Dreamquil (Alex Prager, 2026) – 89 min. –

En un mundo donde la atmósfera esta contaminada y la gente apenas sale de casa, todas las relaciones son online. La esposa de una pareja con problemas de convivencia optará por un tratamiento revolucionario a través de los sueños para salvar su relación.

Interesante propuesta de ciencia ficción que abarca los temas de los problemas de comunicación en un mundo hiperconectado y de falta de contacto humano en tiempos donde siempre estamos presentes.

En un mundo donde todos huyen de las labores duras, tediosas y repetitivas. Buscando solo «momentos de calidad», justamente hemos entrado en un bucle de monotonía y hastío de calidad. Saltando de una forma de entretenimiento a otra, especifícamente diseñadas para nosotros. Siendo justamente revolucionario el tener el derecho a aburrirse.

Nuestra protagonista (Elizabeth Banks) ve como toda su vida entra en una espiral de decadencia. Más pendiente del móvil y de la conexión que de las personas que tiene delante. Su familia. Incapaz de ver el error en si misma, optará por un tratamiento revolucionario que le promete salvar su relación. Lo normal, buscar una solución en el exterior en lugar de mirar hacia nosotros mismos.

Un par de días de reclusión, curación y mientras tanto su familia tendrá a un sustituto robot para que su familia no este desatendida.

Hasta aquí, la película me parece brillante. Lo que continúa seguirá en esa línea.

Omitiré el apartado del tratamiento, por ser un simple disparador de la historia, que nos regalará un par de escenas de hermoso body horror.

Lo importante será el después pasando a una narración que me recordó a una mezcla de la película La niñera y Her (salvando mucho las distancias, ya que además son géneros diferentes).Nuestra estrella, o así se considera a si misma, un mar de egocentrismo y culto a la personalidad, que llega a considerar a las personas como simples aditamentos en su vida, verá como su sustituto es una copia robot perfecta de ella.

Más brillantez. A partir de aquí tendremos un gran trabajo interpretativo tanto de la familia, con un gran John C. Reilly haciendo como contrapunto. Sobresaliendo nuestra protagonista con el doble papel que resuelve con creces. Tanto robot como persona horrorizada.

Y horrorizada por uno de los motivos más sencillos y terapéuticos que existen. La envidia, la vergüenza, el miedo. Solo a través de esas emociones podrá empezar una catarsis realmente terapéutica para su situación. Con cómicos resultados.

Solamente a través de verse reflejada en un espejo perfecto de si misma. No solamente de cómo es, sino de cómo debería ser vista por los ojos de los demás, comenzará a comprender el horror de su existencia.

El hecho de que estar físicamente presente no significa estar de alma presente. El fallo de nuestra cultura y civilización. El olvido del ahora por la excitación futura.Situación contra la que cada vez se hace más difícil luchar, rodeados de cantos de sirena cada vez más perfectos.

Unos cantos que sacuden a nuestro personaje, que cada vez más observa que la vida puede ser horrible liberada del tedio, el hastió y la conexión humana. La evasión es demasiado perfecta.

Con escenas realmente hilarantes durante gran parte del metraje, que podríamos llegar a decir como enredo familiar, tendremos escenas muy duras a su vez, con grandes momentos de intranquilidad e incluso de miedo. Pero miedo a algo que debería ser ridículo. Pero es real. El ser sustituido por nuestra Roomba con pintalabios porque tiene mejor conversación. Horrible.

Es un gran equilibrio de yin y yang emocional durante un metraje que se hace corto y es bastante intenso en algunos momentos. Como durante las discusiones para intentar solucionar el problema. Remarco nuevamente el trabajo actoral ya que consigues empatizar con todos ellos y comprenderles en lo que ocurre en su interior. No llegando a ponerte en el lado de alguno por completo (mentira, yo estaba siempre #teamrobot) al entender el por qué y cómo actuaban.Me gusta por ser una película que da mucho para reflexionar y mirar hacia nosotros mismos para ver si realmente no estamos siendo tontos por encima de nuestras posibilidades. Es cierto, muchas veces no comprendemos las cosas hasta verlas reflejadas.

En el apartado de la ciencia ficción, cumple bastante bien, todo sea dicho para finalizar. Con elementos sencillos y cuatro imágenes, son capaces de transmitirte la situación, el tono y lo jodidos que estamos como civilización. Otra película más que utiliza la ciencia ficción para contarnos una historia diferente. Usándola como vehículo.

Película recomendable si te gusta discutir al ritmo de Verdi, intentar solucionar tus problemas de pareja a través de la tecnología o las realdolls con inteligencia artificial.

La frase: Tu hijo me dijo que ya no querías que te llamara madre.

La escena: El momento de la discusión con Verdi de fondo. Momento muy muy tenso.

Vista con PASE DE PRENSA en el Festival Internacional de Sitges 2026

Nota del autor:

7,0 ███████ (Buena)

TRAILER V.O.:

 

 

Written by Oscar Hidalgo

Cinéfago demente