Un poeta (Simón Mesa Soto, 2025) – 120 min

En la actual coyuntura cinéfila se agradece la aparición de obras como Un poeta; obras que, fuera de grandes pretensiones, se lanzan al cometido de narrar con los pies en el suelo, sin evitar retratar las vergüenzas y bajezas de sus personajes. Lo que más valoro de esta película es eso, alejarse de la magnificencia que vemos día a día en los grandes estrenos y hacer un zoom hasta esas pequeñas historias que, como veremos en esta ocasión, respiran una belleza poética sin necesidad de artificios ni accesorios.

Veamos este largometraje de Simón Mesa Soto, director colombiano que ha trascendido fronteras y que espera disgustado un remake de su película por parte de la colosal industria estadounidense -apenas un año desde su estreno-. Apoyo por completo su postura; el mercado americano debería detenerse y reflexionar sobre las acertadas palabras de Soto: “al parecer los espectadores estadounidenses no están dispuestos a consumir nada que no esté dentro de su realidad cultural limitada.”

 

Primer Acto “Heme aquí, un hombre; anticuado dinosaurio»

En las calles de Medellín deambula Óscar Restrepo; no solo un hombre desgarbado, sino también un poeta que gozó antaño de cierto reconocimiento, pero que ahora arrastra una vida ciertamente miserable.

Sus días de éxito son eclipsados por su realidad presente. Convive con su alcoholismo mientras trata torpemente de recuperar la relación con su hija, que lo repudia y se avergüenza de él. Sin trabajo (ni intención de encontrarlo) y en casa de su madre, asiste a conferencias de poesía donde aún mantiene cierto respeto por sus poemas pasados.

Óscar glorifica a José Asunción Silva frente a otras grandes figuras colombianas como García Márquez; defiende su final trágico como un cierre poético para un artista que jamás persiguió el reconocimiento. Esa admiración permea -bajo mi punto de vista- en su carácter y su forma de afrontar lo que le sucede; es decir, nuestro poeta, caído en su desgracia personal, revela una actitud pusilánime repetida una vez tras otra. Nos podríamos preguntar si más allá de esas desdichas hay una intención de martirizarse. Óscar (es evidente) no está conforme con lo que le ocurre, pero asoma en sí cierta aceptación de sus fracasos, en aras de convertirse en la víctima de su propia tragedia poética, como hizo su querido Asunción Silva -con la diferencia de que él se suicidó a los treinta-. No puedo atribuírselo a un comportamiento consciente, sin embargo veo aquí un punto importante del personaje que merece ser mencionado.

En su acumulación de problemas, se ve obligado a tomar empleo como profesor de filosofía en un instituto para sufragar los gastos que él mismo se ha ofrecido asumir de la universidad de su hija Daniela. Su oficio parece quedarse corto para sus aspiraciones, no obstante, descubre que una de sus alumnas, Yurlady, escribe poemas en su cuaderno personal. Ya en sus primeras conversaciones se fascina por coincidir con alguien tan joven con aptitudes para la poesía y sobre todo, aparecen sus ansias por convertirse en mentor de la adolescente. Lograr convertir a Yurlady en lo que él jamás pudo ser, un poeta reconocido; son sentimientos muy humanos y no sería de buen ver hacer crítica de ello, es más, la noble iniciativa que Óscar toma con su estudiante es notable: la recomienda a su club de poesía y visita a su familia para informales de que Yurlady tiene opciones a ganar el certamen de lírica. Todo ello para impulsar su desarrollo.

Pese a lo dicho, el ambiente no es el más propicio para el florecimiento de sus capacidades. Yurlady vive con su madre, su abuela, su tío, sus hermanos, y sus sobrinos; todos en la misma casa, todos con el único sustento de su madre. A las visitas de su profesor, aprovecha para pedir alimentos básicos, guarda lo que toman en la cafetería para llevarlo al resto, etc. Tildarlo de malicia hacía su tutor no es correcto a mi parecer; tanto el instituto como su propio hogar no lucen como lugar para inspirarse a escribir, las preocupaciones de vivir al día no dejan espacio para proyectos como convertirse en artista -este tema es aludido en los debates del grupo de poesía; esa precariedad mencionada contrasta con las clases más acomodadas, como los europeos que invierten en este misma asociación-. Es por tanto un tema hueco el desarrollo de la poesía en alguien que no espera un plato lleno.

