Teenage Sex and Death at Camp Miasma (Jane Schoenbrun, 2026) – 112 min. –

Una joven cineasta intenta resucitar una franquicia de terror splatter que ha sido estirada mucho más allá de lo que podía aguantar, pasando de ser un icono pop a algo que la gente ha superado por completo.

Interesante premisa de película gore, en realidad splatter por los chorretones de sangre. Mal desarrollo de la misma que se pierde a medida que avanza hasta hacerse un poco aburrida y reiterativa. Un problema en una película que casi dura dos horas.

Podemos decir que esta configurada a partir de 3 ideas que podrían haber sido estructuradas como 3 cortos o mediometrajes y que habrían sido muy dignos. Pero en el hecho de juntarlos es donde se producen las grietas en la construcción.

Por una parte tenemos la historia splatter, creando una franquicia virtual de un asesino slasher, la pequeña muerte, que va causando el deleite de sus fans matando inocentes campistas con una lanza y un aparato de ventilación en la cabeza (como el cabeza pirámide de Silent Hill).

Esta sección aunque breve y siendo fundamental en la trama, funciona muy bien. Consiguen en apenas 5 minutos crear una iconografía y una leyenda urbana muy adecuada. De hecho llegando a un nivel tan alto que me recuerda a los creditos iniciales de Watchmen, que son soberbios.

Verdaderamente te transmite la existencia de esa saga y el hecho de haber disfrutado viendo como la sangre inunda la pantalla. Una sangre muy bien recibida, espectacular y brutal con unos asesinatos a la par. Muy exagerados, como dicta el splatter llegando a parecer paródicos cuando literalmente la sangre tapa la pantalla, múltiples veces. Da igual, es lo que los fans de ese genero demandan.

Para mi gusto, aunque breve, lo mejor de la película. Con una mezcla de Jason con Premutos. Todo bien.A continuación tenemos la crítica a la industria cinematográfica moderna, con películas controladas completamente por productores y números contables en lugar de cineastas y guionistas. El medio ha controlado al fin, es el signo de los tiempos en los que vivimos. Es la parte más realista de la película y aunque correcta, te aleja de la historia, haciéndonos ver que estamos en un ejercicio de meta cine. Me gusta mucho el hecho de todas las referencias que hacen constantemente a las películas que se fusilan/homenajean durante el film justo en este segmento. Haciéndoles cumplidos nada sutiles (supongo que para que no les denuncien). Como «maestro del terror Wes Craven» o las referencias a Jason, Halloween…

Sin ser la parte que más me gusta, funciona como elemento atómico muy bien. Daría para un buen corto, gore.

Por último, tenemos a la directora real de la película dándose el gustazo de introducir una historia lésbica muy subida de tono y con referencias nada sutiles. Me divierte como inicialmente puedes notar algo, para luego verificar que es completamente explicito, con una directora utilizando el metraje para darse un gustazo voyeur. Que oye, aplaudo si consigue que se lo paguen, pero no que nos lo haga ver. Me encanta cuando la directora real misma corrobora que le gusta «subvertir» los roles. Cuando no hay subversión ni sutileza ninguna. El momento meme con el pollo frito llega a ser hilarante. Junto con el de ir a realizar la compra al final.Y darse el gustazo ¿con que? Precisamente con unos de los iconos pop y sexuales más importantes de los 90. Gillian Anderson. Que demuestra su profesionalidad y saber hacer. Enseñándonos que quien tuvo, retuvo. Que se puede ser tremendamente sensual sin tener que enseñar ni una sola pulgada de carne. Una actriz que se come la película desde su aparición, marcando los ritmos con facilidad y haciendo que cada vez que no esté en pantalla anhelemos su vuelta. Opacando a su compañera de reparto y real protagonista Hannah Einbinder.

La cual, por desgracia a mi manera de ver, cumple con el algoritmo respecto a las comparativas de hermosura. Siempre que te consideres inferior a tu acompañante en belleza, debes enseñar más carne. Confundiendo sensualidad y belleza con provocación. No le hacía falta en absoluto. Pero ¿qué sabré yo?

En último lugar mencionar la especie que es espolvoreada durante toda la película. Acerca de la insatisfacción sexual. Que aunque no mencionados deja patente la cantidad de problemas mentales a los que lleva, las deformaciones de la realidad y constructos sociales en los que desemboca. Volviéndonos de nuevo a la insatisfacción. Utilizar a Gillian Anderson como espejo contra el que se refleja todo esto me parece una genialidad.Por desgracia, todo esto nos lleva a un metraje muy alargado y que avanza sin dirección real, no sabiendo que te esta contando ni porque. Se queda en una tierra de nadie del meta cine, el porno suave y el gore. Haciendo que llegues a estar incómodo preguntándote qué estas haciendo y por qué llevas tanto tiempo sin saberlo. Esperando una respuesta que nunca llegara. Avanzando a base de golpe de ideas que aunque interesantes, no tienen una coherencia a nivel narrativo. Especialmente al llegar al final donde no sabes en que tipo de película te has metido, quedándote con la sensación de «pues vale».

Tengo entendido que esta película paso mucho tiempo en el infierno de buscar financiación. Me da la sensación de que habrá tenido tantas reescrituras y recortes de guión que el resultado ha desmerecido la idea original.

Película recomendable si quieres conocer una idea nueva de asesino slasher, ver a Gillian Anderson mojando pollo frito en salsa o escuchar gente gemir creativamente.

La frase: ¿Te gusta mojar el pollo en salsa?

La escena: Los créditos iniciales. Realmente admiro la capacidad de síntesis que ejerce la directora. Saber que lo prepararon en solo un día al final del rodaje hace que me guste más.

Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2026

Nota del autor:

3,0 ██ (Mala)

TRAILER V.O.:

 

Written by Oscar Hidalgo

Cinéfago demente