Título original: American Gun
País: Estados Unidos
Primera proyección:
Canadá, 15 Sep. 2005 (Toronto International Film Festival)
Duración:
95 min.
D
irector: Aric Avelino

Guión: Aric Avelino , Steven Bagatourian

Primera y hasta el momento única película como director de Aric Avelino, quien hasta la fecha sólo ha participado en el departamento técnico (iluminación, cámara, electricidad) de escasas producciones y cortometrajes de muy limitada distribución. Aquí ofrece, desde el punto de vista de varios personajes que conforman una maraña de historias paralelas, un análisis o acercamiento a la parte más tensa, problemática, tormentosa y confusa del porte y uso de armas de fuego en los Estados Unidos. Aunque todo apunte en esa dirección, no me atrevería a confirmar que esta película sea una crítica mordaz a la permisividad existente en ese territorio respecto a las armas. Más bien parece una intencionada reflexión que alberga opiniones contradictorias sobre lo citado, pues si bien en algunas de sus historias se parece condenar el uso de un arma, hay minutos en los que este determinado instrumento mortal podía haber sido la mejor solución.

Al menos esta es la conclusión a la que he podido llegar después del visionado de esta cinta, que si bien no resulta completamente imprescindible o se convierte en un poderoso documento sobre el fenómeno que cita, ofrece un conjunto serio y bien enfocado que busca la necesidad de hablar realmente de algo, sirviéndose de las palabras como sus principales aliadas y dibujando, incluso, algunas escenas de muy buena firma que elevan el interés de esta historia de historias. Unos relatos ofrecidos desde un aspecto casi documental y una fría fotografía, cuyas perspectivas son las nacidas desde el punto de vista de un grupo de personajes de las más diversas condiciones.

Frank (Tony Goldwyn) es un policía que vive atormentado por no haber podido hacer lo suficiente durante la matanza que se produjo años atrás en un instituto, el Ridgeline, escuela a la que también va a parar como estudiante David Huttenson (Chris Marquette), cuyo hermano participó en la masacre. Su madre, Janet (Marcia Gay Harden) intenta sobrellevar el dolor por los crímenes que cometió su hijo y la pérdida de éste, con la educación de David y la convivencia en el vecindario. Por otra parte, Jay (Arlen Escarpeta) es un estudiante de color cuyas notas en los estudios parecen garantizarle un buen futuro, pero siembra dudas al acudir a su instituto con un arma que siempre guarda celosamente tras una rendija. De ese centro escolar es precisamente director Carter (Forest Whitaker), dedicándose en cuerpo y alma a hablar con sus alumnos y los familiares de éstos, con la intención de corregir el desviado rumbo de algunos: una situación que le obliga a prestar menos atención a su propia familia. Las historias se cierran con una más prescindible, la protagonizada por el dueño de una tienda de armas, Carl Wilk (Donald Sutherland) y la nieta que trabaja con él, Mary (Linda Cardellini) una afligida joven que siempre acude con desgana a la armería.

Si bien todas las historias están bien protagonizadas, no todas conceden el mismo nivel de interés. La de Sutherland (que demuestra su sobrada experiencia ejecutando con facilidad su pequeño papel) no aporta más que banalidad y, por ello, podría haberse ignorado. En conjunto, todos los relatos parecen, aunque bien montados y desarrollados, incompletos, y este es el principal defecto del film, el no saber llegar hasta el fondo del asunto. Forest Whitaker (“Ghost Dog, el camino del samurái“, 1999), que realiza una interpretación estupenda, es a su vez el que ofrece los minutos más completos de la cinta. Marcia Gay Harden (“Lo que no se ve“, 2007), como la madre soltera que ha de controlarlo todo, cumple de manera contundente con su papel, al dotarlo con cercanía y credibilidad. Chris Marquette, muy metido en su papel, gusta por convincente. Si ésta me parece una buena película es por saber abordar con mucha corrección y sin trampas, unas historias personales, no comerciales y creíbles respecto a su realidad. La cámara baja del cielo a la Tierra para mezclarse con la gente de verdad, ofreciendo una opinión muy respetable sobre el uso de las armas, mezclando temas tan recurrentes como los remordimientos, los temores, la vida del día a día y, principalmente, la incomunicación. Es precisamente esta última palabra la que da sentido a todo el argumento, demostrándose en la práctica totalidad de las historias que la falta de comunicación es, por encima de todo, el mayor de los problemas respecto al uso descontrolado de armas.

Por esto, creo que el director (desconozco si así lo pretendía o le salió sin querer) no va a por la denuncia del sistema reinante en EEUU, sino que lo “acepta con las condiciones” de abordar mejor la comunicación y la unión entre padres e hijos, directores o profesores y alumnos, etc. Algo que precisamente no sólo ayudaría en esta cuestión, sino en muchas otras que a su vez nos garantizarían, en todo el mundo, con armas o sin ellas, una mejor educación social y, por extensión, convivencia con los demás.

Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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