Prey (Dan Trachtenberg, 2022) – 99 min –
Depredador: La presa (Título Hispanoamérica)

Para aquellos que no conocen nada de nada de la saga Predator, todas más o menos siguen el mismo patrón de una película de caza a seres humanos pero esta vez el cazador es un ser de otro planeta (llamados Predator/Depredador) con un nivel tecnológico que haría temblar a los Men In Black y un código de honor que sonrojaría al código Bushido de los samuráis. En este caso la película Predator: La presa nos habla de qué pasaría si un predator armase su cacería en plena Norteamérica, cuando los indios no vivían en reservas y el hombre blanco era una leyenda urbana para asustar a los niños, una tierra virgen dominada por tribus indígenas bajo la amenaza de los colonizadores. Una América sin armas modernas donde los mosquetones y cuchillos de caza se pelean con las flechas y las hachas.

Para empezar es un acierto reducir (*) el poder del depredador para colocarlo en un siglo donde no hay armas de fuego modernas, pero sin atreverse a introducir el conflicto del colonialismo como tal.

(*) ya que su código de honor le impide usar esa ventaja tecnológica demoledora contra un contrincante merecedor de ser cazado, vamos que busca la paridad de habilidades para que la caza sea «justa».

Aunque mi alternativa sería un Colon recién llegado a América y unos nativos ya en guerra entre ellos, con un tercero en disputa un alienígena que los caza. O en una película de vaqueros, que los vaqueros siempre son divertidos. Lo dejó ahí por si los de Disney y la Warner Bros. se animan.

El aspecto del Depredador no decepciona, impone, hay está momentos en los que sale esta currado aunque no es el acostumbrado al que hemos visto en las películas: con un «casco» diferente, unas «rastas» menos marcadas y un aspecto más primitivo (animal).

Por otro lado «Pocahontas» (a.k.a. Naru (Amber Midthunder)) no lo hace del todo mal, pero estamos en lugares comunes. En un espacio narrativo mil veces visto… El prototipo de nativa contra las fuerzas del mal. Por lo menos en este caso no hay un interés amoroso y eso se agradece…

Las escenas de violencia son visualmente bonitas pero cortas y escasas. Sobresale el momento de lucha con un puma en un árbol y los enfrentamientos en los restos de un incendio con ceniza por todas partes.

La película carece de desarrollo de personaje. A ver, los personajes están ahí para morirse. No desarrollan ni hacen caminos de héroes ni nada de eso. No es que necesite una secuencia de entrenamiento, ni un proceso ritual de iniciación en la caza como algo místico. Pero si me hubiese gustado más una mayor profundidad en la cultura indígena y el desarrollo del alien como parte de esta. Con unas líneas sobre una cacería final o algo así me bastaba. Si en Alien Vs Predator (2004) lo tenían bien hilado no sé cómo en esta adaptación no pasaron por ahí.

Para mi aporta al lore con el tema del predator usando herramientas con «una tecnología más limitada». Que no sabemos si es por qué es de hace años o de si el cazador es un miembro joven y es su primera cacería. Pero teniendo en cuenta los últimos pasos de la franquicia… Predator: La presa es una película cojonuda. (no sé si se puede decir cojonudo en internet). Te divierte sin sorprenderte, pero vamos que es un extraterrestre hostiándose con indios y colonos.

Distribuida en España por Disney +

Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)

COMENTARIOS DEL EQUIPO LGE

Diego Karasu

Es imposible ser objetivo cuando hablas de lo que te apasiona, Predator (1987) es una de mis películas favoritas, y no mirar con lupa cualquier añadido a su legado sería no honrarlo. Por ello, describiré aquello que no vi bien en esta película o que se podría haber mejorado:

