existenlosmalosactores portadaProbablemente la mayoría me respondería a esta pregunta dándome con una larga lista digna de la Inquisición. Lo sé, sé que tenéis más de un candidato, más de un nombre que os hace ver tal o cual película con mala cara. O no verla. Pero pensemos por un momento:

Existen los actores versátiles, esos que lo mismo te hacen creer que son un futuro Don de la mafia italoamericana, que encarnan al taxista al que nunca querrías pagarle una carrera. Existen actores que (casi) siempre interpretan el mismo papel, como John Wayne haciendo de John Wayne o el “tipejo nervioso que sale siempre en las películas de Woody Allen”. También hay personajes que hacen bueno a cualquiera, de esos de los que Harrison Ford aún debe estar agradeciendo, y papeles que no dejan a nadie lucirse, como el 90% de los personajes femeninos de la historia del cine. La estadística es obviamente inventada, pero el hecho está ahí, formando una indignante parte de la realidad.

 Hay actores que están más en los medios, y en las listas de premiados, de lo que quizás deberían, y hay otros que “sí, si le vemos la cara seguro que sabemos quién son, ese que sale de secundario en un montón de películas, que lo hace muy bien”.

 Hay actores encasillados, como Johny Depp, que ya no es capaz de ir andando derecho ni a comprar el pan. Actores que se expresan sin hablar, como Scarlett Johansson, y actores que se expresan solo con su voz, sin aparecer, como Scarlett Johansson.

 Hay actores víctimas del “merchandising”, de la tendencia y del fenómeno fan, que suelen ser los más criticados, pero de eso también se sale, que le pregunten a Pattinson o a Di Caprio.

 Los hay tan polifacéticos que no sabes que son ellos hasta los títulos de crédito, sí, Gary Oldman, va por ti, y los hay que no alteran su rostro, como Nicolas Cage y Kristen Stewart, que están los dos en un “pique” eterno a ver quien cambia primero la cara.

 Los hay que solo saben hacer reír, igual que los hay que solo saben hacer llorar. Y Luego está Jack Nicholson que lo sabía hacer todo pero con una mirada incómoda.

 Existen todo tipo de actores, excepto los malos actores. Lo que sí existen, y podéis considerar esto una “masterclass” de cambiar la culpa de sitio, son malos directores. Aquellos que no saben elegir actor para encarnar al personaje. O aquellos otros que sabiendo lo primero, no son capaces de corregir y pulir las actuaciones hasta llevarlas donde quieren. Claro que también están aquellos, libres de pecado, que saben las dos cosas, pero dependen de unos productores que no saben tanto.

 Los actores son plastilina al servicio del director. Es él quien tiene que moldear a su gusto. No toda la plastilina se moldea igual de fácil, pero el buen director usará la que no se puede moldear allí donde encaje tal como está: a nadie se le ocurriría poner a Mario Casas de protagonista de un drama psicológico nórdico, mucho frío para ir destapado.

Podéis odiar a Nicole Kidman, a Tom Cruise, a Adam Sandler, a Ben Affleck, a Kristen Stewart o a Cameron Diaz, pero lo cierto es que todos ellos, cuando han caído en las manos de un director con talento, consciente de sus virtudes y limitaciones, han rendido a buen nivel, y han dejado interpretaciones lo suficientemente buenas como para que alguien, en algún punto del infinito internet, pudiera afirmar rotundamente que no existen los malos actores.

Written by Javier Osuna

Comments