinación que aquí, se logra ejecutar. Los combates que se llevan a cabo durante los primeros minutos, en los que se incluyen representaciones digitales, resultan apasionantes. Por otra parte, merece destacar el hecho de que en muchas escenas, parece transformarse en coreografía lo que en realidad es un desfile de inocentes que caminan hasta su muerte (manos que se levantan al compás, diferentes rostros que van sucediéndose por la cámara progresivamente, grupos de civiles sorprendidos que se presentan ordenados, como si fuese a comenzar la función, etc.). Y si hablamos de desfiles, extraordinario el de la victoria Imperial con los atronadores tambores de guerra ordenando los fluidos pasos de los que llevan a cabo su baile. Los dos principales protagonistas, encarnados por Ryu Kohata (“East Wind Rain“, 2010) en el papel del despreciable mando militar Ida, y Nakaizumi Hideo (“Scoutman“, 2000), el soldado japonés lleno de frustración, realizan unos estupendos papeles flanqueados por la calidad de los trabajos de Gao Yuanyuan (“Sueños de Shanghai“, 2005) como la señorita Jiang, Liu Ye (“A beautiful life“, 2011) como Lu Jianxiong, un gran Fan Wei como el señor Tang, John Pasley (“Empire of Silver“, 2009) en su poderosa interpretación de John Rabe, Zhao Yisui como el siempre desafortunado Shunzi…

La banda sonora, de Liu Tong hace presencia en muy pocas ocasiones, pero maravilla cuando aparecen sus partituras, que componen una maravillosa melodía clásica principal e incluyen los ritmos de guerra tocados con los grandes taikos (tambores japoneses) para dar lugar a una magnífica y asombrosa percusión perfectamente acompasada. La historia está escrita y jamás podrá ser borrada. Ser testigo de la misma es un bien que no podemos despreciar y esta película nos la ofrece desde todo un notable ejercicio de calidad.

Nota del autor:
8,0
 ████████ (Muy buena)

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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