Cuestión de confianza: Algo que me chocó bastante de este film es que no se estrenara en cines y un título que no incluyera nada de la palabra «predator», a pesar de que se usara la misma fuente de texto en los créditos. Es como si hubiera un cierto «miedo» a que fuera un fracaso en taquilla o desmarcarse de la franquicia indicando que este film es algo diferente con identidad propia. Algo que luego no cumple porque se cae en los mismas pautas que vimos en la primera: momento curación predator-presa, momento lucha final nocturna con estacas en los árboles, lucha cara a cara, obviando que su sangre sea verde fluorescente, e incluso metiendo con calzador «si puede sangrar puede morir» (una frase que solo alimenta el fanservice). Lo que nos atrapó de la primera predator fue: el terror de unos personajes (acostumbrados a matar) por «algo» que nadie ve y que los está matando uno a uno de una forma inhumana en un entorno tan claustrofóbico como desorientador como es la selva tropical, el cómo descubren que las armas no valen nada si lo que quieres matar no es de este mundo, y que lo más importante es sobrevivir por encima de salir victorioso. Esa esencia aquí no se encuentra…. es como si tuviera una especie de miedo escénico a las críticas de los fans sobrevolara sobre Predator: La presa. Vendiéndonos como una peli gore pero luego toda esa brutalidad y «casquería» ocurre fuera de cámara o desenfocada. Es como si quisiera ser algo transgresora pero a la vez family friendly, como una película llena de alegorías y por otro lado llena de acción, y ese tono o carencia del mismo se repite por toda la película.

El valle inquietante: Personalmente creo que los efectos CGI deben ser un apoyo de los efectos visuales prácticos, y que la dependencia de los primeros a la largan consiguen una sensación de falta de verosimilitud. Como ejemplo está en la primera película Predator (1987) donde quitando el camuflaje óptico y los láser de las armas alienígenas todo el resto estaba hecho con efectos prácticos. Si todo se hubiera hecho con CGI simplemente sería un Star Wars y no Predator, y esa atmósfera de terror se disiparía. En esta peli han abusado de los efectos en CGI en exceso, animales que se veían peor que en videojuegos de hace años, ejecuciones que se veían algo falsas, sangre que chorreaba a píxeles, no sé… era algo que inconscientemente al espectador le hacía dudar casi continuamente de la veracidad de lo que se veía en la pantalla, y sin llegar a ser un erudito en Historia, Vida Salvaje o de Física Aplicada notabas que había cosas que no encajaban. ¿Ejemplos? Pues un tomahawk con una cuerda «elástica» que rebotaba en todos lados, un lobo cazando en solitario a un conejo cuando sabemos que trabajan en manada, una madriguera de castor colocada convenientemente en el dique de la presa creada con arboles cortados cuando sabemos que lo hace en la mitad del lago creado con una entrada con bastante profundidad, un «oso» que prefiere perseguir a un perro cuando tiene un ser humano delante preparando el arco, ropas de los indios que nunca se ensucian (todas nuevas), una tribu Comanche que se supone que vivían en el centro sur de Estados Unidos y lo vemos en un lugar muy muy al norte (comprobé que se rodó en Canadá, casi nada). Unas trampas de castor/oso que te pilla un pie y no te rompe huesos… solo heridas superficiales. Lanzamientos de lanzas físicamente inverosímiles. Abatimiento de águilas pescadoras (con un pez en las garras) en un entorno alejado del mar o de cualquier lago. Nuestra protagonista que con solo unas palabras de un tipo moribundo aprende a cargar un arma de fogueo (algo que nunca había visto), bueno le dice que «le echa pólvora y listo»… (nadie le dice que si no pones una bola de acero no dispara, y el uso de la varilla para depositarla al fondo del cañón, etc), personajes con miembros amputados que no sangran (recordemos que en esta película el láser está «prohibido» y por tanto no hay cauterización de heridas) y que no duelen. Y el remate, que nuestra protagonista sepa utilizar un arma alienígena (biomáscara).

