Yellow Cake (Tiago Melo, 2026) – 99 min. –
Unos científicos norteamericanos intentan investigar cómo acabar con la plaga del Aedes Aegipti usando radiación, para comprobar que el experimento se les ha ido de las manos.
Interesante idea de manufactura brasileña, por desgracia no muy bien llevada a la practica.
Ante la emergencia sanitaria causada por el auge del mosquito Aedes (que transmite el dengue, fiebre amarilla, zika y lo que le sea menester por lo visto) el gobierno, en colaboración con los EEUU inicia una investigación en una zona donde antaño hubo minas de oro y siempre se rumoreó que se utilizaron para buscar uranio para las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
Este experimento busca irradiar la población del insecto para eliminarlos o simplemente eliminar su capacidad reproductiva.
Ante nosotros tenemos una película con varias líneas. Por un lado un gobierno desesperado por redescubrir las minas de material nuclear, para impulsar su proyecto energético nacional. Siendo una película de exploración ligera, como unos paseos por el campo y minas en la búsqueda de ese mineral letal. Muy poco conectada en realidad con nuestra historia.
Por otro lado tenemos el mensaje ecologista/pacifista de la población. Que aceptan a los investigadores y científicos, pero no paran de indicarles de forma nada sutil que lo que están haciendo no es bueno. Que las bombas atómicas matan y es mejor dejarlo todo tal y como esta. Eso además con el hecho siguiente, cuando encuentran material radioactivo les cierran las minas de oro, dejándoles sin trabajo.
Y por último, la trama central de la película, el mosquito, o como a mi me gusta llamarle Spidermal. Ya que la idea sobre el papel es buena. En el powerpoint pintaba genial. Con una exposición a la radiación mínima para neutralizar la capacidad reproductiva. Si en los comics una araña irradiada transformó a Peter Parker en Spiderman, aquí un enjambre de mosquitos irradiados liberados por una pésima preparación y peor seguimiento de protocolos de seguridad, ¿qué pueden hacer? Pues el mal.
Transformando la película en su mitad de ciencia de muy bajo presupuesto a una película de monstruos. No a lo Godzilla sino más a Cuando ruge la marabunta o las películas de terror de los 70 con plagas de insectos. Incluso, por el cachondeo, podríamos pensar en la lepus australiana.
Siendo esta parte la más interesante por lo perturbadora que llega a resultar.
Aún así, tenemos antes nosotros una película extraordinariamente lenta, muy confusa y caótica, donde no se sabe a dónde llevan las líneas argumentales. Que no se conectan entre si y además no ayudan a avanzar la historia.
Llegando a un final aún más confuso para la narración. Que te deja completamente indiferente.
Siendo el remate del estado caótico cuando se añade la santería, porque si. Dejándote con la boca abierta. Y una sensación de que te están tomando el pelo.
Es una historia que destaca en el apartado técnico. Los efectos de sonido con esa nube de muerte acechante son muy buenos y destaco los efectos de maquillaje con las pústulas que van creando nuestro pequeños amiguitos. Técnicamente, para ser una serie B, digna de televisión, funciona muy bien. Es justamente en el guión y el montaje donde pierde.
Si el avance raruno de la historia no te ha enfriado lo hará justamente el final de la misma que te deja con más preguntas que respuestas. En una película que obviamente, no era su intención.
Película recomendable si te gusta saltarte a lo loco los protocolos de seguridad, ser rodeado por mosquitos y curar el envenenamiento por radiación con santería.
La frase: A veces para hacer avanzar la ciencia hay que tomar riesgos (famosas últimas palabras).
La escena: La suerte de baile que tiene la anciana con las moscas, es muy perturbadora la naturalidad con la que trata la situación.
Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2026
Nota del autor:
3,0 ██ (Mala)
TRAILER V.O.:

