El último arquero (Dácil Manrique de Lara, 2020) – 74 min. –
The Last Archer (Título internacional)

“Sin el arte, la crudeza de la realidad haría que el mundo fuese insoportable» George Bernard Shaw

La memoria: ese hilo de Ariadna

Lo que experimentamos, lo que amamos, lo que aprendimos, lo que soñamos… lo que recordamos, este armonioso lienzo que llamamos vida se vio trastocado en 1998 cuando el aclamado pintor Alberto Manrique sufrió un ictus amnésico arrebatándole una parte de los recuerdos de su vida que jamás sabremos. El rellenar esos huecos fue el germen y regalo de su nieta -y realizadora, Dácil Manrique de Lara – de este documental llamado: El último arquero. 

Dividido en seis capítulos: Ich Liebe Dich, Memoria, Los arqueros, El padre, La pesadilla y El arte cura. Conforman por sí mismos en un crucigrama en blanco donde las palabras se entrecruzan formando nuevas palabras, de igual forma que los recuerdos prestados de su nieta y de los seres queridos del pintor (apoyados con entrevistas, vídeos familiares en super 8, viejas fotos, pinturas fascinantes e imágenes alegóricas) conforman los recuerdos perdidos del Manrique. 

Por desgracia el rodaje se vio truncado con la muerte del protagonista antes de la terminación del film, convirtiendo lo que en un principio era un regalo en un hermoso epitafio, porque en El último arquero no solo veremos la vida de un pintor sino el inmenso amor de una nieta a su abuelo. 

Las grandes pasiones de Alberto Manrique

Forjado bajo la crudeza de la postguerra, Manrique nunca se apartó de sus grandes pasiones: el amor a la mujer de su vida (Yeya), el amor a su familia numerosa que había creado y amado, el amor a su isla de Gran Canaria, el amor al ajedrez (que practicó cada día con Yeya) y el amor al arte.

Esa pasión por el arte le llevará a fundar -junto con otros artistas locales- la L.A.D.A.C. (“Los Arqueros del Arte Contemporáneo”) un grupo artístico donde no solo expondrían sus inquietudes artísticas sino que agitarían conciencias en una sociedad canaria que apestaba a naftalina y a dictadura.

Pese a este tipo de colaboraciones, su pasión por el arte no se vería saciada, llegando al punto de abandonar su acomodada vida como aparejador y embarcarse de lleno en la incierta vida del artista, buscando su estilo propio en la acuarela, donde la perspectiva y el pulverizador de boca serían pilares fundamentales en sus obras. Unas pinturas donde de espacios donde los objetos parecen flotar, porque carecen de peso, porque la gravedad no es una fuerza sino un recuerdo… la luz, el vacío y la sensación de contemplar un vidriera onírica hace que todo quede inundando de un realismo fantástico que invita a soñar o a seguir viviendo.

Todas estas pasiones quedan plasmadas perfectamente durante el metraje, haciéndose partícipe al espectador de algo que permaneció secreto más allá de los marcos de sus lienzos.

Lo que quedó por decirse y esas cosas que nunca quedaron olvidadas

Nos encontramos pues un hermoso documental que no abrirá los ojos a un pintor cuya reconocimiento no haya sido todo lo esperado -quizás en parte por su negativa de abandonar su amadas islas- a través de una mirada llena de admiración e inmenso amor por su vida y esas piezas piezas perdidas para conformar ese puzle que llamamos Alberto Manrique. Siendo unos recuerdos prestados el catalizador de unos recuerdos perdidos, los recuerdos de una nieta pródiga -que abandonó la tierra que le vio nacer y su núcleo familiar- por un hecho traumático -ajeno a su familia- que la empujó a que dejar su niñez y todo lo que amó «en un cuarto aparte». Por tanto, el documental tiene su componente de catársis.

El último arquero es una carta de amor de alguien que encontró en su abuelo la Ítaca a la que debe volver, una mirada íntima a un taller que siempre fue un santuario… donde sus obras eran la voz de una tierra y su memoria el sueño que nunca se desvaneció con el alba. Muy recomendable para los amantes del arte y para aquellos que saben que el verdadero amor existe.

Lo mejor: Su forma de acercarse y adentrarse en la mente y corazón de Manrique.
Lo peor: Que apenas se ahonde más en sus obras. Se me queda corto.

Distribuida en España por SUPER 8 DISTRIBUCIÓN
Vista en pase de prensa
vía ONLINE en Andalucía.

Nota del autor:

8,0 ████████ (Muy buena)

Película en CARTELERA a partir del  24 de julio de 2020

TRÁILER

Written by Diego Karasu

Cofundador y Director Adjunto