Precious (Lee Daniels, 2009) – 105 min

Claireece Jones es una adolescente de bajos recursos que vive en los suburbios de Harlem; tiene un hijo y se encuentra a la espera del segundo (ambos producto de los abusos de su padre) obtiene pésimos resultados en su instituto y al llegar a casa le esperan no pocos insultos y vejaciones por motivos tan variados como su peso o su supuesta idiotez, además de golpes, amenazas y un sin fin de maltratos por parte de su propia madre. El odio que esa mujer profesa hacia su propia hija es aterrador: rechaza cualquier tipo de amor maternal y maltrata continuamente a aquella chica a la que debería proteger.

Hablar de Precious significa hablar de la única película que ha conseguido sacarme más de una lágrima. Cada escena parece querer romperte hasta que no soportes la injusticia que vive esta pobre joven; y es que esta obra es dura, extremadamente dura, pues golpea directamente nuestra empatía, haciéndonos desear que alguien intervenga por Precious, que por una vez alguien se preocupe por ella.

Lejos del sentimentalismo barato, sí se percibe la construcción de una historia de superación. Claireece experimenta situaciones que llevarían al límite a cualquiera; sin embargo, para ella son cosas del día a día y toda la trama va avanzando hasta hacer de Precious alguien más libre, alguien que ha logrado sobreponerse a ese dolor para buscar una vida verdaderamente suya.Pero hay otro punto remarcable: los constantes ataques a los que está expuesta Precious provoca que sea una adolescente ciertamente agresiva con su entorno exterior —profesores, compañeros de instituto, etc.—, como un intento de evitar exponerse de cualquier forma que pueda delatar su debilidad. Ha aprendido que mostrarse vulnerable puede ser peligroso. No hay maldad en ese comportamiento, hay daño que necesita enmascararse de acritud, carencias que le enseñaron a defenderse incluso cuando no hay amenaza.

Además, ver cómo conviven sus ensoñaciones con su horrible situación afecta en sobremedida. Mientras su realidad la obliga a soportar una existencia marcada por el abuso, su imaginación le permite contemplar otra vida posible: una en la que puede sentirse querida, admirada y, por encima de todo, dueña de sí misma. Es un nivel de angustia que no merece nadie, y menos Precious, que además se lanza a la dura travesía de una maternidad en solitario.

La escuela especial a la que asiste se convierte en el primer atisbo de mejoría, un único ambiente sano en el que nuestra protagonista aprende a tomar rumbo fuera del infierno que fue su niñez y adolescencia. El último mensaje que queremos destacar es el de la valentía con la que nuestra Claireece afronta su futuro. Y no me malinterpretéis: ella no tenía alternativa. Pero ver dibujada una sonrisa en su rostro en la escena final nos da la esperanza de que alcanzará el futuro que realmente merece.

Con todo mi aplauso, Precious.

 

Nota del autor:

7,5 ██████ (Buena)

TRAILER:

 

Written by Luis Joaquín Martínez Callol