Senderos de gloria (1957)

Título original: Paths of Glory
Títulos alternativos: La patrulla infernal (Argentina / Perú)
País: Estados Unidos
Primera proyección: Alemania del Oeste, 8 Sept. 1957 (Premiere en Munich)
Duración: 88 min.
Director: Stanley Kubrick
Guión: Stanley Kubrick, Calder Willingham, Jim Thompson (basada en la novela homónima de Humphrey Cobb)
Música: Gerald Fried
Género: Bélico. Drama. (Primera Guerra Mundial)
Reparto: Kirk Douglas, Ralph Meeker, Adolphe Menjou, George Macready, Wayne Morris, Richard Anderson, Joe Turkel, Christiane Kubrick, Jerry Hausner, Peter Capell, Emile Meyer, Bert Freed, Kem Dibbs, Timothy Carey, Fred Bell, John Stein

“[...] Denuncia la disfuncionalidad del mando sometido únicamente a disciplina y obediencia […] Se muestra el ejercicio del mando militar como un espacio abierto a las ambiciones personales, intrigas, venganzas, componendas y deslealtades [...]”

Tercer largometraje de Stanley Kubrick (1928-1999). El guión, de Kubrick, Calder Willingham y Jim Thompson, adapta libremente la novela “Paths of Glory” (1935), de Humphrey Cobb (1899-1944), que se inspira en hechos ocurridos en el ejército francés durante la Primera Guerra Mundial. Se rueda en escenarios reales de Munich y del Schleissheim Palace (Munich) y en los platós de Bavaria Filmstudios (Munich), con un presupuesto de 935.000 USD. Es nominado a un Bafta (película) y gana un Silver Ribbon (director film extranjero). Producido por James B. Harris, Kirk Douglas y Stanley Kubrick para Bryna Productions y Harris-Kubrick Productions (sin acreditar), se estrena el 25-X-1957 (Munich).

La acción dramática tiene lugar en las trincheras sin cuartel de la vanguardia y en las instalaciones del Palacio que ocupa el alto mando del ejército francés, en 1916, tras dos años de guerra. El coronel Dax (Kirk Douglas, “Espartaco” 1960) está al mando del Regimiento 701 de infantería, destinado en el frente franco-alemán, en un punto indeterminado de los 750 km. sobre los que se extiende entre el Canal de la Mancha y Suiza. El general Broulard (Adolphe Menjou, “Ha nacido una estrella” 1937), del Estado Mayor francés, ordena al general Paul Mireau (George MacReady, “Gilda” 1946) una operación imposible: asaltar el bastión inexpugnable de la Colina de las Hormigas, ocupado por los alemanes. Miraeau considera que es una misión destinada al fracaso, pero acepta llevarla a cabo en atención a una promesa de ascenso. Dax, abogado penalista en la vida civil, es comprensivo, defiende a sus soldados, tiene principios y es idealista. Mireau es egoísta, ambicioso, autoritario y cruel. Broulard es astuto, corrupto y despiadado.

El film suma crimen, drama, guerra y ejército. La realización corre a cargo de un joven Kubrick, de 29 años, que se apoya en su socio James B. Harris; en la experiencia como guionista de Jim Thompson (“Atraco perfecto” 1956); en el aprendizaje extraído de sus dos películas anteriores y en la aportación de Kirk Douglas.

Kubrick (“2001: una odisea en el espacio” 1968) presenta al ejército dividido en dos bloques. Uno es el de los mandos, que ocupan lujosos palacios, frecuentan bailes de sociedad y ven en la guerra una fuente de oportunidades de promoción, ascenso, poder y gloria. El otro bloque corresponde a los soldados, que malviven en las trincheras, se enfrentan sin pausa a la muerte, están sometidos a una disciplina estricta y a un régimen de alienación y explotación implacable. Los dos universos habitan escenarios separados, diferentes y contrapuestos. Unos son los privilegiados y los otros forman un conglomerado de excluidos y desamparados. Dice, además, que la barbarie de la guerra radica, ante todo, en la crueldad de unas condiciones de vida inhumanas y en la convivencia permanente y directa con el dolor, la fatiga, la locura y la muerte. Sin embargo, la barbarie de la guerra radica, sobre todo, en la separación de los sometidos, su consideración de marginados, la irrelevancia de su individualidad y el desprecio de que es objeto reiteradamente su dignidad.

El film denuncia la disfuncionalidad del mando sometido únicamente a disciplina y obediencia, sin referencia a otras variables como la racionalidad, la optimización de recursos, la coherencia, etc. En estas condiciones, los errores son inevitables y siempre son graves cuando sus consecuencias se cuentan en pérdidas de vidas humanas. La obcecación, la ineptitud, la arbitrariedad y el capricho de los mandos generan órdenes improcedentes e irreversibles. Lo dice con claridad el general Mireau: “Si la orden era imposible (de cumplir), la única prueba que podían aportar eran sus cadáveres amontonados al fondo de la trinchera”.

