The Invite (Olivia Wilde, 2026) – 108 min

Algunas películas nos tocan la fibra sensible porque parecen interpelarnos directamente. Dudo que muchos espectadores que pasen de los cuarenta salgan inmunes del visionado de ‘La invitación’ y puedan llegar a casa sin hacerse unas cuantas preguntas sobre su propia vida, tanto individual como en pareja si la tienen.
Angela (Olivia Wilde) invita a casa a cenar a sus misteriosos y exóticos vecinos (Penélope Cruz y Edward Norton) pese a la oposición de su marido Joe (Seth Rogen). Lo que empieza como una incómoda cena, pronto deriva en una catarsis que hará que Angela y Joe se replanteen temas que habían estado ignorando desde hacía demasiado tiempo.
La historia parte de una premisa muy sencilla y minimalista, basándose en el material de Cesc Gay, que escribió la obra de teatro ‘Los vecinos de arriba’ (2015) y posteriormente hizo la película ‘Sentimental’ (2020). Pese a que no he visto estas dos obras, sí que identifico claramente muchos elementos recurrentes en el universo de Gay, y ‘La invitación’ bien la podría haber firmado él, pues resulta muy fiel a su estilo.
Toda la película funciona como una obra de teatro que, exceptuando la pequeña introducción del personaje de Joe, ocurre en el espacio reducido del piso que este comparte con Angela. La combinación ganadora de humor ácido y reflexiones certeras hacen que, además de pasar un buen rato y echarnos unas risas, el visionado nos acompañe más allá de la salida del cine y nos deje un par de días dándole vueltas a los temas que plantea.
Pese a empezar con un montaje indie un poco forzado que puede llevarnos a un temprano equívoco, pronto el tour de force entre los cuatro personajes te va ganando poco a poco, desmantela tus defensas y te deja rendido a sus encantos cuando apenas llevamos unos minutos de metraje, yendo siempre a más. A nivel narrativo, controla los tempos de clímax/anticlímax con precisión quirúrgica, gracias a un guion bien escrito por Rashida Jones (que seguro que algo aprendió en ‘The Office’) y Will McCormack, con el que ya ha trabajado en otras ocasiones. Además, los diálogos son genuinamente divertidos, sin trampa ni cartón, y se hace imposible no reír constantemente a la par que uno se siente identificado en reflexiones de las que tocan la patata de forma incómoda, y hay que reconocer que ese es el mejor modo de hacerlo.
La dirección de Olivia Wilde es inteligente, sabiendo dónde colocar la cámara para buscar cercanía e intimidad cuando es necesario, y aire y espacio para marcar distancia entre los personajes cuando el contexto lo pide. Sin duda, es una autora con talento a la que haremos bien en seguir la pista en sus próximos proyectos.
Los cuatro actores están genial. Seth Rogen nos recuerda a una versión madura, pulida y más profunda de los personajes que lo llevaron al estrellato veinte años atrás; sigue haciendo de él mismo, pero es que a su modo es ya un personaje único que aporta mucho cuando encaja en una historia, como es el caso. Olivia Wilde es quizás el personaje con el papel más desagradecido, pero logra dotarlo de vida y darle esos matices que consiguen que entendamos y queramos a su Angela. Penélope Cruz vuelve a ponerse el traje de mujer exótica y explosiva que le ha funcionado tan bien en Hollywood, y yo esta vez se lo compro mucho más que otras, sin peros que ponerle. Edward Norton nos recuerda de nuevo el gran actor que es, esta vez alejado de papeles extremos e interpretaciones con grandes fuegos artificiales; todo ello lo cambia por capas de profundidad que se van desvelando en el transcurso de los minutos según avanza la acción.
Poco más que decir de los demás puntos, ya que se trata de una película muy minimalista en su puesta en escena. Curiosamente, al desarrollarse en un espacio tan reducido, este tipo de proyectos pueden tender a crear cierta sensación de asfixia u opresión en el espectador, pero aquí nunca ocurre, ya que, metafóricamente hablando, los personajes nos abren de par en par las ventanas de sus corazones, provocando una gran amplitud de significados por los que transitar, emociones que sentir, acciones e inacciones en las que reaccionar, sintiéndose una obra todo lo contrario a pequeña y cerrada.
Sin duda, saber que aún hay creadores haciendo este cine, nos sirve para no perder la esperanza cuando nos topamos con el enésimo estreno en cartelera que no aporta nada a nuestras vidas. ‘La invitación’ nos servirá como checkpoint vital a muchos espectadores, y no se me ocurre un elogio mejor que hacer a una película.
Vista en pase de prensa el 2 de octubre en Cines Renoir Floridablanca (Barcelona)
Distribuida en España por DIAMOND FILMS
Nota del autor:
8,5 ██████ (Muy buena)
Película en CARTELERA desde el 16 de octubre de 2026
TRÁILER:

