Cuando uno estrena una película a los 85 años, con una carrera que le respalda, se puede permitir el lujo de rodar como le dé la gana, satisfaciendo a nadie más que a sí mismo. Es lo que vemos en el último Godard y es lo que vemos en este Paul Vecchiali, que presenta su última película en un Festival de Sevilla que, además, le ha dedicado una de sus secciones de retrospectiva.

Hacer un cine personal, que rompa moldes, es siempre una valentía (o privilegio) plausible, pero también un riesgo: igual que con un cine de plantilla es difícil hacer un proyecto sobresaliente y fácil contentar, sin más, a una mayoría; con un cine más arriesgado es más fácil que las opiniones se radicalicen. Esto pasa con C’est l’amour, una película que se presenta como ensayo sobre lo cambiante y complejo del amor, reflejado en una cadena de personajes que van relacionando sus historias, y que se acaba convirtiendo en un desfile de excéntricos despechados, a los que les viene bien sus desencuentros amorosos para inventarse un mundo interior atormentado y romántico que le dé un poco de entretenimiento en sus vidas. Vecchiali nos lo cuenta como le apetece, con sobreactuaciones dignas del teatro clásico, con momentos que parecen oníricos, con duplicación de escenas o con pintorescos momentos musicales, que acabaron por provocar una huída (moderada) de la sala.

A algunos les habrá fascinado lo original y atrevido de la propuesta. A mí, me perdió por el camino.

Vista en PASE DE PRENSA en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 2015 el 9 de noviembre, Sevilla. 

Nota del autor:
3,0 ███ (Mala)

TRÁILER – V.O.S. (en inglés):

 

Written by Javier Osuna

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