Se muestra el ejercicio del mando militar como un espacio abierto a las ambiciones personales, intrigas, venganzas, componendas y deslealtades. Por ello no sólo se producen atropellos contra los soldados, manejados como carne de cañón o de horca, sino también contra los propios mandos. Una denuncia puede ser administrada convenientemente a la espera de un momento oportuno para someter, apartar o destruir a un mando oponente en la lucha de todos por el poder. Explica que en una estructura de mando jerarquizada y autoritaria los derechos humanos y los derechos humanitarios de los soldados tienden a verse arrollados, descuidados o despreciados, ya que el mando se muestra siempre más preocupado por otras cuestiones, como el prestigio, la fama, la gloria, el favor de los políticos, el reconocimiento de los medios, etc.

La cinta contiene tres escenas de homenaje. La del baile rinde testimonio de admiración a Max Ophüls con motivo de su muerte reciente. Las finales rinden homenaje a “Sin novedad en el frente”, de Milestone. La canción en alemán rinde homenaje a los soldados alemanes. La del torso desnudo de Douglas está dedicada a sus admiradoras y fans.

La banda sonora, de Gerald Fried (“El beso del asesino” 1955), aporta una partitura original breve, emotiva, intensa, seca y cortante, que suma redobles de tambor, percusión y ecos. Añade como música adaptada la Marsellesa, un vals vienés y la canción popular alemana “Der Treue Husar” (“The Faithful Hussar”). La fotografía, de Georg Krause, en B/N, crea una visualidad limpia, de imágenes hábiles y de estética realista próxima al documentalismo. Construye largos travellings (laterales, directos e inversos), planos secuencia, combinaciones de luces y sombras expresionistas y proyecciones de sombras (la de los miembros del tribunal sobre los soldados).

Bibliografía
- Steffan HAUBNER, “Senderos…”, ‘Cine de los 50’, Taschen ed., pág. 370-375, Colonia 2005.
- Manuel HIDALGO, “Senderos…”, ‘Antología crítica’, pág. 771-772, TyB ed., Madrid 2002.

Nota del autor:
9,0
 █████████ (Excelente)
Promedio de notas:
8,5
████████ (Muy buena)
Filmaffinity: 8,5 | CINEol: 8,3 | IMDB: 8,6 | LGEcine: 8,8

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CURIOSIDADES

- Las autoridades francesas consideraron el film como una ofensa al honor de su Ejército y prohibieron su exhibición en los cines hasta 1975, 18 años después de su estreno. (IMDb.com)
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- Prohibida en España por la censura ejercida bajo la dictadura del general Francisco Franco, por el mensaje anti-militar de la película. A estos motivos también podrían añadirse la posición en entredicho que deja la figura de la Iglesia y el increible parecido del personaje del general George Broulard (Adolphe Menjou) con el dictador. No exenta de cambios significativos en los diálogos en el proceso del doblaje con la intención de “suavizar” el comportamiento de las autoridades. No fue estrenada hasta 1986, 11 años después de la muerte de Franco, 29 años después de su primer estreno. (LGEcine | IMDb.com)

- Winston Churchill dijo que la película era una representación muy exacta de la “guerra de trincheras” y el funcionamiento a veces equivocada de la mentalidad militar. (IMDb.com)
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- El director Stanley Kubrick conoció a Christiane Harlan (en los créditos Susanne Christian) durante el rodaje, que protagonizaría la única aportación femenina en toda la película. Se enamoró de  la actriz,  divorciándose de su segunda esposa y al año siguiente casándose con ella, la cual permaneció siendo su esposa hasta la muerte del director en 1999. (IMDb.com)

- La acción del film transcurre en los alrededores del rio Marne (afluente del Senna, al este de Paris), como señala la voz en off durante el principio de la película – que quedaría censurada durante el doblaje-. Sin embargo el palacio que se muestra en el largometraje es el Palacio de Schleissheim (situado cerca de Munich, Alemania), que en la historia se situaría destrás de las líneas enemigas. Este curioso hecho es debido a que la película se rodó en Bavaria (Alemania), ante las dificultades de ser rodada en Estados Unidos y, por supuesto, en Francia. (LGEcine | IMDb.com | Wikipedia – Español)

- El actor Joe Turkel también colaboraría con Stanley Kubrick en “Atraco perfecto” (1956), y haciendo de siniestro barman en “El resplandor” (1980). Aunque su papel más recordado sería como el Doctor Eldon Tyrell en la película de culto “Blade Runner” (1982).  (LGEcine)
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- David Simon, creador de la aclamada serie “The Wire” (2002-2008), ha dicho que “Senderos de gloria” fue una influencia clave en el drama de la productora HBO. La influencia de la película se presenta en su descripción de las tribulaciones de “mandos medios”, en la forma de intento fallido de Dax para proteger a sus tropas frente a las ambiciones inhumanas de sus superiores, que a su vez influyó la descripción de “The Wire” de las distintas instituciones que actúan contra los individuos. (Wikipedia – English | The Wire: David Simon Q & A, NJ Star- Ledger ,9 de marzo del 2008)

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