Ikatan Darah (Tata Sidharta, 2025) – 119 min. –

Una antigua campeona de artes marciales deberá utilizar todos sus conocimientos para proteger a su hermano después de que este sea marcado por la mafia.

Película de artes marciales indonesia, con un fuerte predominio del silat y con el equipo de Iko Uwais a cargo de las escenas de acción. Por desgracia, no contamos con él en pantalla, ni tampoco con el secundario de la saga The Raid, el Perro Loco (Yayan Ruhian).

La película parte de una idea bastante original: los protagonistas son, en cierto modo, los villanos de su propia historia. Un joven que debe una gran cantidad de dinero a la mafia, en lugar de pagar su deuda, mata a su prestamista de una forma completamente imprevista. Obviamente, la mafia lo marcará para la muerte, lo que empeorará considerablemente la situación, sobretodo porque él mismo contribuirá a agravarla.

Es decir, tenemos a un grupo de empresarios liberales de moral laxa que ven cómo su modelo de negocio se ha ido al traste por culpa de un facineroso con camiseta.

Como el gobierno no respaldaría su particular visión de hacer negocios, tendrán que tomarse la justicia por su mano. Marcarán al pobre chaval para la muerte y lanzarán hordas furiosas de trabajadores pobremente cualificados —a los que ellos mismos han proporcionado un futuro laboral, dudoso, pero futuro al fin y al cabo—, aunque bien armados con machetes, para eliminarlo.

Por desgracia, semejante iniciativa de resarcimiento no será socialmente muy aceptable. Así que la hermana del facineroso, que además es campeona de artes marciales, se interpondrá en su merecido castigo. Y lo hará levantando una tormenta de hostias, insultos y lloros a partes iguales.

Me encanta este detalle de la película: los protagonistas son quienes la han liado muchísimo, movidos por la avaricia y por unos lazos familiares mal entendidos.

Precisamente, los lazos familiares son uno de los motores principales de la historia. Están presentes en la relación con el jefe de la mafia, en la unión entre los dos hermanos protagonistas y en la relación de hermandad de Dini con la protagonista. ¿Hasta dónde podemos llegar para proteger o vengar a los de nuestra «propia sangre»?

La historia es sencilla y está salpicada únicamente por los habituales cambios de bando y la introducción de nuevos personajes para animar la trama. Esto nos deja espacio para lo que realmente importa en esta película: la acción. Los combates.

Los combates en sí no brillan tanto como los de otras películas protagonizadas por auténticos virtuosos de las artes marciales. Son algo más sucios y brutales. Tenemos que entender que nuestra protagonista, nuestra chica guerrera, pesará 45 kilos mojada, como mucho. Es decir, en la realidad, sus golpes podrían impactar contra un matón curtido de 80 o 90 kilos sin llegar a causarle un daño serio.Para resolver este problema, la película toma una decisión coreográfica importante: hacer que abunden mucho más las armas blancas, que pueden resultar letales independientemente de la diferencia de peso entre los contendientes.

Tendremos más machete y cuchillo que puños y rodillas, aunque también habrá espacio para estos últimos. El resultado son peleas mucho más sanguinarias y letales. A diferencia de The Raid, no tendremos apenas armas de fuego y la acción de los protagonistas suele ser más contra un solo oponente para luego correr, en lugar de las masas que se abalanzaban sobre Iko Uwais.

En comparación con otras películas de artes marciales, donde los enfrentamientos pueden alargarse por oponente para explotar la técnica de cada combatiente, aquí hay muchos más extras, ya que los combates suelen ser más breves para cada individuo.

Es una decisión estilística bastante acertada. Lo mismo ocurre con el uso de los escenarios. En lugar de limitarse a uno o dos recintos cerrados durante toda la historia, la acción se desarrolla en un entorno urbano: los personajes corren por callejones y pasan de una casa a otra.

Esto me recuerda ligeramente al estilo de Tropa de élite, que transcurre en las favelas brasileñas. Acción en las calles que da paso a peleas en interiores, aprovechando los escenarios y permitiendo controlar mejor la iluminación. Además, muchas de estas secuencias, por su complejidad, habrán requerido una gran cantidad de tomas.

En el apartado interpretativo, la protagonista, Livi Ciananta, ofrece una actuación correcta en su papel de chica aparentemente inocente que se ve atrapada en medio de un marrón inimaginable.

Personalmente, habría intercambiado su papel con el de su coprotagonista, Dini, interpretada por Ismi Melinda. Esta última tiene más experiencia cinematográfica y más presencia ante la cámara. De este modo, Livi habría podido interpretar a la chica dura, un papel más agradecido para lucir sus capacidades marciales.

Por otro lado, me parece brillante la decisión del director en lo que respecta a los secuaces. Normalmente, en este tipo de películas tenemos un secuaz destacado y muchos matones anónimos. En este caso, contamos con múltiples secuaces, algunos con mucha más historia y profundidad que la propia protagonista.Dotarlos de características propias, detalles interpretativos y una imagen distintiva hace que permanezcan mucho más tiempo en la retina del espectador y que resulten muy interesantes.

Llegamos así al villano, Primbon (T. Rifnu Wikana), que está interpretado de forma genial. Con los pocos minutos de metraje que tiene, produce oro puro.

Siempre digo que las buenas historias de acción necesitan grandes villanos. Aquí se cumple con mucho acierto. Y, además, tenemos secuaces muy elaborados que elevan todavía más el nivel.

Me resulta muy curioso precisamente eso que comentaba: los malos están mucho más definidos que los héroes, que se construyen principalmente a través de la acción y, además, de forma bastante breve. Esto hace que mi mente empiece a divagar sobre quiénes son realmente los protagonistas de la historia.

Tenemos una película de acción atípica, con los papeles invertidos. Donde la narración convierte una historia de venganza en una situación donde la violencia de los antagonistas resulta comprensible dentro de su propia moral, aunque no por ello justificable. El problema no es solo quién tiene razón, sino quién se toma el derecho a imponerla por la fuerza.

Una obra interesante si consideras que pagar las deudas es opcional, te gusta correr por las calles de tu barrio o tienes problemas de oído.La frase: «Tú eres mi hermana, pero mi familia está en juego también.»

La escena: La pelea contra Primbon. Realmente más que mafioso peleando aparenta un superheroe en los compases iniciales. 

Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2026

Nota del autor:

7,5 ███████ (Buena)

TRAILER V.O.:

 

 

Written by Oscar Hidalgo

Cinéfago demente