La muerte de Drácula (Burnin’ Percebes, Nando Martínez, Juan González, 2026) – 64 min. –

Pelicula muy corta o mediometraje muy alargado. Arriesgada propuesta del duo de directores Juan González y Nando Martínez, dedicados a hacer obras de pequeño formato, siendo esta su cuarta colaboración.

Personalmente en este caso me inclino por mediometraje alargado, aun así gustándome por lo original. Un presupuesto mínimo y rodada en blanco y negro. Con un reparto escueto, solo la pareja protagonista y extras.

Pudiendo haberse rodado en el comedor de algún miembro del equipo y rellenando con planos de exteriores.

Funciona por el hecho de tener una premisa sencillísima y adherirse a ella como un clavo ardiendo. El vampiro que quiere morir por aburrimiento y la enferma que quiere vivir sin importar el precio.

Con un muy buen trabajo de Javier Botet como Drácula, con una caracterización que me hace siempre pensar en la versión vampírica de Andy Warhol, remarcando esa idea de desplazado en el tiempo y que este no es su lugar. Y aunque el trabajo de la actriz de Mina (Laura Weismahr) es aceptable, mostrándonos siempre su capacidad para la lágrima, no consigo empatizar con ella. Detalle que lastraba el metraje para mi gusto.

Con varios mensajes que la historia nos transmite, fáciles de captar. El daño que hace la soledad, el problema de conseguir lo que deseas y el hastío ante el devenir del tiempo.Pero con el que me quedé, uno más oculto y desconozco si intencionado, es justamente el problema de la comunicación. Ante el anhelo de ser comprendidos y queridos, la necesidad de pertenencia a un colectivo, se alza el muro de la dificultad comunicativa por la brecha de edad. El hombre que lo sabe todo frente a la muchacha que no sabe ni lo que quiere, con el cerebro comido por las anecdotas que saca de los videos de youtube.

Es precisamente esa parte la que más me gusta. Con los silencios incómodos, la dificultad para iniciar una conversación, el problema de encontrar un terreno común. O directamente la sensación de sentirse ignorado frente a un estimulo más poderoso. Sea una conversación o un dispositivo electrónico dispuesto a robarnos el tiempo.

Esos momentos de la película, pueden llegar a ser hilarantes, sino fuera por la tristeza que transpiran.

Historia de interés, actuaciones buenas e incluso una banda sonora divertida (por lo psicotrónico) y un buen trabajo de cámara, me encantan los momentos con el ojo de pez. Nuestro film se ve lastrado por alargarse de más para mi gusto. Demasiados primeros planos estáticos que al final no me llegan a transmitir nada, en mi caso al menos. Eliminando el narrador, esos planos y las imágenes de perros constantes nos quedaría un paquete de 50 minutos que sería perfecto a mi gusto.Podemos tomarla como un buen experimento, una apuesta de dos directores que intentan medrar en el mundo hostil de los films españoles y que por lo corto no da pie a que nos sintamos molestos. Llegando a hacerse entrañable a pesar de sus defectos, precisamente por lo breve de los mismos. Sin dudarlo, vería más material suyo si siguen esta línea.

La frase: ¿Que es lo guay de ser inmortal? Que no te mueres.

La escena: El momento en que Mina abre su mente a las conversaciones de la ciudad.

Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2026

Nota del autor:

5,5 ████ (Mejorable)

 

Written by Oscar Hidalgo

Cinéfago demente