Father Joe (Barthélémy Grossmann, 2026) – 106 min. –
Entretenida propuesta de cine de acción y moralina con un reparto de lujo. Siendo precisamente este y sus interpretaciones lo que salva la película misma. Entretenida, que no original, ya que ante nosotros tenemos una historia que hemos observado antes. Muchas veces. Estadounidense que toma las armas para defender a la población, niños en este caso, por un bien superior, Dios, contra el diablo, la mafia de todo tipo.
Si estuviéramos en la edad media, tendríamos una cruzada. En esta época, un cruce de comic del Punisher (podríamos decir que la hermandad del Punisher), la pelicular de Los elegidos (sin tener tanta gracia) y una obra muy poco conocida de Michael Rooker, Shadowbuilder (por lo de sacerdote que toma las armas en nombre de la iglesia).
Estos paralelismos a poco que tengas un poco de conocimiento cinematográfico o comiquero se hacen más patentes. Veterano de Vietnam (como Frank Castle) con familia que cayó por culpa de las drogas (en este caso no por una matanza en Central park) que viste y se comporta idénticamente al padre de los dos protagonistas de la película Los elegidos. Incluso escogiendo la misma vestimenta de combate, a excepción del sombrero que porta.
Promete una historia de acción, pero en realidad te da una comedia en cierto modo bizarra. De casi dos horas de duración. Que aunque entretenida se alarga por culpa de las tramas secundarias que no aportan a la misma.
Culpa del guionista, Luc Besson, que no pudo evitar meter una patita y referenciar a una de sus obras cumbre, León el profesional, poniendo una suerte de Mathilda con sobredosis en la película. Encarnada por Ever Anderson, siendo el punto más flojo de la película, tanto por la trama que le pertoca, como por su actuación. Una lástima, porque justamente en la obra a la que la asimilo es el papel principal.
Sin ese segmento y la trama de los rusos, tendríamos una historia de apenas 90 minutos, compacta y que funciona muy bien. Dándonos lo que buscamos. Un sacerdote con pistolas impartiendo la ira divina por donde pasa. Repartiendo comentarios ominosos, balas y comentarios jocosos a partes iguales. Funcionando muy bien. Debemos tratarlo como un producto sin pretensiones.
Con unos actores super cómodos en sus papeles. Un Kiefer Sutherland que recupera parcialmente su rol de Jack Bauer, esta vez con sotana y un Al Pacino haciendo de capo de la mafia con muy buen gusto literario, alejado de sus papeles más histriónicos, tiene una actuación muy contenida aquí que es muy de mi agrado.
Podríamos decir que nunca se llegan a complicar mucho la vida. Pero en esta película no estamos, ni podemos pedir, esperando grandes actuaciones. Simplemente un pedazo de entretenimiento. De hecho podríamos decir que es la versión de Machine Gun Preacher, pero con mejores actuaciones y en un entorno urbano. No se nota lo típico de «estar para cobrar el cheque», pero no están llegando al límite. Y por desgracia no sucede nunca un duelo interpretativo, ya que siempre las conversaciones son planos contra plano.
Solo habría corregido a Kiefer Sutherland aquí, donde el trabajo de maquillaje para aparentar ser ligeramente más joven creo que no le hace justicia. Pudiendo encarnar su edad actual, como sacerdote anciano que ha decidido liarla parda.
Hablando de su ingrediente principal, la acción, esta bien realizada, con enfrentamientos muy frenéticos y dinámicos. Al principio para ilustrar profesionalidad y letalidad, para ir evolucionando al frenesí y culminando en una escena de tiroteo digna del segmento final de la película Operación Anthropoide. Con pequeños detalles en la coordinación que me recordaban a la primera película de Matrix incluso, todos en el tiroteo final.
Con un poco de flipadismo ¿por qué no? Ya que en un mundo de armas de fuego ¿por qué no usar shurikens y nuchakus? un plan seguro, nadie opinaría en contra. Y por otro lado el hecho de reclamar el querer hablar usando un npc ruso en una iglesia. Algo que siempre te asegura ser la persona con la última palabra.
Es precisamente esta escalada la que hace que me lo tomé como una comedia. Como una versión de Los Soprano, pero sin filtro y con locura. Donde todo es mucho más mundano y cutre si cabe. El plan perfecto en realidad funciona por casualidad, si te fijas. Donde el poder no es más que humo ante la estulticia de tu séquito. Me encanta Al Pacino remarcando en mitad del tiroteo «¿le habéis dicho que solo quiero hablar?». Y donde todo el mundo se comporta como un niño pequeño de doce años que ha perdido a su madre.
Es de hecho, a razón de esto donde se ve que la película no deja de ser una historia un tanto infantil, maniquea, pero con actores de lujo. Donde los buenos usarán las armas de los malos, porque Dios se lo permite, incluso siguiendo el mismo nivel de caminos oscuros. Los malos lo único que quieren es estar tranquilos con sus miserias, aspirando a ser una pieza más del engranaje que es la corrupta sociedad.
Siendo fantasía incluso cuando llegan a plantear el colaboracionismo entre las diferentes religiones. Total, todos tienen el mismo amigo imaginario, pero con diferentes nombre. De la misma forma que todos tienen el mismo enemigo común. No exentos de tópicos brutales, recordemos que esto es Estados Unidos y los seguidores del islam van con aks y pinta de yihadistas y los judíos como integristas y con control de la tecnología.
Durante toda la película tuve el picor detrás de la oreja, pensando en que el metraje en lugar de querer hablarnos del bien contra el mal nos quiere hablar del enfrentamiento entre el catolicismo (el fin no justifica los medios, el arrepentimiento existe) contra el protestantismo (el fin justifica los medios, el bienestar personal prima, ya que Dios lo quiere asi, el arrepentimiento no existe). Pero tal vez es que le doy demasiadas vueltas a las historias. No es porque el protagonista quiere constantemente que sus víctimas se arrepientan y aprendan para otorgarles el perdón. ¿O si?
Topicos, violencia, historias de fantasia infantil con una historia que mejor no tomar en serio, nos da una pieza entretenida, pero que no pasará a la historia.
Entretenida, pero nada memorable. Con cierto aroma a querer crear saga.
La frase: (Dos frases de hecho) – ¿Y con los adultos? – No podemos salvar a todo el mundo.
– Simplemente somos dos magos diferentes que obtienen el mismo resultado.
La escena: La confesión entre el personaje de Al Pacino (Giu) y el de Rutger Hauer (Father Joe). Especialmente la secuencia en la iglesia que les lleva a ello.
Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2026
Nota del autor:
6,5 ██████ (Correcta)
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