Título original: Der letzte Zug
País:
Alemania

Duración: 123 min.
Director: Joseph Vilsmaier, Dana Vávrová
Guión: Stephan Glantz
Música: Chris Heyne

“[…] una película convencional pero interesante por ver cómo es el macabro trayecto que tuvieron que soportar todos esos judíos que suspiraban por una miga de pan o una gota de agua […] Un documento correcto para recordarnos algo que siempre merecerá el rechazo permanente y el deseo de que lo sucedido, no vuelva a repetirse jamás”

Año 1943. Coincidiendo con la víspera del cumpleaños de Hitler y como si de un macabro regalo para éste se tratara, desde la estación de Grunewald, Berlín, parte el tren que da título a esta película: el último, el definitivo, aquel que dejaría la ciudad completamente ‘limpia’ de judíos.

Un tren también cargado de tópicos, que en lo que respecta a las películas que ya se han hecho sobre este género, no aporta nada más innovador que el hecho de poder hacer el viaje completo desde dentro de uno de sus angustiosos vagones, sintiendo las sensaciones que con poca fuerza se transmiten desde el guión, y que vienen desde las condiciones en las que tenían que viajar, hacinados y con apenas un cubo de agua para todos, luchando por una supervivencia que sólo les serviría para seguir sufriendo y ser exterminados más tarde en el campo de concentración nazi de Auschwitz. Un triste final que sólo podían ‘disfrutar’ los que llegaban hasta ese lugar con vida, pues el largo viaje y las duras condiciones con las que mujeres, hombres, niños y ancianos viajaban, se dejaba por el camino a un gran número de víctimas que fallecían a consecuencia de la sed o la falta de comida.

Cuenta con algunas escenas poderosas e interpretaciones destacadas. Por ejemplo, la de Gedeon Burkhard, que participó en el reparto de “Malditos bastardos” (2009), siendo, quizá, más conocido por su papel en la serie alemana “Rex: un policía diferente” (1994). Aunque su papel de Henry se ve superado por el entrañable Jakob, personaje interpretado por Hans-Jürgen Silbermann, que encarna a un comediante que durante todo el trayecto parece querer convencerse a sí mismo de que al otro lado de la vía le espera una comida caliente y un buen cobijo. Lena Beyerling, que hace el papel de la pequeña Nina Neumann, también aporta lo suyo a la película, pero el desgraciado doblaje al español que le adaptaron estropea mucho su mensaje.

Con todo esto, los directores Josep Vislmaier (“Stalingrado“, 1993) y Dana Vávrová nos presenta una película convencional pero interesante por ver cómo es el macabro trayecto que tuvieron que soportar todos esos judíos que suspiraban por una miga de pan o una gota de agua, con la intención de poder prolongar su vida. Una vida llena de buenos recuerdos (detallados en la cinta mediante una serie de flasbacks), que deseaban prorrogar al menos unos minutos más, unas horas más. Un documento correcto para recordarnos algo que siempre merecerá el rechazo permanente y el deseo de que lo sucedido, no vuelva a repetirse jamás.

Nota del autor:
6,0
██████ (Correcta)

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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