Segundo Acto “Portador de agravios, merecedor de condenas. Frágil soñador”

Entre tanto, nuestro protagonista parece carecer de vías para conectar con su hija; la distancia entre ellos se hace patente a la hora de sus escuetas conversaciones, que acaban mayoritariamente en despedidas poco sentidas. La promesa de un cambio que nunca llegó ha agotado el optimismo de Daniela sobre una reconciliación con su padre; atrapado en su propio bucle de autodestrucción. No obstante, asoma en ella un resquicio de esperanza, y accede a estudiar con Oscar en su preparación para el examen de acceso a la universidad. Al fin, un punto de encuentro que promete en el largo plazo algo parecido a un vínculo.

Yurlady se consagra como poeta en el certamen de poesía, allí pronuncia una obra enfocada en las diferencias raciales y desigualdad de clases. Todo muy legítimo, pero manchado por las directrices de los organizadores del evento, que instaron a la joven a tratar temas más políticos, en lugar de los que hasta ese momento ocuparon sus páginas . Los benefactores europeos, tal y como se buscaba, no vieron en Yurlady más allá de una adolescente latina, morena y de escasos recursos. Asquea percatarse de la narrativa que se levanta alrededor de su imagen; es colocada en el concurso como una especie de cartel publicitario; un llamamiento a las empatías ajenas para que compren el mensaje de Yurlady, uno comprometido con unas causas que distan de las que originaron sus poemas.

Por si esto fuera poco, tras su victoria, la estudiante cae en un coma etílico y es llevada a la puerta de su casa por su maestro. Él, sin saber muy bien que hacer, abandona momentáneamente a la chica mientras llama a su familia, para luego llevarla al hospital. El torpe manejo de su cuerpo inconsciente le ha dejado marcas, y su amnesia en lo relacionado a aquella noche despiertan las sospechas de su familia sobre si hubo abusos sexuales por parte de su profesor -sospechas que rápidamente se convierten en sentencia-.

Lo mencionado anteriormente es falso, mas la falta de testigos deja el testimonio de Óscar como una prueba más bien lánguida ante las acusaciones. La noticia se extiende entre sus círculos que ya lo culpan de la violación, incluyendo su propia hija…

Tercer Acto “Más no pierdan la esperanza en este poeta triste. Que solo intenta escribir un poema feliz.”

Con su inocencia puesta en entredicho, Óscar deberá afrontar las consecuencias de un acto que no cometió: recibe una paliza del hermano de Yurlady, lo echan del instituto en el que daba clases y lo peor para él, Daniela lo repudia por completo al enterarse del bulo.

La vida de Óscar Restrepo, desnortada ya desde un inicio, se hunde sin expectativas de mejora. Cuando anuncia sus intenciones suicidas, se hace irónico el hecho de que nadie lo toma en serio, ni siquiera nosotros como espectador, y sospecho, ni siquiera él mismo. Toda aquella farándula del artista inspirado en su tristeza se desmorona frente a nosotros. Y es que él jamás fue -pese a sus aspiraciones- sucesor de su ídolo. Óscar ni fue, ni será Asunción Silva. Óscar no estuvo predestinado a ser un desdichado para ser un buen poeta. Por ese motivo, cuando busca algún atisbo de felicidad abandonando su fanatismo por José Asunción, es cuando verdaderamente recobra la inspiración.

La carta que recibe Daniela por parte de Yurlady (en la que desmiente las acusaciones) es crucial para que esta perdonara a su padre. El noble acto de la chica, que ha visto el amor que el profesor sentía por su hija, parece unir de forma frágil pero genuina los últimos lazos que quedaban entre ella y Óscar. Pese a la expulsión de su trabajo, de su club de poesía, o la repentina crisis médica de su madre; el reencuentro y abrazo entre los dos hace de broche ideal para una historia marcada por la adversidad, pero no condenada a ella.

Nota del autor:

8,5 ██████ (Muy buena)

TRAILER:

 

 

Written by Luis Joaquín Martínez Callol