Las hijas (Daniel Romero, 2026) – 104 min. –
Una chica será secuestrada por un hombre que intenta crear una familia de una forma poco convencional. Donde las chicas secuestradas anteriormente le ayudarán en la transición.
Película interesante sobre el síndrome de Estocolmo, la necesidad de pertenencia, el miedo al exterior y crear familias de forma poco convencional.
Con un inicio, tenso y perturbador, que llega a hacer sufrir y es donde radican los mejores momentos de la película. Con una actuación soberbia de Karra Elejalde y una aún mejor presencia de Edurne Azkarate (que me sonaba mucho y resulta ser la protagonista de Irati), encarnando la hermana mayor de la familia.
Una situación donde irán desarrollándose crueldades medidas, bondades por conveniencia y tensión constante con tal de quebrar la mente de nuestra víctima. La pobre Ane que no sabe por donde le vienen los golpes mentales con tal de integrarla en esta disfuncional familia.
Toda la primera mitad te dejará de mal cuerpo por la capacidad de las actrices de que empatices con su situación, tanto por el sufrimiento como por la aceptación. Llevándote constantemente a la pregunta sobre que podrías haber hecho en la misma situación.
Para mi, uno de los grandes problemas de esta película, que podría ser notable, es el hecho de desechar una idea brillante y perturbadora justamente tras la mitad del metraje. Por miedo, creo yo, a adentrarse en lugares mucho más oscuros. Pasando de ser una situación muy dura a una película muy estilo Misery. Desperdiciando una de las mejores actuaciones de la película.
Con un Karra que nos tiene acostumbrados normalmente a papeles más «bondadosos» y que aquí realmente se sale interpretando a un gran villano. Un ser «iluminado» con un malvado plan que funciona a la perfección. Especialmente por el hecho de que solo con gestos sutiles deja transmitir su villanía. Siendo gracias a un trabajo de cámara y de banda sonora muy bueno el cómo se consigue aportarnos a nosotros este nivel de maldad.
Unos planos que se acercan y un sonido muy intranquilizador. Sí, cambiaran ambas cosas podríamos perfectamente a una persona maravillosa y amable. Esto nos debe hacer reflexionar sobre un facto muy importante. Cómo puede ser que según como se enfoque una situación pueden hacernos pensar de una forma u otra. Encaminando nuestro pensamiento. El ojo de la cámara y el altavoz que se nos pone nos formatea el pensamiento.
Y esto ocurre tanto en el cine como en la vida real. Quedamos avisados.
Por otro lado, tenemos pensamientos muy jodidos respecto a la película en sí. ¿Cómo una persona puede permitir que se prolongue una situación de opresión brutal? Principalmente por el desconocimiento. Pero, y esto es lo duro, con esperanza de ser el opresor. Así es como funcionan muchos sistemas sociales por desgracia. Con gente dispuesta a saltar, en defensa del bien común, a decir cómo debes hacer las cosas. Porque es como debe hacerse. Ambos puntos de vista se tratan en la historia con acierto.
Y respecto a la pregunta que se podría hacer en esa situación. Recordad que el cristal, es solo cristal, que se puede romper. Huid a continuación. Y ya que se ha tenido el valor de abandonar la situación que te oprime, no sigas el camino marcado (por donde te van a cazar). Ve monte a través que no es tan difícil, llegarás a algún destino eventualmente, y si más seguro. A ser posible con una botella de agua, que la hidratación es importante.
Película interesante si consideras que lo martillazos en la cabeza son terapéuticos, te gusta observar que todo cambia para todo seguir igual y descubrir que quien te oprime normalmente es quien esta a tu nivel y no quien tu crees.
La frase: No eres consciente de lo afortunada que eres por haber tenido la oportunidad de vivir en esta casa.
La escena: El momento de la primera cena, donde se establecen los roles familiares.
Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2026
Nota del autor:
6,0 █████ (Correcta)