Canon or no canon that is the question: Lo mínimo que pido en una franquicia es coherencia, porque sino en vez de crear un lore sobre una especie de ciencia ficción (denominada Yautja) al final te creas un batiburrillo que vas adaptando según la conveniencia de un guionista perezoso. Si no quieres estar dentro de este lore, me parece bien, no llames predator a esa criatura. En esta peli encontramos cosas que me sacaban de la franquicia: la especie de los predadores solo aparecen en ambientes muy calurosos y bélicos… aquí hay momentos que nieva. Un yautja prefiere autodestruirse a que alguien pueda mutilar sus cuerpo o convertirlo en trofeo (aquí este aspecto se ignora). Un yautja usa la biomáscara no solo porque le permite cambiar o mejorar su limitada visión infrarroja sino que le permite respirar (ya que las proporciones de gases de nuestra atmósfera difiere a la de su planeta natal)… aquí se debe hartar de caramelos mentolados porque respira como si nada. Morfológicamente es un yautja totalmente nuevo ¿cómo explicas que sea esto posible? si para ellos la pureza de la raza es fundamental (visto en las películas, no quiero hablar de cómics, novelas, videojuegos, etc). La cacería se basa en el sigilo, aquí aparece el nota con bombo y platillo en plan no sois nadie, exponiéndose a heridas innecesarias. Es la primera vez que veo a un predator que deja que le ataquen por la espalda o que le corten un miembro tan fácilmente… parecía que le habían borrado todos los niveles de poder/resistencia/habilidades de un juego de rol. No sé, podrían haber sacado más de él… que la tribu pensara que era un demonio del bosque o un Wendigo, crear una mitología entorno a su figura, que no fuera solo la protagonista quien supiera de su existencia (que ya de paso confundir esta «bestia» con un gordo francés… es un insulto a nuestra inteligencia). Se le podía haber dado más juego a este tipo de Predator pero se quedo en un ser que más que cazador era un Michel Mayers.

El cazador no asusta, mata: Una de las cosas que más destaca de este nuevo yautja más allá de su cambio morfológico (ojos más grandes, al igual que sus mandíbulas retráctiles, «rastas» más finas convirtiéndose en casi «cabello», de mayor envergadura y fuerza). Tenemos una biomáscara que se aleja del aspecto más conocido, ahora se abandona el halo de misterio y convierte el cazador alienígena en un xenomorfo (con un aspecto de cráneo y sobresaliendo los dientes de forma terrorífica) donde atemoriza a las presas. El sigilo y el acecho se abandona en esta caza y va más a pecho descubierto con un camuflaje que viene y va gratuitamente,  (recordándome al Riddick de Van Diesel en su secuela se quitaba cada dos por tres las gafas para mostrar su señal más identificativa), una regalía para el fanservice, supongo. Vemos a un predator que ataca en campo abierto, que persigue corriendo a los humanos cual velociraptor, que no ataca uno a uno sino en plan Rambo. Un predator que se asemeja más a ese «mala sangre» que vimos en The predator (2018) que al «jungle hunter» de la película del 1987.

Con todo ello no quiero decir que la película sea mal, realiza su cometido ampliando el lore de esta saga sin intentar no matarla (como hizo la olvidable y vergonzosa The predator (2018)) sino que consigue darle un lugar más digno a este cazador intergaláctico. Lo mismo la elección de una actriz más carismática o un personaje más elaborado o con un aspecto más racial, hacen que no me sintiera identificado con la protagonista (que sí, que sé que ella tiene origen indio pero me parecía la única de la tribu comanche que pertenecía a otra tribu… no sé si os pasaba a vosotros). Por supuesto que tiene aciertos: el diseño de las armas, que exista una pista de audio en comanche con subtítulos, la intimidación del predator, la epicidad de algunas escenas de lucha, y la frescura (no va con segundas) de un nuevo escenario/época. Pero luego nos encontramos con lo ya descrito arriba que hacen desconectar de la inmersión que te exige este tipo de pelis donde el ritmo va estrechamente unido a que el espectador se sienta como una presa más. No será la mejor película después de la original pero tampoco la peor, es por ello que le doy la siguiente nota: 5,0.

 

TRAILER:

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Written by Francisco Xavier Cela

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