Stone (2010)

Título original: Stone
Títulos alternativos: La revelación (Argentina / Chile / Perú / Uruguay)
País: EEUU
Primera proyección: Canadá, 10 Sep. 2010 (Toronto International Film Festival)
Duración: 105 min.
Director: John Curran
Guión: Angus MacLachlan
Música: Varios artistas
Género: Drama. Thriller.
Reparto: Robert De Niro, Edward Norton, Milla Jovovich, Frances Conroy, Enver Gjokaj, Pepper Binkley, Liam Ferguson, Sarab Kamoo
“Juega muy bien sus cartas de atmósfera desesperanzada, personajes interesantes y profundos, diálogos que buscan adentrarse en el alma de sus protagonistas [...] pero más que tener una china en el zapato, directamente camina sin suela, cojeando, al no disponer todos sus buenos elementos sobre una trama más sólida y menos convencional”
Hoy en películas que no son tan malas como dicen: “Stone” (2010). El vapuleo al que fue sometida por la crítica en su estreno y el bombardeo de votaciones negativas que cosechó en multitud de medios sólo podía presagiar un auténtico bodrio. Cierto es que esta cinta puede ser merecedora de algunas descalificaciones vertidas sobre ella, pero en la mayoría de las ocasiones éstas han llegado cargadas de exageración y con pretensiones hirientes, pues lo que yo me he encontrado aquí no ha sido ni por asomo la hecatombe que se anticipó hasta la saciedad desde los textos esculpidos (o escupidos) desde una gran cantidad de sitios dedicados a la información cinéfila.
El gran talón de Aquiles de esta película se concentra en la simpleza de su argumento central, en el que Jack Mabry (Robert De Niro), un agente de la condicional que desempeña su labor en una prisión, es seducido de alguna manera para que el reo Gerald ‘Stone’ Creeson (Edward Norton) pueda conseguir su libertad. La llave para todo esto: Lucetta (Milla Jovovich), la sensual esposa del convicto. La película, dirigida por John Curran (“El velo pintado“, 2006), juega muy bien sus cartas de atmósfera desesperanzada, personajes interesantes y profundos, diálogos que buscan adentrarse en el alma de sus protagonistas y moraleja de múltiples interpretaciones, pero más que tener una china en el zapato, directamente camina sin suela, cojeando, al no disponer todos sus buenos elementos sobre una trama más sólida y menos convencional que la citada.
Y es que la dirección realza con buena técnica muchas de sus escenas, pero éstas quedan empañadas cuando recordamos que el hilo principal no da como para magnificar sobremanera lo retratado. La película, envuelta por una corteza contemplativa sobre la que gotean los mensajes religiosos y moralistas, funciona mejor presentándonos sus virtudes individuales que en conjunto, dejándonos ver a un puñado de personajes desgraciados y estancados en el fango de una vida que se les ha revuelto, y dando la sensación de que se encuentran en el lugar equivocado. “Stone” se deja ver y se sigue con pausada fluidez, recordando por momentos a una cinta que se estrenaría un año más tarde: la controvertida “El árbol de la vida” (2011), de Terrence Malick, con una carga filosófica que hace presencia con la misma insistencia, y pizcas de un aroma similar. También, se ha sabido elegir muy bien la banda sonora, destacando en ella temas tan enigmáticos o surrealistas como el “Fonograaf” de Machinefabriek.
Chirría la exagerada evolución del personaje de Norton (“American History X“, 1998) pese a la corrección de un papel que termina siendo discreto, gusta Jovovich (“Resident Evil“, 2002) aunque no termine de brillar, y Robert De Niro (“La gran boda“, 2013) hace lo que se espera de un actor de su talla, mejorando con el paso de los minutos, en paralelo con la progresión de su rol. Pero es Frances Conroy (“A dos metros bajo tierra“, 2001-2005) la que, aun con menos peso en la trama y no demasiadas líneas de diálogo, inquieta los sentidos y llega muy lejos con un solo gesto o mirada. Pese a que no se evidencia un manido trabajo por parte de la dirección de actores (parece no exigir mucho de ellos), un cumplidor plantel para una película incompleta, que pretende mostrar más de lo que consigue, y aquello que retrata lo ensalza hasta darle más importancia de la que tiene. Puede disfrutarse si no anteponemos demasiadas pretensiones por delante, gracias a sus buenos personajes y la exploración psicológica de casi todos ellos, ciertas particularidades y el riesgo de un formato tan áspero como grisáceo y desasogante sobre el que se construye su atmósfera.
Nota del autor:
6,0 ██████ (Correcta)
Promedio de notas:
4,8 █████ (Pasable)
FilmAffinity: 3,9 | CINeol: 3,9 | IMDb: 5,4 | LGEcine: 6,0
















