Eloy de la Iglesia, adicto al cine (Gaizka Urresti, 2025) – 95 min
Eloy de la Iglesia, Film Addict (Título internacional)

Documental sobre la vida y trayectoria de Eloy de la iglesia. Director de cine español y para muchos el máximo impulsor del cine quinqui. A través de entrevistas y fragmentos de su obra, se abordan tanto sus luces creativas como las sombras que marcaron su vida personal.
Interesante documental sobre una de las mayores figuras de la dirección cinematográfica española. Eloy de la iglesia. Figura clave del llamado cine quinqui creado en los 80.
Una obra que repasa toda la vida del director, desde su nacimiento en Zarauz aportando unas pinceladas de su origen familiar hasta su triste y prematura muerte en el 2006. Prematura, por haber sido capaz de sobrevivir a toda una vida de exceso y desenfreno, del que aparentemente se había desenganchado.
El metraje nos expone la polémica figura, haciéndose accesible para el espectador que la desconozca.
Hablándonos de sus inicios en el cine, dando sus primeros pasos sin estudios cinematográficos formales, al ser demasiado joven para la academia. Lo cual no deja de ser gracioso, ya que no disponer de ellos hizo su camino mismamente al andar. Un rebelde del cine que hizo a su gusto.
Consiguiendo dirigir gracias a su carisma y genialidad personal, y ciertamente haberse rodeado de amistades fieles que le seguían en sus locuras. Hay anécdotas muy divertidas salpicadas por toda la historia, como la del falso pelo púbico hecho con la misma barba del director ante sus mismas risas. Serán estas pequeñas intervenciones las principales luces y pausas en la historia.
Utilizando el séptimo arte como arma para impactar al espectador, de la misma forma en que su figura alienaba a la sociedad franquista del momento. Comunista. Homosexual. Posteriormente drogadicto. Más por convicción que por accidente.
Como el mismo decía, si se habla de la droga, hay que drogarse (jocosamente hablaba de haber dejado en droga más de 40 millones de las antiguas pesetas).
Creando con todo ese sustrato un tipo de cine que no buscaba hacer apología ni adoctrinar (como parece que sea obligatorio actualmente), sino simplemente exponer. Mostrando a la cara del espectador una realidad que se había ocultado mucho tiempo bajo la celosía franquista. Algo que lo transformo en éxito absoluto de salas. El público ansiaba realidad en aquella época.
Una fuerza visual y de mensaje tan grande que apenas sería tolerada actualmente. Los cortes de la película “el otro lado de la calle” y “el diputado” muestran lo descarnado de su visión.
Narración llevada de forma muy elegante mediante entrevistas con muchos de sus colaboradores (especialmente me gustan los cortes de Ángel Pardo y José Sacristán), tanto actores, técnicos e incluso su biógrafo. Muchos de ellos transpirando el respeto y amistad que le profesaban. Estos pequeños cortes de diálogo, que añaden pequeños comentarios, anécdotas y alguna reflexión importante, son salteados con múltiples escenas extraídas de sus películas.
Con bastante savoir faire, estos extractos de películas, ordenados cronológicamente, son los que irán avanzando en la narración siendo de hecho un pequeño y bastante bien hecho, muestrario de la obra del director. Si se tuviera que hacer un resumen de su obra y milagros cinematográficos, directamente remitiría a los cortes de este documental.
Utilizando entrevistas con el director en televisión (me encantó ver a Ángel Casas, uno de los mejores entrevistadores que jamás hemos tenido) como golpes de efecto remarcando sus mejores frases.
Pero si los fragmentos de cine nos sirven para ver su avance y crecimiento como director, mostrando sus diferentes épocas e inquietudes, serán justo sus apariciones en la televisión las que nos muestran su deterioro personal tanto a nivel físico como mental. Se hará muy duro verle de persona sana y fortachona a cuerpo demacrado que ha perdido los dientes por culpa de la droga. Para volver a recuperar una dentadura (gracias odontología moderna) pero con un cuerpo enjuto y seco que apenas ocupa el traje que porta.
Pero aún tocado, siempre brillante, demostrando que retenía la chispa de genialidad, aunque en sus finales le costara encontrar la aceptación entre sus pares para seguir demostrando que estaba ahí.
Solo puedo criticar y por gusto personal únicamente, que el documental peca a veces de poca objetividad. Mostrando y enfocando más las luces que las sombras del protagonista. Unas sombras terribles y profundas que arrastraron a muchas de las figuras con las que trabajo al otro lado. No es que sea necesario, ni aporta, hacer sangre, pero se nota entonces que ante nosotros tenemos más un homenaje para callar conciencias de algunos implicados que de un documental serio y duro. Aún así, no desmerece en absoluto el visionado.
Unas conciencias que gritaban en las ultimas épocas del director que prefirieron alejarse de él cuando el descontrol de droga y sexo se había hecho absoluto. Por miedo o propia supervivencia. Una espiral de caos y descontrol. Una llama que consumía a lo que rodeaba. Una fiesta inacabable que acabo llevando a la muerte a su estrella novel José Luis Manzano.
Un actor para el que se reserva una parte importante del metraje, siendo una figura que corre indivisible con la del director. Siendo este una suerte de Pigmalión moderno. De cómo lo encontró en la calle. De cómo siguiendo la doctrina de usar gente de la calle como actores para aportar realidad decidió meterlo en el mundo del cine. Siguiendo sus impulsos carnales lo metió en su casa y en su cama. Para proseguir a introducirse en sus venas con forma de caballo que lo llevo al trote en su breve pero brillante vida.
Eloy un director, una persona excesiva, alguien que más que mostrar películas ponía una cámara a la realidad del momento y con su lente apuntaba a lo que nadie veía en el momento pero todos sabían.
Buen documental para aquellas personas que no conocían la figura del director. Para ahondar un poco más si la conocías o estas interesado en el cine quinqui. Pero que se nota que no quiere entrar a cuchillo en los aspectos más sórdidos quedándose como un bonito homenaje a alguien que fue más grande que la vida.
La escena: El momento en que Ángel Pardo comenta como salvó su vida no asistiendo a un rodaje, para no caer en el caballo.
(quitando las escenas escogidas de sus películas, que ya de por sí son impactantes algunas de ellas).
La frase: Para Eloy el cine era un juguete. (y yo añadiría: sexual)
Distribuida en España por URRESTRI PRODUCCIONES
Nota del autor:
7,0 ███████ (Buena)
TRÁILER:

Eloy de la Iglesia, adicto al cine (Gaizka Urresti, 2025) – 95 min