Título original: Dark City
País:
EEUU

Duración: 125 min.
Director: Alex Proyas

“[…] Cinta llena de fantasía […] Conjuga géneros tan dispares como el cine negro y el expresionismo […] Otro de los temas de gran interés que abarca esta película es la búsqueda y definición de la identidad: pocas películas lo han abordado con tal seriedad, fascinación y consistencia como “Dark City” […]”

El director Alex Proyas, después de deleitarnos con “El cuervo” (1994), hizo esta cinta llena de fantasía en la que se abordan ciertos temas de complejidad desde la originalidad y conjugando géneros tan dispares como el cine negro y el expresionismo.

La película comienza mostrándonos al protagonista principal, John Murdock (Rufus Sewell), que tras despertarse con una grave amnesia en la bañera de un hotel y totalmente desconcertado por lo que ha ocurrido, descubre que la policía le busca, acusándole de matar a una serie de prostitutas. Además, otro grupo de personas bautizado como “Ocultos”, también está interesado en saber de su paradero.

 

 

Rufus Sewell cumple a la perfección el papel de confuso protagonista que lentamente comprenderá la situación que le rodea y la importancia de la misma. Durante la trama tendrá varios encuentros con un misterioso personaje que será la clave principal para averiguar qué es lo que ocurre. Dicho personaje es el doctor Daniel P . Schreber, interpretado por Kiefer Sutherland (“Melancolía” 2011). William Hurt (“En el punto de mira” 2008) da vida al policía que lleva el caso. Su carácter es el de un tipo minucioso que parece ser y estar seguro siempre de todo, pero que a medida que vemos la cinta comprobaremos que se encuentra ante un rompecabezas que es incapaz de resolver. Jennifer Connelly (“Requiem por un sueño” 2000) será quien interprete el papel de la mujer de Murdock. Una mujer aparentemente sencilla, guapa y que está plenamente enamorada del susodicho.

La estética retorcida de los edificios, los mundos sobre y bajo la tierra son una clara influencia de la película “Metropolis” (1922),  mientras la estética deprimente tiene un cierto parentesco con Blade Runner” (1982). Un avanzado estilo visual que ha terminado influyendo tanto en el cine que ha creado escuela.

Otro de los temas de gran interés que abarca esta película es la búsqueda y definición de la identidad: pocas películas lo han abordado con tal seriedad, fascinación y consistencia como lo ha hecho esta

El compositor Trevor Jones logra que la música sea uno de los elementos más importantes que ayuda aún más a impulsar esa estética perseguida por Proyas. Experimenta con sonidos densos y fuertes que son decisivos en varias escenas. Este músico de origen sudafricano ha realizado otras grandes bandas sonoras para películas como “Excalibur” (1981).

Nota del autor:
9,0
█████████ (Excelente)

 

 

Written by Sergio Cuenca

Cofundador LGEcine

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