The Wandering Earth ( Frant Gwo, 2019) – 125 min.

La tierra sufre el azote del cambio climático y el inminente deterioro del sol. La humanidad tiene pocas décadas para preparar y llevar a cabo un plan de supervivencia. La superficie será completamente inhabitable en un siglo. El mundo, unido por la supervivencia común, compone un consejo con la representación de todos los países. Impulsan un ambicioso proyecto llamado Tierra Errante. En el, trasladan a millones de personas a ciudades subterráneas y crean un sistema de propulsores que impulsa la tierra en un viaje a través del espacio para encontrar un nuevo sistema en el que orbitar.

Un astronauta deja a su hijo de cuatro años para ir a trabajar a la estación espacial que viaja junto a la tierra y es parte del proyecto. Tras esta introducción, la película arranca 17 años después cuando la tierra comienza a acercarse demasiado a un planeta.

Esta producción China tiene todos los elementos que podemos esperar de una película de gran presupuesto. De hecho, verla en pantalla pequeña con toda esa perfección visual da un poco de pena y hace preguntarse por qué no se han atrevido a lanzarla en las salas de cine tras los records de taquilla que ha batido en su país.

Tenemos dos escenarios, el padre, impotente, viendo la tierra sin poder alcanzarla mientras su hijo crece sin él. En una estación espacial que en ocasiones tiene algún homenaje a 2001 como un ordenador inteligente que es la autoridad en la nave.

Y la tierra, una sombra congelada de lo que fue. La vida está en unas profundas ciudades subetrráneas. Allí el hijo del astronauta ya tiene 21 años y se busca la vida. Es nuestro joven y típico protagonista que tiene aventuras junto a su hermana pequeña.

Es de agradecer que los personajes están todos centrados en la misión o situación que están pasando y no se paren con romances innecesarios. La misión común de la humanidad, el sentido del deber, de la familia y de la sociedad son más fuertes que el individuo.

Los toques de humor son al estilo chino y también tenemos nuestros imprescindibles momentos emotivos del cine asiático, en los que son unos maestros los cabrones, sacando lágrimas casi inevitablemente.

Como película de ciencia ficción, entra en el campo más dedicado a la acción y el entretenimiento que al filosófico o científico. No debemos olvidar que nos encontramos ante una superproducción muy comercial y es importante abordarla sabien que esperar.

Una película muy entretenida con grandes efectos que merece la pena ver. Me han llamado la atención los créditos finales, nunca he visto tan clara y originalmente homenajeado el relato literario en el que está basado una película.

 

Personajes:  ★★★★
Trama:   ★★★
Puesta en escena:   ★★★★★
Ritmo:  ★★★★
Banda sonora:   ★★★

 

Written by Iris Martínez

Directora Adjunta

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