Kokurojo (Kiyoshi Kurosawa, 2026) – 147 min. –
The Samurai and the Prisoner (Título internacional)
El señor del castillo Araki, tras el prolongado asedio por Oda Nobunaga verá como las conspiraciones se suceden en su interior. Para intentar atajarlas contara con la ayuda de Kanbei Kuroda, un prisionero que habita en sus mazmorras.
Bellísima obra japonesa ambientada en la época de los samuráis, durante el Sengoku Jidai, la época de los reinos combatientes. Narrándonos el larguísimo asedio a la fortaleza de Murashige Araki el cual se ha rebelado contra Oda Nobunaga (el primero de los grandes unificadores de la época de los reinos combatientes).
Basado en una novela del siglo XVI (de Honobu Yonezawa) que intenta narrar como pudo ser que cayera rendida una de las fortalezas más inexpugnables de la época.
Ante nosotros se despliega una pequeña joya de la cinematografía japonesa de la mano del director Kiyoshi Kurosawa (de el he visto Pulse por ejemplo). Una obra muy larga (más de 140 minutos) y bastante lenta, con un ritmo introspectivo para poder disfrutar del misterio y del drama que se despliega ante nosotros.
Por desgracia no es para todos los públicos por su ritmo y debido a que hay elementos de la historia que brillan más si se conoce la historia japonesa (sabiendo que ocurrió a los diferentes generales, las idiosincrasias de la secta Ikko Ikki de fanáticos religiosos, cual era el credo de la secta budista Jodo Shenshu). Aún así son pequeños detalles y la obra es disfrutable sin conocerlos (aunque os recomiendo que busquéis algún artículo sobre los puntos anteriores o algún video de Youtube para introduciros a lo que sucedió históricamente).
En este metraje se tratará todo el periodo de resistencia del castillo de Araki, un señor poco convencional para la época, con dotes humanistas y que se resiste a tratar la vida como un bien barato. Lo cual era lo normal en una época donde la ejecución de prisioneros, rehenes y emisarios era como ellos llaman muchas veces «costumbre». Interpretado de forma soberbia por Masahiro Motoki, trayéndonos a la pantalla un hombre recto en un tiempo convulso y torcido. El cual intentará mantener su castillo intacto junto con la moral de sus hombres, mientras las conspiraciones, asesinatos y espionajes se suceden a su alrededor sin que el pueda controlarlo inicialmente.
Contando con la lealtad de sus hombres, como simples soldados no podrán servirle de mucha ayuda. Me encanta que se reflexione de verdad sobre el hecho de que los hombres de armas normalmente no pueden ser buenos gobernantes ni buenos jueces sobre las naturalezas humanas, siendo seres especializados en traer la muerte y dolor, como es «costumbre».
Podrá apoyarse únicamente en un aliado inesperado y para mi el gran protagonista y motor de la misma historia, interpretado por Munetaka Aoki (Silencio, Kenshin, Godzilla minus one). Un prisionero que lleva en la celda cerca de un año para cuando finaliza la historia. Un emisario de Oda, capturado por el señor de Araki, que resistente a ejecutarlo, decide dejarlo en las mazmorras. Un hombre no muy afortunado, sigue con vida en un tiempo donde hace tiempo debería estar bajo tierra, pero el mejor juez de las naturalezas de los hombres.
Una verdadera araña, que puede hacer y saber tanto o más como los que estan fuera. Realmente me recordaba al papel del Patricio en las novelas de Terry Pratchet.
Repartiéndonos la película entre ambos personajes y sus conversaciones. Por una parte tenemos la parte dramática, introspectiva con el señor. Notando todos los quebraderos de cabeza, sus preocupaciones y como ve que su mundo se derrumba alrededor. Con unos sirvientes dispuestos a sacrificar sus vidas heróicamente de forma inútil, con unos enemigos que solo piensan en matar y derramar sangre (siendo especialmente famoso Nobunaga por ellos).
Para por otra parte tener al prisionero con sus charlas filosóficas, poesía y conocimiento del alma humana que llegará a entender que esta ocurriendo. Llegando en un momento casi aparentar ser un ser sobrenatural.
Es completamente cierto, no lo negare, que la película podría ser más corta, con menos casos, con menos charla. Pero la idiosincrasia del cine japonés es este ritmo introspectivo. Generando las cosas de forma muy lenta y contemplativa para que puedas apreciarlas mejor.
Un ritmo que permite que disfrutes de un instante de meditación, de una ceremonia del té. Al mismo tiempo que una investigación policial sobre quién es el responsable de la última muerte.
Sirviendo como vehículo como reflexión sobre los males de la época, donde los gobernantes piensan más en matar enemigos y allegados, derramando sangre a raudales que en construir algo perdurable con los vivos. Siendo un verdadero acto de rebeldía el hecho de no matar.
Me gusta como este hecho se trata, este choque mental, en el hecho de que los mismos samuráis, que deben acatar toda orden, se ven confusos por ese hecho y no llegan a entender a su señor, amparándose en sus tradiciones homicidas. Otro detalle muy menor y oculto que tiene la obra es la completa ausencia de escenas con seppukus. Algo que popularizó la literatura y el cine, pero no era tan real como parece. Ya que aunque parezca muy fashion el abrirse el vientre y esparcir tus tripas por el suelo, es doloroso y muy poco saludable. 9 de cada 10 médicos no lo recomiendan.
En si una obra muy interesante, rodeada de una gran belleza, sea en decorados, escenarios y localizaciones. Con una atención al detalle muy grande. Casi podría hablarse de documental en algunas partes. Y podría usarse como plantilla a seguir. Alimento para la mente, donde puedes quedarte con la parte de investigación a lo whodoneit, la filosófica o los pocos combates que aparecen (que me gustan por lo realista y sucio, alejados de coreografías bonitas).
Por otro lado con una banda sonora correcta, no destaca mucho y simplemente acompaña la historia en segundo plano.
Solo echare en cara un detalle muy menor, el hecho del rayo coincidiendo con una ejecución. Por lo irreal. Quiero suponer que es un detalle que estaba en la novela.
Obra muy recomendable si te gusta ir contra los vientos de la época, intentar hacer calistenia estando en una celda o hacer coincidir a los elementos con tus actos.
La frase: Aspirar a ganar sin matar es un noble ideal.
La escena: El momento en que Kanbei desvela su plan final ante el señor de Settsu y su conclusión.
Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2026
Nota del autor:
9,0 █████████ (Excelente)
TRAILER V.O.:

