Great Expectations (Mike Newell, 2012) – 128 min

Mike Newell, director de cintas tan distintas como “Cuatro bodas y un funeral”, “Donnie Brasco” o “Harry Potter y el Cáliz de fuego”, nos trae una versión del clásico de Charles Dickens “Great expectations” ambientada en la misma época que la novela.

La historia nos habla de Pip (Toby Irvine de niño, Jeremy Irvine de adulto), un niño huérfano de siete años que en la víspera de Navidad de 1812 conoce fortuitamente a Magwitch (Ralph Fiennes), un preso que se ha escapado de un barco-prisión. Amenazado por éste, le presta ayuda antes de que lo detengan. Pip prosigue su vida malviviendo con su hermana (Sally Hawkins), una mujer bastante malcarada, y el esposo de ésta (Jason Flemyng), un herrero de buen corazón que se preocupa por él. Un día Pip es requerido para entretener a la señora Havisham (Helena Bonham Carter), una excéntrica rica que perdió el juicio después de sufrir el abandono del hombre al que amaba. En su mansión conoce a Estella (Helena Barlow de niña, Holliday Grainger de adulta), una chica de la que queda prendado pese a que ésta le trata de forma altiva. Pip hará todo lo posible para convertirse en un caballero y ser digno de ella.

Grandes esperanzas” empieza con unos paisajes evocadores, fantásticamente fotografiados, que nos hacen pensar en un avance pausado y elegante de la historia. Pero muy pronto descubrimos que eso no es así. Sin dilación entran en escena los personajes de una forma tan intensa que te descoloca. Aún no sabes quiénes son ni qué pretenden que ya los tienes a un nivel expresivo desconcertante. Y la siguiente escena lo mismo; y la otra, también. A todos les importa muchísimo transmitir lo que sienten, pero el espectador aún está muy lejos de haber empatizado con nadie, así que no es partícipe de lo que está ocurriendo. Además, el afán por mostrar lo desagradables que son casi todos con Pip les pone en situaciones que rozan lo cómico.

Porque si de algo podemos decir con seguridad que adolece esta película es de falta de contención. Todo es muy sucio, tanto que te pierdes recreándote en la inmundicia. Y los actores están desatadísimos, hasta el punto de que parece que quieran llegar hasta el último espectador de una sala de teatro inexistente. Se chillan mucho, gesticulan aún más. Lo que podría entenderse en el papel de Helena Bonham Carter (“El discurso del rey“, 2010) o incluso en el de Ralph Fiennes (“La lista de Schindler“, 1993), sobra en todo el resto del reparto. Personalmente ese nivel de histrionismo me saca con facilidad de la película. Hacer más aspavientos nunca ha significado ser mejor actor, pero parece que algunos temen que se les acuse de hieráticos. En el caso de la mujer de Tim Burton, debe competir con Johnny Depp para ver quién hace más papeles raros.

Por suerte, los dos actores menos veteranos, Jeremy Irvine (“War Horse (Caballo de batalla)“, 2011) y Holliday Grainger (“Jane Eyre“, 2011), nos ofrecen actuaciones más contenidas que hacen que sus personajes resulten creíbles. Sin estar memorables, resuelven bien sus papeletas. Caso aparte Jason Flemyng (“Lock & Stock“, 1998), que siempre da un gran nivel y sabes que no te va a fallar.

A nivel de dirección, Mike Newell rueda de un modo bastante funcional la mayoría del tiempo, permitiéndose algunas vistas subjetivas y distorsionando las imágenes en los flashbacks; este recurso es un tanto molesto y en una cinta de este corte incluso poco adecuado. De la dirección de actores ya hemos hablado. Parece claro que el tono de las interpretaciones es buscado y casa perfectamente con el pretendido exceso con el que se quiere contar la historia. Que personalmente me saque de la peli no quita que sea una propuesta definida y que tenga coherencia interna. Lo que sí que se hace manifiestamente extraño es que los personajes irrumpan en la escena desde un lugar no definido, tal y como si hubiesen estado escondidos detrás de la columna hasta ese momento; además pasa constantemente, provocando un efecto rarísimo y poco creíble.

Por lo que refiere al guión, la historia de amor ha quedado muy en segundo término y eso es una pena. Parece que tener a dos actores menos conocidos que Ralph Fiennes y Helena Bonham Carter ha hecho que se centren más en la relación de Pip con ellos dos que no en la que establece con Estella. Eso hace que el peso recaiga en mentiras, oscuros secretos del pasado y traiciones en lugar de contarnos las vicisitudes de un joven para estar con la mujer a la que ama contra viento y marea, y cómo fuerzas invisibles para él le acercan y le alejan de su objetivo. Esto le quita fuerza al relato, porque sinceramente, ¿A quién le importa el pasado de un secundario si no se atiende al presente del protagonista? Además, todo llega a resultar confuso y deben echar mano de bastantes flashbacks para que el espectador no se pierda. Por otra parte, los personajes se ausentan por largos periodos de tiempo del metraje, así que cuando vuelven a aparecer en pantalla ya no te importa demasiado la suerte que vayan a correr. El final… Después de recorrer este camino, debería ofrecer bastante más a nivel emotivo.

No puedo acabar sin establecer una comparación con la versión que hizo Alfonso Cuarón en 1998. Adaptada a nuestros tiempos y cambiando bastantes cosas, arriesgó muchísimo más. Mientras que ésta intenta contar toda la novela casi literalmente y recreando la suciedad y el bullicio de la época, Cuarón se centró en donde él creía que estaba el poder de la historia y salió una formidable película que uno puede revisitar sin que pierda un ápice de emoción. Para mí es una prueba clara de que el camino a seguir no es intentar pasar del papel a la pantalla siendo totalmente fiel al original, sino contar tu visión personal de algo que te conmueve.

Distribuida en España por A ContraCorriente Films.
Vista en PASE DE PRENSA el 25 de Marzo de 2013 en los Cines Alexandra en Barcelona.

Nota del autor:
5,0 █████ (Pasable)
Película en CARTELERA a partir del 27 de Marzo de 2013.

 


Written by Eloy Cabacas

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