Una pistola, una bala y un oso panda (Oriol Cardús, 2026) – 85 min

Plantear una comedia ligera con mucha presencia de elementos absurdos es ambicioso, y personalmente siempre estoy a favor de estas propuestas, pero hacer una película así es poco menos que alquimia, y si las dosis de cada elemento no están muy bien calculadas, es fácil que el producto final no sea una bomba; con Una pistola, una bala y un oso panda ocurre exactamente eso: se queda muy corta de ingredientes y de potencia.
Saúl (Alain Hernández) es un director de cine incapaz de vender su proyecto y con problemas personales que se recluye en su habitación, preso de la depresión, hasta que empieza a soñar con un oso panda y alguien le hace llegar una pistola con una sola bala y un mensaje. Ante esta situación que se escapa a su comprensión, hará piña con sus dos mejores amigos para intentar completar la misión que cree que se le ha encomendado.
Lo que puede parecer una historia disparatada y con mil posibilidades, por desgracia se acaba plegando demasiadas veces a lugares comunes y giros de guion que parecen ir sin rumbo claro, pero que a la vez tampoco nos sorprenden ni captan de forma potente nuestra atención. Eso sí, alguna escena que se sale de esos manidos tópicos (como la de los padres con una divertidísima Emma Ozores o la de la mercería), brilla y nos permite atisbar un potencial que ojalá hubiese sido la tónica de todo el film.
¿Qué hubiésemos deseado para que eso fuera así? Que se cumplieran más a menudo tres elementos imprescindibles en el teatro del absurdo: riesgo, humor y emotividad. La propuesta que nos ocupa no toma demasiados riesgos, y estos están más en el planteamiento que no a lo largo de la trama. El humor es escaso y le faltan toneladas de mala leche. Y la emotividad real queda reservada para unos pocos momentos (justamente los que he reseñado que brillan por encima del conjunto) y no muy bien resuelta en la escena final, que aporta un clímax de baja intensidad; todo ello hace de Una pistola, una bala y un oso panda una película amable y que se deja ver, pero que no va a perdurar en nuestra memoria. Si buscamos una propuesta patria que sí consiguió aunar bien estos elementos, sin duda esta sería Extraterrestre (2011), de Nacho Vigalondo.
Como thriller, tampoco es nada del otro mundo, ya que el misterio principal se intuye desde bastante temprano. Cuando juega con el humor (por ejemplo en la escena del montaje musical) gana enteros, pero el espectador no se llegará a sentir ansioso por saber cómo se va a resolver la trama.
En cuanto a la estructura narrativa, los sueños en los que aparece el panda, que funciona a modo de mentor, no molestan el transcurrir general de la acción, ya que la hacen avanzar con cierta habilidad, y cuando parece que van a caer en la repetición y nos van a aburrir, mutan suficiente para añadir elementos de interés que están bien encontrados.
El protagonista tiene un papel poco lucido, con alguna escena que sí le da más juego, pero claramente hemos visto a Alain Hernández en situaciones más favorecedoras para mostrar su talento; de la tendencia desde hace mucho tiempo a hacer protagonistas demasiado neutros ya hablaremos en otro momento, porque da para un ensayo aparte.
Los secundarios son más agradecidos (siempre es más fácil arriesgar con personajes que no tienen que cargar con todo el minutaje de pantalla), y tanto Teresa Ferrer como José Troncoso están estupendos y dan un muy buen contrapunto cómico que la trama agradece muchísimo. Patricia Conde siempre es capaz de robar cualquier escena en cuanto a comedia se refiere, ya que tiene un innegable talento natural para el género. Los pocos minutos de Emma Ozores ya hemos comentado que son de lo mejor del metraje, y Carles Martínez le da la réplica estando a la altura. Mención aparte para Petra Martínez, que nos da unos momentos de emotividad que la trama necesita como el comer.
Por último, destacar que el metalenguaje de la película le aporta un buen plus, que la banda sonora es escueta pero muy acertada y que la brevedad de la propuesta en cuanto a minutos de metraje es adecuada y un acierto para este tipo de proyectos.
Lo dicho, si el director y guionista Oriol Cardús sigue con propuestas de este estilo, ojalá se atreva a dar un paso más allá y extreme mucho más los elementos que las caracterizan para intentar obtener una película que impacte y perdure.
Vista en pase de prensa el 20 de mayo en Cines Girona (Barcelona)
Distribuida en España por SIN PARPADEAR FILMS
Nota del autor:
5,5 █████ (Mejorable)
Película en CARTELERA desde el 12 de junio de 2026
TRÁILER:

