Título original: Sherlock Holmes: A Game of Shadows (Sherlock Holmes 2)
País: EEUU
Primera proyección: Estados Unidos, 10 Dic. 2011 
Duración: 129 min
Director: Guy Ritchie
Guión: Kieran Mulroney, Michele Mulroney (Personajes: Arthur Conan Doyle. Cómic: Lionel Wigram)

Sherlock-Holmes-A-Game-of-Shadows-movie-posterParece que los métodos del realizador británico Guy Ritchie (“Snatch. Cerdos y diamantes“, 2000) siguen funcionando. La fórmula de rejuvenecer el espíritu del mítico Sherlock Holmes hasta el nivel en el que la percepción original sobre el mismo parece difuminarse para enseñarnos a un personaje completamente distinto al tradicional, fusionada con una acción repartida en inteligentes dosis que administran una adrenalina muy particular, garantiza un entretenimiento maestro, vivo, de autor. El público quería más y Ritchie ha demostrado que sin cambiar de libreto es posible seguir exprimiendo la frescura de la base con la que se trabaja. Aún le queda pendiente acompañar la brillante personalidad de Holmes y su fiel escudero Watson con una trama más poderosa, de auténtica intriga, menos previsible o inocente. Y es que a mi parecer el argumento central, la historia que guía a los personajes de esta cinta, no interesa demasiado por la ausencia de lo que he demandado en las líneas anteriores.

La presencia de Robert Downey Jr. (“Salidos de cuentas“, 2010) sostiene firmemente el desarrollo generalizado de la película, y lo bien que encaja su personaje al lado del rol interpretado por Jude Law (“Camino a la perdición“, 2002) crea un buen ambiente que se sabe tratar para hacer que ambos luzcan espontaneidad y un feeling impresionante. Ahora la trama nos sitúa ante las perversas intenciones del malvado de esta película, el profesor Moriarty (Jared Harris), ante quien deberá enfrentarse el bueno de Holmes en compañía de Watson y otros personajes que ambos se irán encontrando a lo largo y ancho de los territorios que pisen (Inglaterra, Francia, Alemania y Suiza). Como en la anterior entrega, el humor está presente en multitud de ocasiones, y con él se consigue ser simpático, divertido o incluso las dos cosas. La presencia del flamante hermano del detective más famoso de todos los tiempos, Mycroft Holmes (Stephen Fry), refuerza los puntos más animosos de la cinta, tanto por la extravagancia del rol que interpreta como por la simpatía que transmite el hecho de ver cómo el increíble y trepidante Sherlock tiene un hermano igual o más particular que él.

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Gracias a una impresionante fotografía y un excelente trabajo del departamento artístico y digital, no es difícil sumergirse en lo más profundo del siglo XIX, siendo testigos de magníficas construcciones, el bullicio de las calles y el estilo de vida de aquel entonces. Se vuelven a emplear escenas a cámara lenta para detallar lo que sólo la mente de Holmes puede hacer: anticipar los movimientos de sus adversarios y poder así defenderse ante ellos, previo estudio. Fruto de ello es que vista en el cine, esta película pueda gozarse sobremanera. En el apartado interpretativo ningún secreto: Downey Jr. es el pilar fundamental de la película por la naturalidad con la que encara su papel, ofreciéndonos la personalidad de un pillo en toda regla, uno de esos personajes profundamente inteligentes pero que parecen retratar sobre sí mismos todo aquello que jamás deberíamos imitar. Jude Law cumple muy bien con su cometido, gozando su personaje de una importancia creciente: con la calidad que tiene como actor -tanta como Downey, aunque ambos sean muy diferentes- solventa su trabajo sin despeinarse (bueno, sí, se despeina un poco). Correcto Jared Harris (“Asesinos natos“, 1994) como el villano de esta ocasión y cumplidora Noomi Rapace (“Beyond“, 2010) como la bruja gitana. La preciosa Rachel McAdams (“Tipos con suerte“, 2008) deslumbra con su limitada presencia. También gustan el chispeante Stephen Fry (“V de Vendetta“, 2006) y un férreo Paul Anderson (“The Promise“, 2010) como el coronel Moran.

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Sherlock Holmes 2sabe divertir, entretener, ser fiel al producto que el propio Guy Ritchie ha sabido tejer para convertir este estilo de cine en una experiencia muy particular, aunque limitada por su poca fuerza argumental. Holmes es un personaje brillante, necesita algo más fuerte a lo que enfrentarse, retorcidos jeroglíficos, pistas fruto de un arduo trabajo, un malvado que no deje ver tan fácilmente lo que es. Sin ello, esta película no entra dentro de la categoría de intriga, quedándose en la de acción y comedia como un producto que personalmente disfruto bastante, tanto por sus particularidades técnicas y visuales como por el acierto de la arriesgada creación de un nuevo concepto del viejo y excepcional Holmes. El compositor Hans Zimmer (“El código Da Vinci“, 2006) se encarga de la banda sonora de esta cinta como ya hiciera en la anterior, cumpliendo con creces con unas espléndidas partituras que van al compás del buen ritmo del film, alternando los temas vivos y alegres con otros más intrigantes, pero todos ellos con un fuerte aroma al sello que Ritchie ha creado: el de Robert Downey Holmes. También incluye algunos temas “invitados” de magnífica calidad, como el “Titoli di testa” que Morricone utilizó para “Dos mulas y una mujer” (1970). 

Nota del autor:
7,0
 ███████ (Buena)

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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