Series con recorrido que llegan a su fin… #GLEE.

gleeDespués de seis temporadas, la famosa serie musical celebró el pasado veinte de marzo su despedida con un capítulo doble. Capítulo incluido en una temporada bastante más breve que las anteriores, contando con solo trece episodios (se ve que los productores no son supersticiosos…), frente a los veintidós habituales.

Parece ser que su creador, Ryan Murphy, sabe lo que es una retirada a tiempo. Ya rectificó en la temporada anterior, despachando sutilmente a los personajes pertenecientes a la nueva generación de integrantes de los New Directions. Personajes que no habían calado desde un primer momento. Supongo que la decisión de crear una nueva tanda de personajes principales se debe a la necesidad de huir de alargar la adolescencia más allá de lo humanamente posible, con actores de treinta años que pretenden hacernos creer que aún tienen quince. Algo a lo que, por otro lado, estamos acostumbrados a ver en este tipo de series juveniles. Sin embargo, no hay cosa que más rabia me dé que encontrarme ante personajes que de un capítulo a otro desaparecen sin la menor explicación. Y estoy acostumbrada a verlo en secundarios, ejemplos varios en esta misma serie (Sugar, Joe…), algunos de los cuales reaparecen sin sentido; pero no recuerdo casos como este, en el que quiten de un plumazo a varios personajes del elenco principal de la serie. Quizás, si desde un principio hubieran optado por seguir la trayectoria a la que les conducían naturalmente los primeros personajes, no hubieran sido necesarios estos pasos hacia atrás. Y más si, como en este caso, los personajes podían seguir siendo “explotados”, teniendo material de sobra para nuevas historias interesantes en torno al inicio de sus vidas universitarias y primeros pasos en el mundo laboral. Un entorno incluso más interesante que el del instituto lleno de adolescentes hormonados y con preocupaciones banales. ¿Tuvieron miedo de arriesgarse?, ¿De perder la esencia de la serie?, ¿O no sabían cómo integrar en estos nuevos escenarios a dos de sus personajes predilectos, Sue Sylvester y Will Schuester? Yo, personalmente, me decanto por esta última opción.

Todo esto, sumado a la repentina muerte de su estrella masculina principal, Cory Monteith, ha propiciado un final acelerado, con una resolución un tanto forzada. Sin duda, una despedida agridulce para esta gran serie, que ha hecho tanto por reivindicar el papel de las artes dentro de las aulas. No es ningún secreto el infravalorado lugar que éstas ocupan en nuestro sistema educativo actual. Quizás, series como estas pueden conseguir que estemos un pasito más cerca de darle a las artes el protagonismo que merecen.

Series nuevas que van calando en el gran público… #HOW TO GET AWAY WITH MURDER.

how intEn su primera y única temporada hasta la fecha, ha convencido tanto a público como a crítica. El argumento de la serie gira en torno a una abogada defensora, a su vez profesora en la Facultad de Derecho (personaje interpretado por la gran Viola Davis), la cual se ve involucrada sin quererlo, y junto a los estudiantes que trabajan para ella como becarios, en un violento crimen.

Peter Nowalk es el creador. Discípulo de Shonda Rhimes, creadora de series como Anatomía de Grey o Scandal quien, por otro lado, produce esta misma serie. Nowalk coge de Rhimes aquello que ésta mejor sabe hacer: construir personajes reales, creíbles y muy humanos, con las contradicciones que nos caracterizan. Nowalk logra además una evolución coherente de dichos personajes. Personajes que no se traicionan, pero sí crecen. Está claro que va un paso más allá que su mentora, regalándonos una historia en la que no solo los personajes funcionan (con una interrelación de estos perfectamente sincronizada), sino también una historia repleta de sorprendentes e inesperados giros de guion; procurando una información a base de cuentagotas, la cual propicia que vayamos conociendo a los personajes poquito a poco. Nowalk, a diferencia de Rhimes, no nos lo da todo desde el principio. Con este joven escritor nos topamos cara a cara con la esencia misma del suspense. Un género en el que Nowalk parece moverse como pez en el agua.

Para mi gusto, el otro gran acierto de la serie es sin duda la originalidad de su planteamiento. ¿Cuántas series de fiscales que meten a los criminales entre rejas hemos visto? Muchas. ¿Y cuántas de abogados que lo que hacen es procurar que estos supuestos criminales se libren de la cárcel…?

Sin duda, una serie que ha mejorado capítulo a capítulo y que consigue enganchar desde el primer momento. Una serie que dará que hablar (si no lo está haciendo ya) tanto como su creador. Lamentablemente, tendremos que esperar hasta el próximo otoño para ver la segunda temporada.

Written by Guadalupe Larrey

Coordinadora de LGEcine

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *