Hope (Na Hong-jin, 2026) – 160 min. –

Un pueblo será atacado por unos monstruos que pretenden arrasarlo por completo. Solo los dos policías locales y un grupo de cazadores se interpondrán en su camino.

Una película de acción muy atrayente y de factura coreana. De la mano de Na Hong-jin, director de The Chaser y The Yellow Sea, que abandona los thrillers intensos para pasarse a una película de acción con monstruos. Con una duración muy larga (160 minutos), realmente me da la impresión de estar ante tres episodios de una serie, ya que su estructura está bastante clara: un primer tercio de acción frenética, un segundo de exposición y una mínima explicación de lo que ocurre, y un tercero que vuelve a la acción, pero con un estilo diferente, en un escenario completamente distinto y con un grupo de personajes nuevo.

Incluso el propio final abierto, que despliega todo un mundo de posibilidades que no necesitábamos, nos hace pensar en un intento de crear una franquicia o una serie. Sobretodo cuando los monstruos empiezan a hablar y se produce un giro de guión que nos hace pensar que esto no ha hecho más que empezar.

Personalmente, el mejor tercio es el primero, con una amenaza que apenas se deja ver hasta el final. Esta causa el caos y la destrucción por toda la ciudad, mientras nosotros solo observamos sus efectos: explosiones, fuego, gritos y sangre. Durante 40 minutos estarás preguntándote qué está pasando, con un policía corriendo de un lado para otro como pollo sin cabeza y mostrando la misma confusión y el mismo miedo que experimenta el espectador.

Destaca especialmente la actuación de Hwang Jung-min (A New World, El extraño, A Bittersweet Life, Hunt). Cada año hay, como mínimo, una gran producción en la que está involucrado. Aquí interpreta a un policía coreano un tanto marrullero y simple, pero que intenta hacer lo correcto cuando el infierno se ha desatado sobre la Tierra.En este primer tercio tendremos acción frenética a raudales, casi como en un videojuego. Especialmente en los momentos en los que civiles armados salen a ayudar al protagonista o, simplemente, a añadir más caos a la situación.

Pasaremos entonces a un segundo acto en el que el ritmo bajará de forma muy abrupta, provocando una especie de choque contra el espectador. Es cierto que necesitamos una explicación y que los personajes intentan aportarla, pero el cambio es tan brusco que, más que darnos un poco de aire para respirar, nos transmite una sensación de parada en seco. De ahí mi insistencia en que parece que estamos ante episodios diferentes.

Es también el tercio en el que el humor estará más presente. Que tu pueblo haya sido arrasado no te quita la sonrisa. De hecho, llega a resultar un poco excesivo para el contexto, aunque no para el espectador, que siempre agradece el humor como mecanismo defensivo.

Este segundo acto también se utiliza para introducir correctamente al resto de personajes. Por un lado, tenemos a la ayudante de policía Sung Ae (Hoyeon, a quien habréis visto en El juego del calamar), que hace de contrapunto al policía Seok de una forma muy acertada, contraponiendo su profesionalidad a la mentalidad un tanto simple de este.Por otro lado, tenemos al cazador Sung Ki (Zo In-sung, más conocido por sus trabajos en el cine y las series coreanas), que es el héroe encubierto de la película. Sigue el canon de las películas coreanas, donde los protagonistas tienen los huesos como el acero de los tanques Panzer y cuatro litros de sangre adicionales. Es duro como el pan de hace una semana. Durísimo.

Remataremos la película con un tercer acto en el que cambia el escenario, trasladándonos al bosque, y también los protagonistas. En este caso, serán los cazadores quienes darán la talla a la hora de enfrentarse a los monstruos, con resultados cómicos y, por suerte, una posterior reconexión con el grupo principal.

Es en este acto donde se desarrollan las batallas más espectaculares, pero, aun así, las del primer tercio me parecen mejores. Aquí se tira mucho más de efectos especiales excesivos que del buen guión que teníamos al principio.

Una de las cosas que más destacaría de la película es el increíble trabajo de coordinación de las escenas de riesgo, especialmente en lo que respecta a los coches y las persecuciones. Es realmente impresionante. Hacía mucho tiempo que no veía persecuciones y maniobras de conducción de este nivel. Son vibrantes, intensas y adrenalínicas. Me recuerdan a lo que viví durante la persecución de The Rock, pero mucho más extendido e integrado en la acción, con un combate espectacular.

Es importante remarcar lo bien que está coordinada la acción: un coche realiza una maniobra espectacular mientras el vehículo que graba continúa avanzando, ya que no puede reducir la velocidad de forma abrupta sin que la imagen empiece a vibrar o sin correr el riesgo de pegarse un tortazo. Todo ello se utiliza para dar todavía más amplitud a la escena.

Casi parece que en la academia de policía los hayan entrenado para la conducción de riesgo extrema, porque es un recurso que se utiliza muchísimo a lo largo de la película.

Todo esto, tanto las escenas de acción y los tiroteos como las persecuciones, funciona gracias a un buen trabajo de banda sonora y efectos de sonido, que te atrapan y consiguen acelerar tus pulsaciones. La banda sonora es olvidable, pero cumple con su función.

Para que no os llevéis a engaño si vais a verla: Michael Fassbender, Alicia Vikander y cualquier otro actor que aparezca en los créditos y no sea coreano no salen físicamente en la película. Solo aportan sus voces y, sumando todos sus diálogos, apenas llegan a un par de frases. Además, las voces están modificadas para que no suenen limpias. Así que, a menos que seáis ultrafans de esos actores, no los utilicéis como aliciente para verla.

Debido a su estructura, es una película muy disfrutable durante los momentos de acción, ya que, además, esta es despiadada y no da tregua. Da igual lo bueno que seas: no tienes ninguna posibilidad. Fuera de esos momentos, resulta un poco aburrida por el brusco cambio de ritmo.

En cuanto al estilo, tiene una fuerte influencia de Alien en algunos decorados, que recuerdan a la esencia tecnoorgánica de Giger. En el apartado de la acción, notaba la influencia de Battle: Los Angeles durante el primer tercio, mientras que en el tercero me venía constantemente a la cabeza Jurassic Park y la batalla contra los velocirraptores. Son referencias muy buenas por separado y que aquí suman al conjunto de la película.
Como último detalle, simplemente quiero compartir un chiste con vosotros. Da igual que los monstruos sean más o menos resistentes, que lo son. Pero, si has ido a la academia de tiro del Equipo A (donde se gastaban miles de balas, pero nunca acertaban a nadie), es como si tu oponente fuera inmortal.

Se presupone que todos los hombres de Corea del Sur, o casi todos, han pasado por el servicio militar. Así que solo es cuestión de apuntar un poquito.

Teniendo en cuenta que estamos en un pueblo fronterizo, me imagino a los norcoreanos mirándolo todo con unos prismáticos y riéndose durante un buen rato.

Lo mejor de todo, que toda la película se resume en grandes problemas de comunicación, a todos los niveles, y que el hecho de la historia en si se inicie por culpa del miedo a lo diferente (muy justificado aquí). Que lleva al caos, la destrucción, explosiones termonucleares y comida que te sienta mal y te hace ir de vientre.

Una obra recomendable si te gusta ver a ancianos salvando el día con ametralladoras, atropellar monstruos o disparar sin control alguno.

La frase: «¡Esto no ha acabado! ¡Ven a por mí!»

La escena: La escena del combate desde el coche al principio.

Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2026

Nota del autor:

6,5 ██████ (Correcta)

TRAILER V.O.:

 

 

Written by Oscar Hidalgo

Cinéfago demente