Hitman (Xavier Gens, 2007) – 100 min

Hitman” es una de las sagas de videojuegos de acción y crimen más poderosas que conozco. Lo posee todo: calidad argumental, elegancia, poderío narrativo, tensión opresora, un personaje arrollador… Era cuestión de tiempo que la industria cinematográfica se mostrase interesada por su contenido. El realizador francés Xavier Gens (“The Divide“, 2011) probaba suerte con esta entretenida producción cuyo resultado acabó levantando una polvareda popular en la que se dividían los partidarios y detractores, sin inclinarse la balanza hacia ningún lado concreto. No me atrevería a confirmar que esta película sea una adaptación, pues la realización se concede demasiadas licencias para modificar la trama a su conveniencia, alterando así la esencia original que la historia genuina sabe transmitir.

Algunas diferencias que podemos encontrar residen en que el personaje original, el admirable Agente 47, es prácticamente incapaz de sentir emociones. Las historias románticas y sentimentaloides se apartan de su camino para que el espectro de traje negro y corbata roja pueda realizar su trabajo de forma impecable. Aquí en cambio se ha apostado por encender la llama de la pasión en el ahuecado corazón del silencioso asesino. Otro de los puntos fuertes de este personaje es su completa discreción, haciendo que cada una de sus fúnebres misiones sean pequeñas obras de arte del crimen. Las pistolas con silenciador, el método de estrangulamiento conocido como “la corbata siciliana” o la utilización de pequeños y asombrosos utensilios tecnológicos para la realización de sus trabajos es algo que en la película se reduce a escenas muy escasas, casi a la nada. Se ha preferido apostar por la acción trepidante, las pistolas duales, las persecuciones o incluso por prescindibles peleas de uno contra todos en las que sólo se usan unas espadas. Hitman debió ser más silencioso y hermético. Su corazón no debió abrirse y su estilo criminal merecería haberse respetado. La ubicación exacta del tatuaje de su cabeza, que representa un código de barras, también ha sido motivo de debate.

Pero con toda esta lista de defectos, sigo con atención la película y la observo con interés, agrado y sintiendo que el entretenimiento que me ofrece es más que digno. Si se hubiese sabido respetar la historia escrita y la esencia del juego estaríamos hablando de una obra maestra indudable. La trama de este Hitman nos sitúa en San Petersburgo, donde el escurridizo Agente 47 (Timothy Olyphant) está cumpliendo con las tareas impuestas por la organización secreta para la que trabaja. No tiene nombre, sólo un número y un código de barras tatuado en la cabeza. Apenas media palabra. Es una máquina perfecta de muerte. Allí, deberá asesinar en público al presidente ruso, lo que le supondrá más problemas de los previstos: un posible testigo y toda una serie de sospechas que llevan al Agente 47 a deducir que ha sido víctima de una trampa, lo que hará que deba enfrentarse sólo a todos los enemigos que están buscándole. El trabajo de Timothy Olyphant (“Deadwood“, 2004) me ha parecido espléndido, pues creo que ha sabido captar la esencia del personaje más allá de las posibles afinidades físicas con el mismo.

Es un acierto decidirse por el talento antes que por el riguroso parecido físico, y aquí sabían que se la jugaban, pues sin duda lo que más saca las castañas del fuego en esta historia es la buena interpretación del bueno de Olyphant, que según contaba en una entrevista lo que más le fastidió es tener que raparse el pelo. Para colmo, una vez terminado el rodaje tuvieron que repetir algunas escenas, lo que le obligó a pelarse de nuevo. Su personaje dispone de la elegancia, pulcritud y la profesionalidad que transmitía en el juego. Es una lástima que como mencioné anteriormente, la dirección no le hubiese moldeado un poco más, permitiendo que recurriese a otras técnicas más discretas para ejecutar sus trabajos. La guapa de Olga Kurylenko (“Quantum of Solace“, 2008) lleva muy bien el papel de Nika Boronina. Se la ve segura, fluida y rebosante de sensualidad.

La banda sonora, de Geoff Zannelli (“Disturbia”, 2007) no va más allá del mero acompañamiento en las escenas más trepidantes, cuyos compases se encargan de seguir el ritmo de una acción desenfrenada recordando muy levemente en ocasiones a algunos de los aparecidos durante las misiones del juego en el que se basa la cinta. La pieza que más resalta es la de su inicio, el característico “Ave María” cantado por Christina England, cuya pieza original, en una versión distinta, también formó parte de la BSO del videojuego. Escucharlo hiela la sangre, despierta los sentidos y resalta las emociones. Con todo lo dicho, destacar que a pesar de las lagunas argumentales de esta película, o sus diferencias con respecto al juego, el conjunto es capaz de cubrir el tiempo de maravilla, haciendo incluso que éste se pase en un suspiro siendo testigos de una más que aceptable, interesante y entretenida película de acción con un personaje -su figura en sí- memorable. Pueden faltar o sobrar muchas cosas, pero deja buen sabor de boca. Y es que claro, se basaban en una joya, era difícil que esculpiéndola no consiguiesen sacar, como poco, algo de brillo. 

Información adicional: Está en proyecto el lanzamiento de una secuela conocida simplemente como “Hitman 2“. Ningún miembro del reparto está confirmado, aunque se sabe que la dirección caerá sobre las manos del español Daniel Benmayor (“Bruc: El desafío“, 2010). Al parecer, el argumento estará basado en la historia de la quinta entrega de la saga de videojuegos. Sería una pésima noticia que Olyphant, hoy un actor con más caché que entonces (y por tanto, con mayores exigencias económicas) no repitiese en el papel, pues además de que su trabajo fue bueno, los cambios de actores para un mismo personaje jamás los he podido digerir bien.

 

Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)

 

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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