Este mes viene marcado por dos superproducciones que (con un poco de suerte) van a darnos tardes de alegría en una pantalla lo más enorme posible. Nada mejor que abrir la cartelera y saber que nos esperan estrenos de esos al que le echaste el ojo desde que viste el tráiler.

Exodus: Dioses y Reyes (2014)

Ridley Scott es un increíble compendio de virtudes y defectos tan grandes que sus proyectos suelen ser interesantes pero fallidos. En este caso, como se pone en plan Gladiator (2000), su peli más redonda en décadas, habrá que ver si sale cara o cruz, pero merece la pena hacer el intento.

Magia a la luz de la luna (2014)

Dejé de seguir a Woody Allen por lo mismo que a los AC/DC: sí, está bien, pero es siempre lo mismo. No obstante, esta vez me huele a que va por la senda de La maldición del escorpión de jade (2001), de la cual llegué a tener un poster colgado en casa. Los que suelen considerarse films menores de Allen tienden a ser más redondos y disfrutables, así que vamos a ello.

La última aventura de Robin Hood (2013)

La vida de Errol Flynn siempre ha sido una de las grandes muestras de los excesos en que a veces puede caer la gente de Hollywood. Esta vez se centran en sus últimos años y el idilio amoroso que mantuvo con una joven cuya madre estaba obsesionada con la fama. Son mimbres potentes como para esperar una cinta por lo menos resultona.

Hombres, mujeres y niños (2014)

¿Última oportunidad para Jason Reitman? Creo que el problema que tiene es que se empeña en escribir sus guiones, y la mayoría de veces no son suficientemente sólidos. Ojalá esta vez resurja, porque ha dado películas muy buenas.

El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos (2014)

Soy de los pocos que defiende que la trilogía de El Hobbit es más divertida e interesante que la de El Señor de los Anillos. Será que se me hace más aventurera y menos solemne. En cualquier caso, la segunda entrega quedó muy arriba y hay unas ganas locas de ver la conclusión.

Invencible (2014)

Hace ya muchos años que Angelina Jolie perdió por completo el rumbo como actriz. Pero eso no significa que no esté ante una magnífica oportunidad de reencontrarse artísticamente como directora. Y viendo el tráiler de Invencible, parece que va bien encaminada. Vamos a ver si ofrece la pasión y sensibilidad que había en sus interpretaciones antes de que se echara a perder.

Mis renuncias

Pegarle duro a un par de pesos pesados siempre es gratificante, y más cuando no lo haces por malos, sino porque crees que dado el nivel exhibido anteriormente deberían dar lo mejor de sí mismos. Vamos con los descartes.

Ouija (2014)

Ustedes acabarán por pensar que le tengo tirria al género de terror, pero les juro que nada más lejos de la realidad. De hecho, suelo ser tan crítico porque lo respeto mucho. Incluso escribí hace poco un artículo justificando que Freddy Krueger me parecía el mejor villano del cine; quienes me conocen saben que soy un fan acérrimo de Wes Craven, Kevin Williamson y todo lo que crearon juntos (especialmente Scream -1996-) y por separado. De ahí que no trague con productos de tan bajo perfil como Ouija, sin más intención que llenar media sala de adolescentes un viernes noche.

La señorita Julia (2014)

Los dramas de época suelen tener el hándicap de que sus historias debían impactar en su momento, pero ahora quedan como algo anecdótico y bastante soso. Si a eso le sumas que suelen basar su atractivo en recrear el momento y la sociedad en la que se desarrolla la trama, el resultado suele ser un bonito envoltorio con poca sustancia.

En tercera persona (2013)

Conocimos a Paul Haggis gracias al guion de esa maravilla llamada Million Dollar Baby (2004), y claro, todo el mundo esperando su primer proyecto con más que ganas. Crash (2004) se llevó más elogios de los merecidos (Oscar incluido), y viendo su trayectoria posterior parece fácil concluir que cuando solamente escribe, suelta joyas como Casino Royale (2006, coescrita), pero cuando también dirige no acaba de dar en el clavo, como En el valle de Elah (2007). Así que esta vez toca pasar.

Big eyes (2014)

La legión de fans de Tim Burton ya me puede perseguir con antorchas y horcas, pero este hombre es la definición del sobre valor. Como poco, lleva diez años sin ofrecer nada interesante, y eso que cuento Charlie y la fábrica de chocolate (2005), que disgustó a la mayoría de sus palmeros. Con este biopic de los 50 no creo que vaya a retomar el vuelo.

Hoy en día y gracias al gobierno imperante, ir al cine sale por un buen pico. Eso hace que uno deba escoger bien en qué sala se mete, ya que ir a ver una película significa dejar de ver otras que a priori también apetecen. En esta sección haré un pequeño análisis de los estrenos del mes que sin haber visto aún tienen pinta de imprescindibles.

Written by Eloy Cabacas

Redactor jefe (Noticias)

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