El tipo de humor por el que se ha decantado el director y guionista Justin Zackham (también autor de “Ahora o nunca”, 2007) es lo que hace de “La gran boda” una propuesta distinta a las del subgénero: ha apostado por cargar los diálogos de conversaciones sobre sexo y hacerlo de un modo abierto y explícito. Personalmente, no me hizo demasiada gracia, porque ni me escandaliza escuchar a gente que podrían ser mis abuelos hablando de cunnilingus ni me creo el rollo de jóvenes y maduros hablando de lo mucho que han gozado en el polvo que acaban de echar. Pero hay que reconocer que unos cuantos en la sala, si no me equivoco personas de edad más avanzada, se lo pasaron de lo lindo y soltaron carcajadas por casi todo. De ahí que entiendo que la idea no fuera equivocada, sino que va enfocada a un público más mayor. Pero hay una propuesta clara y bien ejecutada, y eso suele marcar la diferencia ente un éxito y un fracaso.
El trabajo de dirección es correcto en su mayor parte. Sabe ser sobrio, consciente de que la cinta se nutre de alicientes distintos y que debe mantenerse en una funcionalidad que permita que brillen otros elementos. Cuando se sale de ahí a veces acierta, como en la escena de bella factura que De Niro y Heigl comparten en la piscina, y otras falla, como cuando intenta dar dinamismo a un diálogo a ocho bandas con planos cortos y un montaje rápido, provocando un buen mareo.
Y luego está Topher Grace. Protagonista de esa pequeña maravilla de serie llamada “That ‘70s Show” (1998-2006), ya se le veía el rezagado del grupo en lo que a deje cómico se refiere. Ha pasado por muchas películas de entidad como “In good company” (2004) o “Predators” (2010), pero nunca ha conseguido brillar; no es mal actor, pero da la impresión de carecer de una personalidad fuerte y magnética que le permita transmitir sensaciones profundas al espectador.

Al parecer, esta cinta fue vapuleada en su momento por la crítica especializada, que dividió sus opiniones hasta demostrarnos una vez más (y van…) que los críticos deben servirnos simplemente para orientarnos, y no para hacernos decidir si queremos ver o no una determinada película. Generalmente, toda opinión relacionada con un film es subjetiva. A todos no nos gusta lo mismo. Algunos que van de superestrellas del teclado, demuestran su prepotencia creyéndose más importantes que la propia película que desgranan, esputando cuantos más insultos mejor para dárselas de crítico feroz, contundente y temido. Yo no os tengo miedo. Seguiré viendo lo que a mí me dé la gana sin haceros ni puñetero caso.
Podemos encontrar filmes de dos tipos diferenciados. Los que tratan de contar una historia sacada de la ficción de su creador, por un lado. Y aquellas películas que tratan de mostrar de una manera fiel acontecimientos de la vida real, por el otro. Eso sí, bajo el prisma de la visión particular del director de turno. Rodar una ficción es algo nuevo que en la mayoría de las ocasiones puede sorprender. Atreverse con una cinta basada en hechos reales es harina de otro costal.
Magistrales interpretaciones de un reparto de lujo, comandado por Kevin Costner, Tommy Lee Jones y Gary Oldman.
“
Lo más cercano en el tiempo lo encontramos en febrero de este año. Hablo de “Broken City”, que en su traducción al castellano queda como “














